China construyó una isla artificial al añadir tierra al océano durante un período de 12 años

China ha estado echando toneladas de tierra al océano durante 12 años: acaban de lograr crear una nueva isla artificial

La habilidad constructiva humana sigue asombrando, y aunque hoy ciertas proezas como estaciones espaciales o instalaciones bajo el agua parecen habituales, representan hazañas que rompen con la lógica común. Sin embargo, un rasgo distintivo de las sociedades es su constante afán de superación, y el logro alcanzado por China se suma a la extensa lista de avances notables.

Desde el inicio de un proyecto en 2013, el gigante asiático ha estado depositando toneladas de arena y sedimentos en siete arrecifes pertenecientes a los archipiélagos de Nansha y Xisha, ubicados en el Mar Meridional, con la intención de ganar terreno al océano y, sorprendentemente, ampliar su territorio.

Empleando el dragado del fondo marino, técnica utilizada para profundizar puertos y canales, construyeron una base firme que luego reforzaron con muros y diques para contener el mar y otras condiciones creadas artificialmente. Tras estos pasos, comenzaron a desarrollar infraestructuras útiles para operaciones de rescate, facilitar la navegación e impulsar investigaciones científicas, además de elementos de índole militar, como pistas de aterrizaje, puertos y radares.

Países como Filipinas, Vietnam, Japón y Taiwán sostienen que estas instalaciones pretenden fortalecer el dominio chino sobre un territorio marítimo disputado, al adueñarse de hasta 12 km² de tierra nueva en un mar que no les corresponde, permitiéndoles mantener presencia constante en el Mar Meridional. Esta situación ha incrementado la tensión de forma continua, a tal punto que Vietnam ha iniciado acciones similares para ampliar su influencia en esa región.

No obstante, el daño no se limita a disputas territoriales, ya que para crear estas islas artificiales se ha destruido el ecosistema marino afectado, donde estudios alertan sobre una pérdida de más de 15 km² de arrecifes, así como alteraciones en las corrientes del mar que afectan negativamente a especies dependientes de esos hábitats.

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