Gianni Infantino, presidente de la FIFA, fue contundente respecto al comportamiento del cuerpo técnico senegalés y sus jugadores en la final de la Copa África.
Más información: Senegal conquista la Copa África frente a Marruecos tras retirarse del campo por un polémico penalti que Brahim falló con un intento de Panenka
La imagen resultó humillante para el fútbol africano. El estadio Príncipe Moulay Abdellah de Rabat permaneció inmóvil durante 22 minutos en plena final de la Copa de África, mientras los jugadores de Senegal, liderados por su técnico Pape Thiaw, abandonaban el terreno de juego en protesta por el arbitraje.
Lo que debía ser la culminación de un torneo continental se transformó en un escándalo sin precedentes que ahora amenaza con expulsar del Mundial 2026 a algunos protagonistas de la selección africana campeona.
El desorden comenzó en el minuto 98, cuando el árbitro congoleño Jean-Jacques Ngambo Ndala decretó un penalti a favor de Marruecos tras consultar el VAR por un supuesto agarrón sobre Brahim Díaz.
Esta decisión llegó apenas cinco minutos después de que el mismo árbitro anulase un gol válido a Senegal por una falta muy discutible. La acumulación de errores arbitrales caldeó los ánimos en el banquillo senegalés, que decidió cruzar la línea que marca el reglamento.
Visiblemente enfadado, Thiaw ordenó a sus jugadores que abandonaran el campo. La escena fue surrealista: mientras el reloj seguía contando el tiempo, el equipo senegalés se dirigía hacia los vestuarios en un acto colectivo que ponía en jaque la celebración de la final.
Tremenda liada.
Pape Thiaw pide a los jugadores de Senegal que se marchen del campo.#LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/x2wpjEC9Tt
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Solo Sadio Mané permaneció en el césped, intentando persuadir a sus compañeros para que volvieran y evitar así una sanción severa.
Por casi veinte minutos, el partido quedó suspendido en medio de una incertidumbre total. En las gradas se produjeron graves altercados, con seguidores senegaleses lanzando palos y sillas en enfrentamientos contra la policía.
La organización del torneo estuvo al borde del colapso, con el presidente de la Confederación Africana de Fútbol, Patrice Motsepe, y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, observando el bochorno desde el palco.
Salvador Mané
Finalmente, gracias a la intervención del capitán Mané, el equipo regresó al terreno. Brahim Díaz ejecutó el penalti en el minuto 113, diecisiete minutos después de la falta original, aunque su lanzamiento estilo Panenka fue detenido por Édouard Mendy.
En la prórroga, Pape Gueye marcó el gol que otorgó a Senegal su segundo título continental, pero ese triunfo quedó opacado por el escándalo previo.
Sadio Mané pide a sus compañeros de Senegal que vuelvan al terreno de juego. #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/eFbEUhhUTq
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La FIFA no tardó en reaccionar. Infantino emitió declaraciones contundentes pocas horas después del partido, condenando sin ambigüedades lo sucedido en Rabat.
«Lamentablemente, fuimos testigos de escenas inadmisibles tanto en el campo como en las gradas: condenamos enérgicamente la conducta de algunos ‘aficionados’ y también de ciertos jugadores y miembros del cuerpo técnico senegaleses», afirmó el máximo responsable del fútbol mundial.
El presidente de la FIFA se mostró tajante respecto al abandono del terreno: «No es aceptable retirarse del campo de ese modo y, del mismo modo, la violencia no puede tener cabida en nuestro deporte; simplemente no es correcto».
Infantino añadió que «las decisiones arbitrales deben ser respetadas siempre dentro y fuera del terreno de juego. Los equipos deben competir sobre el césped y bajo las Reglas de Juego, ya que cualquier otra conducta pone en peligro la esencia misma del fútbol».
Brahim Díaz, consolado por Gianni Infantino tras la final de la Copa África EFE
El suizo fue claro sobre las repercusiones para los implicados: «También corresponde a los equipos y jugadores actuar responsablemente y servir de ejemplo adecuado a los aficionados en los estadios y a los millones que nos siguen en todo el mundo».
«Las desagradables escenas vistas hoy deben ser rechazadas y no repetirse jamás. Insisto en que no tienen lugar en el fútbol y espero que los órganos disciplinarios de la CAF apliquen las sanciones correspondientes».
Posibles sanciones
Las penalizaciones que se avecinan serán ejemplares. Según el Código Disciplinario de FIFA y CAF, el abandono temporal del campo durante un partido oficial es una falta grave que conlleva sanciones económicas y deportivas.
Senegal podría enfrentar una multa de entre 50.000 y 100.000 euros debido a la indisciplina de su delegación y los incidentes protagonizados por sus simpatizantes.
Sin embargo, lo más grave son las suspensiones individuales: el entrenador Pape Thiaw y los jugadores implicados en la retirada podrían recibir castigos de cuatro a seis partidos, los cuales se cumplirían precisamente durante el Mundial 2026.
Pape Thiaw, seleccionador de Senegal, pidiendo a sus jugadores abandonar el campo en la final de la Copa África Reuters
Esta circunstancia convertiría el título africano en una victoria agridulce para figuras clave del plantel. Jugadores como Ismaïla Sarr, El Hadji Malick Diouf y el portero Mendy —quienes también recibieron amonestaciones durante los momentos de mayor tensión— podrían perderse la cita mundialista si las sanciones se confirman.
Además, el castigo incluiría próximos encuentros de Senegal en casa a puerta cerrada, y sus seguidores tendrían prohibición para asistir a partidos como visitantes.
Aunque la participación de Senegal como selección en el Mundial no corre peligro —situación que habría ocurrido solo si hubieran abandonado el partido definitivamente sin regresar al campo— la gravedad de las sanciones individuales supone un duro golpe para las aspiraciones del combinado africano en el torneo.
El episodio ocurrido el domingo en Rabat quedará registrado como uno de los mayores deshonores en la historia reciente de los torneos continentales. Lo que debería haber sido una celebración del fútbol africano terminó evidenciando las debilidades institucionales que aún persisten en el deporte del continente.
Mientras Senegal levantaba el trofeo entre lágrimas y controversia, ya se avecinaba la sombra de un castigo que podría privarles de protagonismo en la máxima fiesta del fútbol mundial.

