IU afirma que Sumar no funciona como plataforma unificadora y solicita modificaciones, incluyendo un posible cambio de nombre, en la mesa de negociación con Díaz, Comunes y Más Madrid

Antonio Maíllo hace una alusión, aunque sin mencionarla directamente, al liderazgo de Yolanda Díaz como la figura principal del proyecto.

El líder de IU, Antonio Maíllo, en unas recientes declaraciones en el Parlamento Andaluz.

La izquierda alternativa al PSOE intensifica sus esfuerzos por consolidar en los próximos meses la candidatura que este espacio político presentará tanto en las elecciones generales como en las autonómicas y municipales de 2027. No obstante, la intención es levantar un proyecto renovado o, al menos, con numerosas modificaciones respecto al que actualmente lidera Yolanda Díaz. Izquierda Unida (IU), una de las principales fuerzas dentro de esta coalición, considera que Sumar, «tal y como lo conocemos ahora», ya no funciona como un instrumento válido para reunir a todas las organizaciones políticas y personas comprometidas en evitar un gobierno de PP y Vox. Esta afirmación, sin mencionarla directamente, también cuestiona a la vicepresidenta segunda del Gobierno y debilita su figura como líder visible del proyecto común.

El dirigente de IU, Antonio Maíllo, expone estas ideas con la intención de superar el modelo actual de Sumar en el borrador del Informe Político que presentará este sábado ante la Coordinadora Federal de la formación (principal órgano de debate y dirección entre asambleas), documento al que ha tenido acceso EL MUNDO.

En este informe, se detalla que IU y las organizaciones que forman parte de la coalición Sumar con representación en el Gobierno —Comunes, Más Madrid y Movimiento Sumar— llevan tiempo dialogando para alcanzar un acuerdo electoral, además de pactar las condiciones que permitan llegar en la mejor posición posible a las próximas elecciones generales.

En este sentido, Maíllo enfatiza que no basta con tener la disposición para negociar, sino que es indispensable construir un proyecto propio y claramente diferenciado del PSOE. «No sirven las políticas de un PSOE cuya orientación neoliberal y atlantista impide desarrollar una agenda de gobierno progresista capaz de frenar el trumpismo en España», señala.

Para lograr esta nueva coalición electoral diferenciada y facilitar la integración de otras formaciones políticas, IU propone en la mesa de negociación con Movimiento Sumar (el partido de Díaz), Comunes y Más Madrid un plan, o una serie de compromisos, destinados a asegurar que esta vez el proceso se gestione mejor que en el pasado y que, gracias a ello, se genere un movimiento que impulse al electorado progresista en la tarea de frenar a la derecha.

Entre los cambios fundamentales que demanda IU se encuentra la eliminación de la marca «Sumar» como lema electoral. Esto implica que las fuerzas de izquierda deban adoptar otro nombre para su candidatura, evitando la confusión actual entre Movimiento Sumar (partido) y Sumar (coalición). Maíllo, quien lleva más de año y medio trabajando en este tema, es tajante en este momento clave: es necesario pactar «bajo un nombre distinto al de las organizaciones que conforman la alianza, para que no se repita la confusión entre el todo y la parte».

En el Informe Político, el cambio de la marca electoral figura como el primer punto a abordar, reflejando la importancia que se le atribuye. A continuación, el líder de IU presenta una serie de otras modificaciones y solicitudes que ya ha planteado en la mesa de diálogo.

«Método democrático de funcionamiento»

«Agilizar la posibilidad de llegar a un acuerdo entre organizaciones y comenzar a trabajar en la incorporación de más formaciones, siguiendo un método democrático de funcionamiento», exige Maíllo en el segundo punto. Este método implica la realización de primarias para elaborar las candidaturas y la implementación de mecanismos reglados y democráticos para la toma de decisiones.

La búsqueda de otras formaciones con las cuales pactar se refiere implícitamente a Podemos, cuya decisión de concurrir por separado representa una amenaza seria para este espacio político, debido a las consecuencias negativas que esa división tendría en términos de escaños. Esta situación podría minar las opciones electorales y reducir notablemente el número de diputados de ambos grupos.

Actualmente, Sumar ofrece la mano a los morados para reconciliarse y llegar a un acuerdo, pero Ione Belarra e Irene Montero lo rechazan debido al veto que mantienen contra cualquier pacto con Díaz, a quien mantienen un enfrentamiento político y personal fuerte.

Esta cuestión se conecta con la frase inicial que encabeza este artículo y que Maíllo expresa así en su informe: «Está claro que la coalición Sumar, tal y como la conocemos ahora, no es un vehículo capaz de unir a todas las organizaciones políticas y personas comprometidas en evitar un gobierno de PP y Vox». Aunque no menciona a Díaz expresamente, la referencia es implícita.

Resulta también especialmente significativo el punto en el que Maíllo se refiere a la orientación política que debe tomar la futura candidatura y el espacio en este momento. El coordinador federal de IU solicita profundizar en la distinción con el PSOE y en la confrontación que se ha mantenido últimamente con el socio mayoritario. Así, exige «reforzar la coordinación dentro del Gobierno para establecer una posición política propia, especialmente en temas como las guerras, la OTAN o la vivienda». Asuntos que han provocado un enfrentamiento abierto entre Sumar y Sánchez. El episodio reciente sobre vivienda ha sido muy ilustrativo.

Este eje político se plasma en la acción presente, pero también debe reflejarse en el desarrollo de un «programa común» que permita cohesionar a las fuerzas políticas, al mismo tiempo que respete la «autonomía» y la «soberanía» de las organizaciones que integren la alianza.

Maíllo insta a avanzar con rapidez y solicita un «calendario de trabajo conjunto» que sirva para conformar las candidaturas de las generales, lo que a su vez debe facilitar la coordinación del trabajo en las comunidades autónomas para el ciclo electoral autonómico y municipal que se avecina, en el que los partidos de izquierda aspiran a reflejar esa misma unidad.

El mensaje que se pretende transmitir es que «no existe desaliento» y que se busca «activar cada voto progresista». «Se aspira a construir una alternativa de país donde la vivienda, el empleo, la cesta de compra asequible, la dignidad y la paz sean una realidad tangible», afirma Maíllo.

En relación a otros asuntos, Maíllo critica al PSOE por sus medidas de carácter «unilateral» en materia de vivienda y aboga por no «ceder» ante el socio mayoritario. Por el contrario, pide presionar para que rectifique y regrese «al camino de la bilateralidad dentro del Gobierno». Esta demanda busca, fundamentalmente, que abandone los «errores constatados» de favorecer fiscalmente a los propietarios y que asuma medidas de intervención en el mercado, como la extensión de los contratos de alquiler para 630.000 personas prevista para 2026.

En cuanto al complejo contexto internacional, y frente a un Trump sumido en «una espiral imperialista y neofascista», IU renueva su oposición a la OTAN y reclama intensificar la presión para su abandono. «Desde Izquierda Unida debemos retomar el legado histórico de nuestros orígenes y organizar de inmediato una extensa red de apoyo social, sindical e intelectual que exija y prepare una consulta popular sobre la permanencia de España en la OTAN», afirma.

Desde una perspectiva más amplia, Maíllo demanda al Gobierno que España impulse la construcción de una alianza alternativa de Estados soberanos que defienda el multilateralismo y promueva la paz.

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