Entre montañas cubiertas de pinos y antiquísimos surcos en la roca, se oculta una silueta imponente que parece observar en silencio a quienes se acercan. Su contorno, imposible de pasar por alto, evoca la sensación de estar frente a algo ancestral
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Entre pinares típicos del Mediterráneo y antiguas heridas en la montaña, en una zona poco explorada del interior de la Comunidad Valenciana, reposa una figura majestuosa que observa en silencio a quienes se aproximan. Su silueta perfilada sobre la roca recuerda a un ser mitológico, con un lomo cubierto por escamas de piedra y una cabeza monumental que impone solemnidad. El visitante percibe la sensación de estar frente a algo vivo, como si esa enorme forma pétrea pudiera despertarse en cualquier instante. No sorprende que varios senderistas describan la experiencia como sobrecogedora, ya que el entorno natural junto a la magnitud de la obra intensifican la impresión de enfrentarse a un lugar singular que va más allá de una simple ruta de senderismo.
Esta llamativa figura es conocida como el Dragón de la Calderona y se halla en las laderas del Parque Natural de la Sierra Calderona, dentro del término municipal de Gilet (Valencia). Lejos de ser una formación natural, se trata de una escultura monumental creada sobre una antigua cantera de rodeno abandonada, que convierte una cicatriz del paisaje en una obra de land art y arquitectura Art Brut. Este proyecto es el fruto del trabajo vital de la escultora Rhea Marmentini, quien ideó el dragón con el propósito de unir arte y naturaleza, integrando la creación en el entorno sin ocultar su origen geológico ni su pasado industrial.
Arte, recuperación paisajística y un interior sorprendente
El dragón no solo llama la atención por su exterior. En su interior alberga talleres, salas de creación y espacios artísticos que forman parte de una exposición permanente de la obra de Marmentini, además de instalaciones escenográficas relacionadas con el proyecto. La artista define su filosofía con palabras que capturan el espíritu del lugar : “No se busca que el Dragón pase desapercibido, sino que el impacto sea beneficioso”. Así, la escultura se convierte en un espacio vivo, diseñado para la reflexión, la creatividad y la conexión con el entorno natural, donde cada detalle responde a una inspiración ecológica y de respeto por el ecosistema.
Tras años marcados por actos vandálicos y un incendio forestal que afectó al bosque circundante, el dragón permaneció “dormido” hasta su reapertura al público en noviembre de 2020. Desde entonces, la Asociación Cultural el Dragón de la Calderona se encarga de su rehabilitación y desarrollo mediante apoyos de mecenas y la organización de visitas guiadas y jornadas de puertas abiertas. Actualmente, este coloso de piedra se ha consolidado como uno de los lugares más distintivos que se pueden visitar en la Sierra Calderona, una experiencia que fusiona senderismo, arte contemporáneo y recuperación paisajística, dejando una huella difícil de olvidar en quienes exploran las entrañas de este dragón que parece dormido, pero nunca desaparecido.
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Entre pinares típicos del Mediterráneo y antiguas heridas en la montaña, en una zona poco explorada del interior de la Comunidad Valenciana, reposa una figura majestuosa que observa en silencio a quienes se aproximan. Su silueta perfilada sobre la roca recuerda a un ser mitológico, con un lomo cubierto por escamas de piedra y una cabeza monumental que impone solemnidad. El visitante percibe la sensación de estar frente a algo vivo, como si esa enorme forma pétrea pudiera despertarse en cualquier instante. No sorprende que varios senderistas describan la experiencia como sobrecogedora, ya que el entorno natural junto a la magnitud de la obra intensifican la impresión de enfrentarse a un lugar singular que va más allá de una simple ruta de senderismo.

