Luces, árboles y globos inundan los corredores del centro hospitalario, donde además se llevan a cabo numerosas actividades
En la madrileña avenida de Menéndez Pelayo, frente al parque del Retiro, destaca un edificio que rompe con lo habitual. Este centro posee una apariencia muy singular que ya, desde el exterior, indica que no se trata de un hospital común. A diferencia de otros edificios más sobrios, este está repleto de colores, figuras y animales que anuncian que es un hospital infantil. Se trata del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, uno de los referentes en pediatría en España, que en estos días luce una decoración aún más especial. Desde la cocina hasta lavandería y cada servicio médico colaboran para que cada niño pueda experimentar la Navidad, aunque se encuentre lejos de su hogar.
Todo comienza en el acceso, donde se encuentra un típico carrito de helado con un cartel que indica que la vacunación se realiza en el edificio situado a la izquierda. Los árboles y arbustos que adornan la entrada iluminan con luces navideñas el camino hacia el edificio principal; además, dos abetos reciben a quienes llegan. Ya dentro, no solo los techos, paredes y suelos simulan que los largos pasillos son parques y bosques, sino que la Navidad está presente a simple vista. En el punto de información se puede ver un belén en forma de vidriera junto al primer mensaje festivo: “Los celadores les desean una Feliz Navidad”.
Esta ambientación no es algo aislado; a lo largo de los pasillos, plantas y salas, el personal del propio hospital se ha encargado de que, aunque sea por momentos, los niños puedan olvidarse de su aislamiento. Durante estas fechas, el equipo sanitario intenta conceder tantas altas médicas como es posible, aunque sea temporalmente, pero algunos niños deben permanecer allí incluso estando a cientos de kilómetros de sus familias.
Así lo detalla Ester Crespo, enfermera de Atención al Paciente del Niño Jesús: “Para nosotros es fundamental que los niños perciban la Navidad dentro del hospital porque suelen tener experiencias previas en sus hogares durante estas fechas, y encontrarse en un entorno que puede resultar hostil en Navidad supone un doble perjuicio. Por un lado, debido al ingreso y la sensación de aislamiento, y por otro, porque no pueden disfrutar de las festividades fuera de aquí”.
Para lograr la magia navideña, el centro se apoya en diversas actividades, aunque estas no se limitan a estas fechas. “Tratamos de llenar ese tiempo libre que tienen entre pruebas, medicaciones, momentos de susto e incertidumbre, con actividades que les permitan evadirse y sentir la Navidad como si estuvieran en sus hogares. Hay magia, coros que interpretan villancicos, obras teatrales… Normalmente, contamos con programación durante los 365 días del año y procuramos tener siempre algún evento en el teatro por si no pueden recibir visitas, ya que algunos pacientes están solos en Madrid, sin apoyos familiares cercanos y no pueden salir del hospital, lo que impide que reciban visitas.”
Uno de los momentos más conmovedores ocurre la noche de Reyes: el 5 de enero se realiza una cabalgata organizada con todas las personas necesarias, es decir, Melchor, Gaspar y Baltasar, acompañados de sus pajes. Estos tres personajes de Oriente mantienen una relación estrecha con este hospital, ya que durante mucho tiempo han dedicado muchas horas diarias a visitar a otros pacientes. Además, ofrecen un discurso en el teatro del hospital y reparten regalos personalizados, llamando a cada niño por su nombre. Situación similar ocurre en Nochebuena con Papá Noel.
No obstante, no todos los niños pueden abandonar sus habitaciones para acudir al teatro. Sobre esto, Crespo señala: “Con ellos hacemos un esfuerzo especial para que reciban aún más el mensaje de que aunque se encuentren en un hospital, estarán acompañados, no solo por sus familiares, sino también por todo el personal del centro, que se esfuerza para que no sientan ese vacío durante su estancia”.
Otra de las actividades más esperadas es la visita de futbolistas. Este año, por ahora, han acordado un encuentro con jugadores del Real Madrid y están tratando de cerrar otro con los del Atlético de Madrid. El año pasado, por ejemplo, sucedió un episodio muy especial entre el entrenador del Atlético, Cholo Simeone, y una niña hospitalizada en oncología. Estos pacientes permanecen en aislamiento, por lo que no se puede acceder a ellos, y todas las habitaciones dan a una galería acristalada.
“Cuando Simeone llegó, saludó a la niña y ella, de repente, abrió mucho los ojos, casi al borde de salírsele las órbitas, y pidió el teléfono a su padre. Cuando logró cogerlo, le mostró a través del cristal una foto de ella con Simeone en un partido. Le decía ‘soy yo, soy yo con pelo’”, relata. Para Crespo, son momentos como este los que revelan la importancia que tienen estas acciones para los niños.
Pero no solo los más pequeños son beneficiados, sino también sus padres. Para mostrar el impacto que tiene en los adultos, la enfermera, que lleva trabajando en el hospital desde 1990, recuerda que hace poco visitaron el centro personajes de Disney, quienes posaron para fotos con los niños en el escenario. Fue entonces cuando Crespo solicitó que llevaran las visitas a alguna sala de hospitalización para que aquellos que no podían desplazarse también las disfrutaran.
“Entramos en una habitación donde había un niño muy enfermo, que ya no podía ponerse de pie. Cuando Mickey Mouse entró, se agachó, se arrodilló y abrió los brazos. El niño se bajó de las piernas de su madre y se puso de pie solo para abrazarle. Es el tipo de logro que se trata de alcanzar, ya que gracias a la ilusión que genera el personaje pudo lograr algo que quizá por sí solo no habría podido. Y si hubieras visto la expresión de la madre, muchos se nos erizó la piel. Por eso luchamos quienes trabajamos en un hospital pediátrico: que el niño pase las Navidades de la mejor manera posible pero sin olvidarnos nunca del apoyo a la familia”, enfatiza.
Concurso de belenes
Más allá de las visitas y múltiples planes culturales, el hospital también apuesta por la decoración mencionada anteriormente. No hay rincón del hospital que carezca de algún detalle, por pequeño que sea. Además de ser un valor que intentan transmitir a los nuevos profesionales que empiezan en el centro, también lo fomentan activamente. Por ejemplo, la gerencia organiza anualmente un concurso de belenes con el propósito de que cada servicio cuente con uno, además del que preside la planta baja, que es grande y antiguo. “Todos los años una congregación viene a montarlo para que todos los niños puedan verlo”, destaca.
En Pediatría General, por ejemplo, la entrada está adornada por un belén artesanal realizado por los sanitarios de esa área bajo el lema «Bienvenidos a la ciudad de la salud». Cuenta con una panadería denominada «El Horno de María Magdalena», donde se observa a un niño entrando en un TAC; San José y la Virgen María están vestidos con atuendos médicos y el Niño Jesús se encuentra en una incubadora. En la misma planta, en el colegio del hospital, hay un belén en forma de mural que se exhibe en una pared donde suelen colgarse los trabajos que realizan los alumnos que son también pacientes.
Ni siquiera el área de lavandería queda al margen. En este caso, cada figura del belén está vestida con camisetas de fútbol de distintos clubes o selecciones, e incluso el ángel lleva ropa de árbitro. También aparecen figuras con forma de galletas de jengibre.
Finalmente, además de los belenes, se colocan varios árboles de Navidad; la sala de oncología para adolescentes tiene el techo cubierto de globos rojos y en otros puntos se encuentran muñecos de nieve.

