Las pequeñas mentiras o los cambios repentinos en el comportamiento sin un motivo evidente podrían ser indicios de una infidelidad, aunque es fundamental considerar siempre el contexto

Los celos, las infidelidades y la sospecha de que la persona con la que se comparte la vida podría estar engañando forman parte de las dinámicas de muchas parejas. La incertidumbre, cuando se instala, tiende a contaminar todo y a generar un estado constante de alerta difícil de sostener.
En una relación saludable, la comunicación, la confianza y el respeto mutuo actúan como bases fundamentales. Expresarse con claridad, manifestar inseguridades y sentirse escuchado o escuchada suele ser más efectivo que interpretar silencios o comportamientos aislados. Sin embargo, no siempre resulta sencillo diferenciar entre una señal de alarma auténtica y una percepción distorsionada por el temor a perder o por experiencias anteriores.
La psicóloga Silvia Severino, a través de uno de sus vídeos en TikTok (@silviaseverinopsico), ha compartido con sus seguidores algunas señales que podrían indicar una infidelidad. No obstante, estos indicios no constituyen verdades absolutas por sí mismos, ya que ciertos comportamientos aislados que generan sospechas pueden explicarse con alternativas como estrés laboral, problemas personales, necesidad de espacio o incluso cambios normales en la dinámica de pareja. La clave, entonces, reside en la comunicación para entender cuáles son las causas de estas conductas, que en ocasiones no se relacionan con una infidelidad.

“Muestra menos interés en la intimidad”
La primera señal que destaca Severino señala un cambio abrupto en el comportamiento. “Se percibe un cambio repentino en su actitud. Se comporta distinto sin una razón clara”. Estos cambios pueden verse reflejados en el tono de voz, en rutinas alteradas sin explicación aparente o en una postura defensiva ante preguntas habituales. Aunque cualquier persona puede transformarse por diversos motivos, lo importante aquí es la ausencia de coherencia y la falta de comunicación sobre ese cambio.
El uso del teléfono móvil se ha convertido en uno de los principales desencadenantes de conflictos en pareja. La especialista señala otro posible indicio de infidelidad: “Se vuelve muy cauteloso o cautelosa con su dispositivo, lo oculta, cambia las contraseñas y evita que lo observes”. El teléfono, que alberga gran parte de la vida social actual, puede convertirse en un objeto casi inaccesible. No se trata de exigir acceso absoluto, sino de identificar cuándo surge un secretismo nuevo que antes no existía.
Algunas actitudes que mostramos pueden reflejar quiénes somos según los psicólogos
Otra alarma está vinculada con el ámbito íntimo. “Muestra menos interés en la intimidad o el vínculo emocional se enfría.” La disminución del deseo o de la conexión afectiva no siempre significa infidelidad (ya que diversos factores personales influyen), pero sí puede indicar una desconexión progresiva. La intimidad no se limita al contacto sexual: comprende gestos, conversaciones profundas y presencia emocional, aspectos que suelen deteriorarse cuando la atención se dirige hacia otra persona.
Las pequeñas incoherencias también pueden acumularse hasta generar desconfianza. Severino sintetiza así: “Comienzas a notar pequeñas mentiras o información que antes no ocultaba”. No suelen ser engaños mayores, sino detalles aparentemente secundarios que antes se compartían con naturalidad. Cuando la transparencia se rompe en lo cotidiano, la sensación de distancia se incrementa.
Finalmente, la psicóloga advierte sobre una retirada emocional gradual: “Se muestra cada vez más distante, menos presente y menos disponible emocionalmente”. Esta ausencia puede percibirse en el desinterés por el día a día del otro, en la dificultad para planificar en conjunto o en una desconexión afectiva persistente. No siempre hay una tercera persona involucrada, pero sí un lazo que se está debilitando.

