El piloto argentino logró superar en la última etapa a Ricky Brabec para coronarse campeón del ‘Touareg’ por primera vez.
El vivac de Yanbu amaneció este día con la narrativa más insólita del Rally Dakar 2026. Luciano Benavides, el piloto argentino que afrontó el desierto de Arabia Saudí con el ligamento cruzado anterior y el menisco severamente dañados, escribió una de las páginas más memorables de la competición al lograr su primer título en motos, superando a Ricky Brabec por apenas dos segundos.
El desenlace se mantuvo improbable hasta el último kilómetro. Benavides inició la etapa final con una desventaja de tres minutos y veinte segundos, un retraso considerable para los 105 kilómetros cronometrados que separaban al salteño de su objetivo.
Todos los pronósticos daban por seguro a Brabec, bicampeón del Dakar en 2020 y 2024, como vencedor indiscutible de su tercer Touareg.
No obstante, el desierto nunca decreta sus veredictos de forma anticipada. En los últimos 19 kilómetros, Brabec sufrió una avería que le hizo perder más de tres minutos, exactamente el tiempo que necesitaba Benavides para completar una remontada que parecía imposible.
El margen final de dos segundos representa la diferencia más estrecha en la historia reciente de la categoría de motos.
El difícil camino físico de Benavides
La victoria resulta aún más impresionante al considerar las dificultades físicas que atravesó el argentino de 30 años. Apenas dos meses antes del inicio del rally, durante el Rally de Marruecos, Benavides sufrió una caída grave que le dañó severamente la rodilla derecha y le luxó el hombro.
Su decisión fue firme: evitar la cirugía y presentarse en Arabia Saudí para competir contra los mejores pilotos, a pesar del estado crítico de su cuerpo.
La situación empeoró en el día previo al inicio del Dakar, cuando durante una sesión fotográfica con patrocinadores tropezó con una piedra tras un salto y agravó la lesión del menisco. El propio piloto admitió días después que no estaba seguro de si podría tomar la salida.
Durante trece etapas, Benavides compitió con la rodilla inflamándose tras cada jornada, un hombro cada vez más debilitado y dolor acumulado en su costado izquierdo. Todo ello sin disminuir ni un instante el ritmo sobre la moto.
La competición fue una montaña rusa de emociones. Ganó tres etapas consecutivas para tomar el liderazgo en la etapa ocho, perdió casi ocho minutos por un error de navegación en la etapa nueve que lo relegó al tercer puesto, recuperó terreno con actuaciones destacadas y llegó a liderar la clasificación general por apenas 23 segundos antes de que Brabec aplicara su estrategia en la penúltima etapa.
Brabec, con su experiencia y cálculo, ganó la etapa 12 con contundencia y recuperó el liderato con una ventaja que parecía definitiva. Los números estaban a su favor: gracias a las bonificaciones por abrir pista, Benavides necesitaba un verdadero milagro. Y ese milagro sucedió.
El argentino cruzó la meta de Yanbu en un estado de asombro total. Su cirugía está programada para los próximos días, donde será intervenido en la rodilla que le permitió lograr lo aparentemente imposible. Mientras tanto, Luciano Benavides queda en la historia del Dakar como el campeón que superó el dolor, el desierto y las expectativas para protagonizar la remontada más dramática recordada.

