España sigue rezagada en el dominio del inglés dentro de la UE, con Galicia como la región mejor posicionada y Castilla-La Mancha la que registra el nivel más bajo.

Un estudio nos coloca entre los cuatro países europeos con menor dominio del idioma

España continúa estancada en los últimos puestos de la UE en cuanto al aprendizaje del inglés. En la última década, el nivel en este idioma no ha presentado avances significativos y España figura al final del listado europeo. Con una puntuación de 540 puntos, solo están por detrás Francia, Chipre e Italia.

El resto de países comunitarios supera a España en el EF English Proficiency Index, un ranking que evalúa anualmente el nivel de inglés de 2,2 millones de adultos estudiando este idioma en 123 países y regiones. Este informe no mide la competencia lingüística de la población general, sino únicamente la de quienes están inscritos en la red mundial de academias Education First y participan voluntariamente en el test.

Los países con mejor desempeño según este índice son Países Bajos (624), Croacia (617), Austria (616), Alemania (615), Portugal (612), Dinamarca (611), Suecia (609), Bélgica (608), Eslovaquia (606), Rumanía (605), Finlandia (603) y Polonia (600), ubicados en el nivel «muy alto». En el nivel «alto» se encuentran Letonia (598), Bulgaria (594), Grecia (592), Hungría (590), República Checa (582) y Estonia (561).

En la categoría «moderado» están Lituania (543), España (540), Francia (539), Chipre (537) e Italia (513). Ningún país de la UE se sitúa en los niveles «bajo» o «muy bajo», donde se agrupan 60 estados en todo el mundo. El análisis subraya que «grandes economías asiáticas y latinoamericanas continúan mostrando bajos niveles de competencia».

«Europa conserva los resultados globales más elevados, aunque con un avance cada vez menor; Asia presenta la brecha de habilidades más equilibrada gracias a la adopción tecnológica en el aprendizaje de idiomas; América Latina evidencia la mayor disparidad generacional, con adultos más competentes que los jóvenes; y África sigue siendo la región más diversa, con diferencias superiores a 200 puntos entre países», señala el estudio.

Mínimo crecimiento

En los primeros años de este ranking, que se elabora desde 2011, España logró salir del grupo con nivel «bajo» para situarse en el «moderado», pero desde el pico de 550 puntos alcanzado en 2014 no ha logrado avanzar ni alcanzar los niveles «alto» o «muy alto». Se mantiene prácticamente inmóvil, con una leve mejora en los últimos dos años. Aun así, hay comunidades autónomas que sí alcanzan el nivel «alto».

Galicia (563) lidera el ranking autonómico, manteniendo esta posición año tras año y reflejándose también en ciudades gallegas como Vigo (569) o La Coruña (567), que se encuentran entre las mejor clasificadas. ¿A qué se debe esto? Gemma Ollé, directora de Marketing de Education First, identifica un patrón basado en «una mayor exposición al idioma a lo largo del tiempo, un uso más funcional del inglés fuera del aula y un compromiso constante con modelos educativos que integran el aprendizaje de lenguas extranjeras de forma transversal».

«Los resultados indican que la combinación de continuidad en el enfoque educativo, presencia del idioma en distintas etapas formativas y oportunidades de práctica ayuda a consolidar un nivel de competencia superior a la media», explica.

A Galicia le siguen La Rioja (560), Madrid (553), Navarra (553), Asturias (552), País Vasco (550) y Cantabria (550), todas ellas en nivel alto. En el nivel medio están Cataluña (547), Castilla y León (542), Aragón (540), Canarias (539), Comunidad Valenciana (537) y Baleares (534). Las autonomías con peores datos son Castilla-La Mancha (509), Extremadura (514), Andalucía (526) y Murcia (529).

La dificultad en la expresión oral

«La lectura y la comprensión auditiva son las habilidades más sólidas de los españoles, mientras que la expresión oral continúa siendo la gran asignatura pendiente», señala también el informe, que por primera vez ha incorporado una prueba evaluada mediante inteligencia artificial para medir la expresión oral y escrita de los estudiantes. ¿A qué se debe esta dificultad para hablar correctamente?

«La complicación para expresarse oralmente está estrechamente vinculada a un modelo de aprendizaje tradicional basado en el conocimiento teórico del idioma y menos en su uso activo. Hablar implica improvisar, cometer errores y adquirir confianza paulatinamente, aspectos que no siempre han tenido el peso adecuado en la formación convencional», responde Gemma Ollé, quien añade que «la expresión oral es también uno de los grandes desafíos a nivel mundial».

«En el caso de España, las habilidades más desarrolladas son la lectura y la comprensión auditiva, mientras que hablar permanece como un área pendiente. Hay un claro desfase entre entender el idioma y poder expresarse con seguridad», enfatiza.

El informe también indica que la diferencia entre hombres y mujeres se ha reducido por segundo año consecutivo, «alineando a España con la tendencia global hacia una mayor igualdad en las competencias lingüísticas».

Los jóvenes presentan un rendimiento menor

Por otra parte, se destaca que el grupo de edad de entre 26 y 30 años alcanza la puntuación más alta (575), muy superior a la de los jóvenes entre 18 y 25 años, «quienes todavía no han recuperado el nivel previo a la pandemia». Ollé cree que esto se debe a que «en los últimos años, los jóvenes más jóvenes han sufrido una importante reducción de oportunidades para la interacción oral, especialmente durante fases clave de formación, lo que ha afectado directamente su capacidad para comunicarse con fluidez». Es decir, realizaron menos viajes al extranjero debido al Covid. «En cambio, el grupo de 26 a 30 años suele haber acumulado más experiencias reales de uso del idioma en contextos académicos, profesionales o internacionales».

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