Deja de ser portavoz de la formación en la comisión de Justicia del Congreso, tras su expulsión de la cúpula de los de Abascal antes de Navidad

Las opciones de Vox para apartar a Javier Ortega Smith de sus cargos de responsabilidad en el partido se están agotando. Quien fuera mano derecha de Santiago Abascal en los comienzos de la formación, hoy se encuentra fuera de los altos puestos que ocupaba y no por decisión propia. En los últimos meses, el proceso de destituciones se ha acelerado: en noviembre fue removido de la portavocía adjunta en el Congreso; en diciembre, cesado en la cúpula de Vox; y ahora, ya no es portavoz en la comisión de Justicia de la Cámara Baja.
Ortega Smith había ejercido como la principal representación de los de Abascal en esta comisión desde casi el inicio de la legislatura. Sin embargo, desde el pasado 9 de enero, figura únicamente como vocal en dicha comisión, según el portal web del Congreso. En su lugar, la formación ha colocado al diputado Juan José Aizcorbe, quien ya era portavoz en la comisión de Trabajo en la Cámara Baja.
El cargo de Ortega Smith en la comisión de Justicia del Congreso era la máxima responsabilidad a nivel nacional que aún mantenía y que la dirección de Vox podía retirarle. Por el contrario, el acta de diputado pertenece al propio dirigente y no al partido, lo que impide a Vox expulsarlo del Congreso incluso si lo deseara.
A pesar de ello, Ortega Smith continúa con otras funciones en la Cámara Baja donde podría ser sustituido por Vox, aunque se trata de cargos menores —es vocal en dos comisiones y en la Diputación Permanente, además de portavoz adjunto en la comisión de Interior—. Por tanto, el cargo de mayor rango que aún desempeña y del que el partido podría apartarlo sigue siendo la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid, una responsabilidad de ámbito municipal.
La determinación de relevar al dirigente de su principal cargo en el Congreso se produce poco más de tres semanas después de que la dirección del partido lo expulsara de dicho órgano, en el que compartía asiento con otros 19 miembros. Su puesto en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Vox —la cúpula— fue el último cargo orgánico que ejerció en la formación donde fue secretario general (2016-2022) y luego vicepresidente (2022-2024).
El debilitamiento gradual de Ortega Smith dentro de Vox comenzó en la última Asamblea General, celebrada en enero de 2024. En ese momento, Abascal reestructuró la cúpula y relegó a quien fuera su mano derecha a un papel secundario, asignándole la posición de vocal del CEN, a la par de otros 16 dirigentes.
Desde entonces, y especialmente en los últimos meses, Ortega Smith ha mostrado discrepancias con la estrategia del partido: expresó críticas hacia la alianza de Vox con Donald Trump, apoyó al ex dirigente Iván Espinosa de los Monteros durante la presentación de su fundación —cuando ningún otro miembro del partido lo hizo— y asistió a la tribuna de autoridades en el desfile del 12 de Octubre, a pesar de que Abascal anunció que no participaría como protesta.
«En los equipos de fútbol también existen jugadores que se resisten a abandonar el campo, a quienes no les gusta permanecer en el banquillo ni un momento. En Vox hay un gran banquillo que debe ser respetado, y creo que todos deben aprender a ceder paso», comentó Abascal tras destituirlo como portavoz adjunto en el Congreso el pasado noviembre.
Ortega Smith, que en aquel entonces calificó la medida de «injusta», volvió a insinuar este jueves una crítica velada hacia la dirección de Vox tras su nuevo cese: «Siempre he desempeñado mi labor como jurista con lealtad, profesionalismo y un único propósito: la defensa de España y los españoles», escribió en sus redes sociales quien, en su momento, fue la acusación popular en el juicio del procés, dando gran visibilidad a Vox. «Seguiré luchando con la misma fuerza y determinación de siempre, a pesar de la hostilidad de nuestros enemigos y la ingratitud de otros», concluyó el dirigente.

