A tan solo 500 metros de cruzar la meta, el piloto de Ford sufrió la rotura de una rueda y una sanción, aunque logró alcanzar el campamento gracias al remolque de la española.
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Nani Roma tuvo que confiar en lo imposible, pese a haber declarado tras la jornada del jueves que no creía en milagros. Tras recorrer 311 kilómetros en batalla contra el reloj y contra Nasser Al-Attiyah, el piloto de Ford sufrió un contratiempo inesperado a 500 metros de la meta.
Antes de alcanzar la línea de llegada, se topó con una chicane de piedras y deformó la rueda delantera derecha de su Ford, poniendo en riesgo todo lo logrado durante esta 48ª edición del rally.
El tramo final resultó casi imposible, pero Nani Roma pudo conservar la segunda plaza que parecía perdida gracias al apoyo de sus compañeros de equipo y, en especial, de Laia Sanz, quien lo remolcó hasta el campamento justo a tiempo.
🛞¡Máxima emoción en el final de la penúltima etapa del #Dakar2026!
Nani Roma llegó remolcado por @LaiaSanz_ tras arreglar su suspensión a 500 metros de meta y salvar el 2º puesto
📺Los detalles, esta noche con Marc Martín y @PacoGrandeTVE en el programa del #DakarRTVE16ene pic.twitter.com/RLkcS7wle5
— Teledeporte (@teledeporte) January 16, 2026
«No existen (milagros), sólo me concentro en seguir con mi carrera como hicimos todos los días», afirmó tras la décima etapa, en la que se quedó a poco más de ocho minutos de Al-Attiyah.
Sin embargo, tras cruzar la línea de llegada en Yanbu, cambió de opinión dado lo ocurrido unos minutos antes: «Hoy ha sido un milagro». Y es que Nani Roma estuvo a punto de perder el podio… y el riesgo fue real.
Un resultado heroico
Agotado, Nani Roma se apoyaba en el lateral del vehículo de Laia Sanz, tratando de recuperar el aliento y asimilar los hechos, mientras las lágrimas rodaban sin cesar.
La piloto española salvó su lugar en el podio al encontrarse con él a siete kilómetros del vivac, justo a tiempo para remolcarlo tras quedarse Roma sin combustible.
El español enfrentaba entonces una verdadera lucha contra el tiempo: debía llegar al control horario antes de las 19:47 para evitar sanciones. Cada minuto de demora suponía un minuto de penalización y su segundo puesto, separado por poco más de ocho minutos de Mattias Ekström y Sébastien Loeb, estaba en serio peligro.
Nani Roma, tras la etapa 11 del Dakar. Europa Press
Con casi ninguna modificación esperada para la última etapa, perder el segundo lugar este viernes habría significado renunciar a esa posición definitivamente.
El incidente comenzó al concluir la especial cronometrada, a apenas 500 metros de la meta, cuando Roma impactó contra un hueco y dañó los brazos superior e inferior de la rueda delantera derecha.
Una jornada con errores
Su Raptor quedó volcado de lado, obligándole a recorrer los últimos metros con la llanta rozando el suelo. Una vez en el enlace, la prioridad fue reparar el vehículo: Dumas y Prokop se sumaron a la tarea, mientras Roma y Álex Haro peleaban contra el reloj para completar los 170 kilómetros restantes dentro del tiempo establecido.
Entonces se encontraron con otro obstáculo: se quedaron sin gasolina. Afortunadamente, Roma había superado a Laia Sanz durante el enlace justo antes. Al verlo, salió del vehículo, abrió la puerta del Ford y llamó su atención.
Sanz actuó al instante y remolcó a Roma hasta el vivac. Lograron llegar justo a tiempo, permitiendo que Nani solo recibiera un minuto de penalización y asegurando así su segundo puesto en el Dakar.

