
Fuente de la imagen, Jan Gilar
Información del artículo
-
- Autor,
- Título del autor, BBC News Mundo
- 38 minutos
- Tiempo de lectura: 6 min
Filip es pequeño, peludo y fiel. Un chihuahua diminuto con rasgos de papillón, pero con un carácter fuerte.
Así es como lo describe su dueño Jan Gilar, quien el pasado verano europeo cayó en una grieta del glaciar suizo y solo fue rescatado cuando el helicóptero de emergencias divisó una mancha gris en la nieve. Era su perrito, el compañero inseparable que permaneció a su lado.
Ambos disfrutan de la montaña y suelen hacer caminatas juntos. Cuando Filip se agota, Jan lo coloca en una mochila especial para cargarlo y así continúan el recorrido. Se detienen a comer en los puntos con mejores panorámicas, descansan a voluntad y exploran el entorno natural.
"Puede recorrer entre 20 y 30 kilómetros caminando cuando salimos de excursión. Menos mal que ese día no lo llevaba en la mochila ni atado con correa, pues si hubiera caído conmigo me habría arrastrado y los rescatistas nunca me hubieran hallado", comenta Jan a BBC Mundo.
Natural de la ciudad de Pilsen, en República Checa, Jan llevaba en Suiza menos de un mes cuando se produjo el accidente.

Fuente de la imagen, Jan Gilar
"Filip fue un regalo de mis padres. Ellos crían perros y él era el último cachorro de una camada. Tiempo atrás tuve otro cachorro de la misma madre, pero falleció. Así que él fue la siguiente llegada".
El chihuahua tiene apenas 2 años y medio. Ya no es un cachorro, aunque aún es un perro juvenil.
"Es un perro con mucha personalidad. En mi trabajo todos lo quieren por ser muy divertido y juguetón. Disfruta mucho de la nieve, saltar y tratar de atrapar copos".
El accidente
Saas Fee, también conocida como Die Perlen der Alpen (la Perla de los Alpes), es una pequeña localidad en el sureste de Suiza, dentro del cantón de Valais. La zona donde Jan y su perro paseaban, el glaciar Fee, es muy extensa.
"No es un territorio reducido ni plano. Está cubierto de rocas y la nieve contiene arena o tierra. Encontrar la grieta pequeña por donde Jan cayó no resulta nada sencillo", comenta Bruno Kalbermatten, de la empresa de rescate y helicópteros Air Zermatt.
"No queremos imaginar lo que hubiera pasado con Jan sin la presencia de Filip, ni si los rescatistas no hubieran notado el movimiento del perro en la roca".

Fuente de la imagen, Air Zermatt
"Soy amante del senderismo. Filip y yo hemos recorrido numerosas montañas en la República Checa, y al llegar a Suiza también exploré varias rutas. Aquel día era la primera vez que me acercaba tanto al glaciar. Pensé: "Puedo aventurarme un poco más y explorar el glaciar".
"Almorcé sentado en una roca, me levanté, caminé algunos pasos sobre la nieve y, sin darme cuenta, pisé un puente de nieve que cedió, y caí. Todo ocurrió muy rápido", relata Jan.
Mojado y a cero grados
Un "puente de nieve" es una formación natural de nieve compacta o hielo que se crea sobre una grieta en un glaciar, formando un paso provisional que conecta dos zonas. Sin embargo, resulta muy peligroso porque la nieve puede derretirse o romperse bajo peso.
Aunque afuera brillaba el sol y hacía un día espléndido, Jan salió con pantalones cortos y camiseta ligera. En la grieta, sin embargo, la temperatura estaba bajo cero y el agua caía por todas partes. En poco tiempo quedó empapado y enfrentaba un riesgo real de hipotermia.
El tiempo jugaba en su contra.

Fuente de la imagen, Jan Gilar

Fuente de la imagen, Jan Gilar
"Al principio intenté salir por mí mismo. La adrenalina me impidió percatarme de que mi hombro estaba mal. Pero al intentar ascendender comprendí que no solo tenía dolor en la mano, sino que estaba realmente herido", expresa Jan.
"Además, veía que abajo el descenso era aún mayor. Moverme podía empeorar la situación".
"Entonces tomé mi walkie-talkie y traté de comunicarme. Alguien en la misma frecuencia respondió; estaba a unos 100 o 200 metros de mí. Esa persona pidió ayuda en helicóptero y comenzó la búsqueda".
Al otro lado del walkie-talkie estaban Claudia y Ralf. Este dúo se encargó de solicitar al equipo de rescate apoyo y de hablar con Jan para que mantuviera la calma y les fuera explicando su situación en la grieta.
Aunque tenían conocimiento del accidente, desconocían el lugar exacto donde había ocurrido, por lo que contaban con pocas pistas para localizarlo.

Fuente de la imagen, Jan Gilar
El helicóptero rojo de Air Zermatt buscó durante 40 minutos a Jan. Sabían que el glaciar Fee lo había engullido aproximadamente un metro y medio hacia abajo, hasta recibir una pequeña señal.
"Cuando caí, escuché a Filip gemir. Pero luego se sentó en una roca, y comprendí que me esperaba", rememora Jan.
El pequeño perro se mantuvo fiel en aquel lugar.
Dimensiones enormes
"Despegamos poco después de las 3 de la tarde. La tripulación estaba compuesta por piloto, paramédico, médico de urgencias y especialistas en rescate. Iniciaron la inspección del glaciar Fee, pero la extensión es muy grande", detalla Kalbermatten.
"De pronto, un rescatista divisó movimiento sobre una roca. El piloto se acercó y vio a un perro pequeño esperando junto a un agujero", añade.
Ese era el lugar donde el puente de nieve cedió, originando la grieta donde estaba Jan.
Sin embargo, al aterrizar por primera vez el helicóptero, Filip salió disparado por el viento producido por las aspas.

Fuente de la imagen, Air Zermatt
El equipo de rescate montó una estructura de anclaje en el borde del agujero. El rescate estaba cerca.
Ataron cuerdas, instalaron poleas y colocaron un arnés para bajar con seguridad y encontrar a Jan.
"El chihuahua siguió con atención todos los movimientos, y en cuanto sacaron a Jan, movía la cola feliz al verlo en la superficie", señala Kalbermatten.
"Después de salir del hospital, contacté a Claudia y Ralf para agradecerles por salvarme la vida. También estoy muy agradecido con el equipo de rescate y el personal del hospital.
"No soy un principiante en montañismo y aun así subestimé el peligro de andar por un glaciar. Aprendí la lección de la forma más dura", concluye Jan.

