El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha actualizado su último boletín sobre los estatus de los embalses de agua en España
Seguir en
Los embalses de agua en España registran un 56,64 % de su volumen total, según la actualización más reciente del Boletín Hidrológico Peninsular emitido por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Democrático (Miteco) este sábado 10 de enero.
De acuerdo con estos datos oficiales, la cantidad almacenada aumentó respecto a la semana anterior.
Conocer el nivel de agua embalsada en España es fundamental para entender la gestión eficiente de los recursos hídricos en el territorio.
Evolución del agua embalsada en España
Fecha: sábado 10 de enero de 2026.
Capacidad total: 56.043 hm3.
Volumen de agua embalsada: 31.744 hm3.
Porcentaje de agua embalsada: 56,64 %.
Incremento semanal: 190 hm3.
Incremento porcentual semanal: 0,34 %.
Volumen de agua embalsada hace un año: 28.953 hm3.
Porcentaje embalsado hace un año: 51,66 %.
Capacidad de todos los embalses de España por comunidad autónoma

Andalucía: 49,52%.
Aragón: 56,30%.
Asturias: 53,51%.
C. Valenciana: 42,59%.
Cantabria P. Vasco La Rioja: 41,45%.
Castilla-La Mancha: 50,36%.
Cataluña: 78,00%.
Comunidad de Castilla y León: 54,44%.
Extremadura: 63,08%.
Galicia: 67,58%.
Murcia: 29,05%.
Navarra: 42,20%.
¿Cómo ahorrar agua en el jardín?
Más allá de la capacidad de los embalses en España, es imprescindible mantener un uso responsable del agua. Por esta razón, el Miteco ha compartido varias recomendaciones para reducir el consumo hídrico en el hogar, especialmente en el jardín.
En España, las viviendas unifamiliares con jardín consumen entre 2 y 5 veces más agua que los pisos, siendo el jardín un gran demandante de este recurso. Sin embargo, existen estrategias para minimizar este gasto.
Una opción evidente para bajar el consumo en el jardín consiste en emplear plantas que requieran riegos limitados o incluso prescindir completamente de ellos una vez consolidadas. Esto no implica
llenar el jardín únicamente con cactus o chumberas. De hecho, la mayoría de las especies mediterráneas tradicionales presentes en los jardines, incluidos árboles, arbustos y matas, necesitan poco riego.
Usualmente, más de dos tercios del agua utilizada en un jardín se destinan al riego del césped. Por lo tanto, el césped es el mayor consumidor de agua en los jardines modernos. Reducir su extensión es la forma más eficaz para disminuir el consumo de agua.
Cubrir áreas del jardín con materiales naturales como piedras, gravas o cortezas de árbol disminuye significativamente el uso de agua además de aportar efectos estéticos agradables. Estos recubrimientos evitan el calentamiento excesivo del suelo, protegen contra viento y erosión, limitan el crecimiento de malas hierbas y facilitan la ocultación de sistemas de riego.
Los sistemas de riego localizado suministran agua mediante “goteros” que operan a baja presión. Este método permite proveer a cada planta la cantidad precisa que necesita, minimizando las pérdidas por evaporación. Por eso, consumen entre la mitad y una cuarta parte del agua que requieren los sistemas por aspersión.
El agua pluvial recogida en tejados y patios puede ser aprovechada para regar el jardín. Recogida a través de canalones o drenajes, puede almacenarse en un pequeño depósito para su uso posterior.
Un depósito semienterrado facilita el almacenamiento de agua de lluvia, aunque también se pueden emplear otros recipientes improvisados, como toneles, bidones o antiguas bañeras. Es recomendable situar el depósito en un punto elevado de la parcela para favorecer el riego por gravedad.
Regar durante las horas más frescas del día permite evitar pérdidas por evaporación y proteger las plantas. Además, es importante recordar que un riego excesivo reduce la resistencia de las plantas a la sequía y las hace más vulnerables a enfermedades.
