Senegal se corona campeón de la Copa África tras la polémica expulsión de Marruecos y el fallo penal de Brahim estilo Panenka

Los jugadores de la selección de Senegal celebran el gol de Pape Gueye ante Marruecos. Pape Gueye, jugador del Villarreal, otorgó la victoria a su equipo en la prórroga tras el fallo de un penalti cometido por un jugador del Real Madrid en el tiempo añadido (1-0).

Senegal ha conseguido renovar su título de la Copa África tras vencer nuevamente a Marruecos, tras la victoria inicial lograda hace cuatro años frente a Egipto en la tanda de penales.

En esta ocasión, el triunfo llegó en la prórroga gracias a Pape Gueye, que rompió el empate con un golazo después de que Brahim desperdiciara un penalti en la última acción del tiempo reglamentario.

La selección senegalesa protagonizó un hecho sin precedentes al retirarse del campo durante varios minutos en la final de la Copa África frente a Marruecos. Esta decisión se tomó tras la señalización de un penalti a favor de Brahim en el minuto 96 por el árbitro Mahmood Ismail.

El futbolista del Real Madrid manifestó con enojo que se debía sancionar la pena máxima tras ser sujetado por Diouf. El árbitro sudanés revisó la jugada en el monitor y tomó una decisión que desencadenó un incidente espectacular.

Los disturbios en las gradas se vieron acompañados por las señales de Pape Thiaw, seleccionador de Senegal, quien pareció indicarle a sus jugadores que abandonaran el campo en señal de protesta.

Corría el minuto 102 cuando los jugadores senegaleses abandonaron el campo, mientras Sadio Mané, capitán del equipo, dialogaba con el árbitro y los entrenadores de ambas selecciones también dialogaban. Todo un desorden que terminó cuando Mané entró corriendo al vestuario para convencer a sus compañeros de continuar el partido.

Con ocho minutos agregados y en el minuto 113 -aplicando el añadido- Brahim decidió tomar el mando para ejecutar el penalti. Sin embargo, su disparo a lo Panenka fue adivinado por Mendy, quien detuvo la pena máxima.

Era la última jugada del encuentro. El portero, internacional con Marruecos, pudo ser héroe o villano y el destino eligió lo segundo. Brahim fue reemplazado por Ilias Akhomach y recibió una fuertísima reprimenda de su entrenador Walid Regragui.

Entre lágrimas, presenció desde el banquillo cómo su selección perdía la final tras el gol de Pape Gueye en el minuto 94 de la prórroga, que resultó ser el único del partido.

El miedo a perder

El error calmó la intensidad del juego en un enfrentamiento marcado por el temor a la derrota. El partido comenzó con mucha actividad y movimientos continuos, pero terminó con numerosas interrupciones y un ritmo lento.

La valentía inicial de Senegal en la primera mitad no obtuvo recompensa. Los mejores momentos del equipo de Pape Thiaw fueron neutralizados por Bono.

El portero del Al Hilal, anteriormente en el Sevilla, fue decisivo también en la semifinal contra Camerún, que se resolvió en penaltis. Esta vez, ante la ausencia de Brahim Díaz, Achraf Hakimi y Abde, figuras del equipo marroquí, fue Bono quien sostuvo a su selección.

Apenas a los seis minutos, en un córner de Lamine Camara mal defendido, Pape Gueye remató en el segundo palo, pero Bono apareció inesperadamente para evitar el gol.

Senegal controló bien las bandas del rival. La potencia marroquí estuvo presente, pero tardó en encontrar opciones por los costados.

El gol estuvo cerca otra vez para Marruecos, pero Bono volvió a lucirse en un mano a mano tras una jugada de Ilman Ndiaye, que finalizó con un tiro raso bloqueado con el pie por el portero.

El descanso benefició a la escuadra de Walid Regragui, que parecía demasiado presionada, quizás por ser local y por una sequía de cincuenta años sin ser campeones africanos.

Un final histórico

Una brillante acción de Bilal El Khannous por la derecha terminó en un centro al área, donde apareció Ayoun El Kaabi, quien, con toda la portería libre y solo ante el arquero, disparó fuera rozando el poste.

Una pausa pasada la hora de juego frenó el partido: un choque de cabezas entre Neil El Aynaoui y Hadji Malick Diouf requirió atención médica y detuvo el encuentro más de diez minutos. El partido se resintió y solo al final, en el añadido, recuperó el dinamismo inicial. Bono volvió a aparecer y luego Abde lanzó muy alto, por encima del larguero.

Después vinieron los sucesos finales: el penalti, la amenaza de retirada de Senegal, la falla de Brahim y el gol de Pape Gueye que coronó a su selección y dejó desolado a Marruecos.

Ficha técnica del partido:

Senegal: Edouard Mendy; Antoine Mendy (Abdoulaye Seck, m.77), Mamadou Sarr, Moussa Niakhate, Malick Diouf (Ismail Jakobs, m.106); Lamine Camara (Ismaila Sarr,m.77), Idrissa Gana Gueye, Pape Gueye; Ilman Ndiaye (Ibrahim Mbaye, m.77), Sadio Mané y Nicolas Jackson (Cherif Ndiaye, m.93).

Marruecos: Bono; Achraf Hakimi, Nayef Aguerd, Adam Masina (Jawad El Yamiq, m.89), Noussair Mazraoui (Igmane Hamza, m.98); Bilal El Khannous (Oussama Targhalline, m.80), Neil El Aynaoui, Ismael Saibari (Anass Salah Eddine, m.94); Brahim Díaz (Ilias Akhomach, m.98), Abde Ezzalzouli y Ayoub El Kaabi (Youssef En-Nesyri, m.80).

Gol: 1-0, m.94: Pape Gueye

Árbitro: Jean-Jacques Ngambo (RD Congo). Mostró tarjetas amarillas a Lamine Camara, Ibrahima Sarr, Mamadou Sarr, Diouf y Edouard Mendy, por Senegal, y a Salah Eddine y En Nesyri, por Marruecos.

Incidencias: final de la Copa África de Naciones disputada en el estadio Príncipe Moulay Abdallah de Rabat ante 69.500 asistentes.

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