Tres ciudades icónicas de Estados Unidos están unidas por una conexión poco común con la historia medieval española. Un conjunto de monumentos ecuestres plantea una interrogante que sorprende tanto a viajeros como a entusiastas de la cultura y el arte
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En diversas ciudades importantes de Estados Unidos destaca un mismo personaje que atrae la atención de viajeros, curiosos y aficionados a la historia europea. Se trata de un héroe medieval cuya imagen ecuestre y pose heroica se replica en sitios culturales destacados al otro lado del Atlántico. Esta presencia no es fortuita ni reciente, sino reflejo de una profunda admiración hacia la tradición hispánica y una obra literaria que ha forjado siglos de identidad cultural.
Ese personaje es El Cid Campeador, nombre por el que se conoce a Rodrigo Díaz de Vivar, uno de los protagonistas más relevantes en la historia de España. La primera estatua ecuestre dedicada a él en Estados Unidos fue inaugurada el 4 de noviembre de 1927 en Nueva York, frente a la fachada del Museo Hispánico, ubicada en la plaza de Audubon Terrace. La pieza fue creada por la escultora Anna Vaughn Hyatt Huntington, motivada por la pasión compartida con su esposo, Archer Milton Huntington, fundador de la Hispanic Society of America, por la literatura española y, en particular, por el Poema de mio Cid.
Un legado artístico que se difundió hacia la costa oeste
La repercusión de la estatua neoyorquina fue inmediata y trascendió fronteras. Poco tiempo después de su inauguración, figuras como el marqués de la Vega-Inclán y el duque de Alba, amigos del matrimonio Huntington, impulsaron la creación de una réplica en bronce para Sevilla, presentada durante la Exposición Iberoamericana de 1929. Esta admiración explica que, pocos años después, la figura del héroe castellano regresara al otro lado del Atlántico. En 1930 se inauguró una segunda estatua de El Cid Campeador en el Parque Balboa de San Diego, una escultura de bronce de siete metros de altura también realizada por Anna Hyatt Huntington y donada por la Hispanic Society de Nueva York a la Sociedad de Bellas Artes local.
La tercera estatua ecuestre está situada en San Francisco, cerca del Museo de Bellas Artes. Allí, El Cid domina el paisaje, contemplando el reconocido Golden Gate desde su posición, conformando una de las imágenes más impactantes del conjunto monumental. Según The Hispanic Council, esta obra convive en el mismo espacio con referentes universales del arte como Durero, Rembrandt, Goya o Delacroix. Las tres esculturas, distribuidas entre Nueva York, San Diego y San Francisco, no solo rinden homenaje a un héroe medieval español, sino que demuestran la relevancia de la cultura hispánica en Estados Unidos y el rol fundamental del mecenazgo cultural realizado por el matrimonio Huntington.
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