Estudio revela récords en descubrimiento de especies y sugiere que la biodiversidad total supera la conocida

La aparición constante de nuevas especies ha obligado a los especialistas a revisar proyecciones anteriores y a proponer métodos novedosos en conservación y clasificación

Científicos encontraron más de 100

Durante las últimas veinte años, la rapidez con la que se han descubierto nuevas especies ha alcanzado niveles sin precedentes, desafiando la idea de que gran parte de la biodiversidad terrestre ya estaba documentada. Un estudio reciente publicado en Science Advances, realizado por Xin Li, Ding Yang, Liang Wang y John J. Wiens, afirma que en el planeta hay tanta vida por descubrir como la que ya se conoce. Los hallazgos indican que, lejos de disminuir, la tasa de descubrimientos científicos de nuevas especies ha crecido, estableciendo récords históricos y abriendo nuevas perspectivas sobre la cantidad de organismos aún no identificados.

El análisis, basado en datos del Catalogue of Life y otras bases globales hasta 2020, muestra que el promedio anual de especies nuevas descritas supera las 16.000, con un máximo de 17.044 especies nuevas solo en ese año. Según los autores en Science Advances, este ritmo está muy por encima del registrado a principios del siglo XX, cuando se pensaba que se había llegado al límite en la descripción taxonómica. El estudio excluye virus y especies extintas, focalizando únicamente en organismos vivos.

La investigación internacional desmonta la visión predominante de que la exploración biológica estaba agotada y destaca que la aceleración se observa especialmente en grandes grupos como animales, artrópodos (principalmente insectos y coleópteros) y hongos.

El estudio señala que eventos históricos como las guerras mundiales causaron notables desaceleraciones en el ritmo de descripción, con caídas evidentes en varios grupos taxonómicos. También influyen los retrasos administrativos y el progreso en tecnologías para la inclusión y validación de datos. Sin embargo, a nivel global, la tendencia general ha sido un aumento sostenido en el número de especies reconocidas, aunque con variaciones entre reinos. Por ejemplo, en la última década hubo un crecimiento destacado en bacterias y hongos, y en los últimos 70 años se observaron aceleraciones en plantas y hongos. En contraste, ciertos órdenes de insectos, como dípteros y lepidópteros, alcanzaron su punto máximo en el periodo de entreguerras del siglo XX, mientras otros, como los coleópteros, experimentan incrementos constantes en las últimas décadas.

Las proyecciones para el año 2400, basadas en modelos lineales, logísticos y Gompertz, indican que algunos grandes grupos podrían duplicar o incluso triplicar el número actual de especies conocidas. Según Science Advances, si en 2020 se reconocían 1,34 millones de especies animales, las estimaciones sugieren llegar a 2,6 millones. Los artrópodos podrían escalar de 1,08 millones a más de dos millones, y los hongos de 142.000 a 307.000 especies. Este mismo patrón se observa en otros grupos: las plantas podrían pasar de 362.900 a más de 532.000 especies, los anfibios de poco más de 8.100 a 41.381, y los peces actinopterigios alcanzarían los 114.599, triplicando su cifra actual. El aumento proyectado en arácnidos es sobresaliente, con modelos que estiman unas 752.000 especies frente a las 90.877 hoy descritas. Como señala el estudio, “la biodiversidad total podría igualar o incluso superar la ya catalogada”.

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Las “extinciones oscuras”

No obstante, las “extinciones oscuras”, especies que desaparecen antes de ser científicamente descritas, representan un reto adicional. Aunque solo se han documentado 912 extinciones en los últimos 500 años, es probable que la cifra real sea mucho mayor debido a la pérdida silenciosa de especies aún no registradas. Según el estudio, la descripción científica no solo amplía el conocimiento, sino que guía políticas de conservación esenciales para proteger formas de vida todavía desconocidas.

Los registros históricos muestran que factores humanos, como los conflictos bélicos, han provocado importantes caídas en el descubrimiento de especies. Además, el cambio climático podría causar pérdidas de hasta un 30% de la biodiversidad macroscópica global. Frente a estos desafíos, los autores destacan oportunidades como el uso de ADN ambiental y la secuenciación masiva, que facilitarían la identificación y descripción acelerada de especies en el futuro.

Sin embargo, el propio equipo de Science Advances subraya la necesidad de prudencia respecto a las predicciones a largo plazo. El registro de nuevas especies depende de factores como retrasos en la actualización de bases de datos, la existencia de sinónimos científicos y el ritmo de trabajo de los taxónomos. “Nuestros resultados indican que se requieren nuevos métodos para acelerar la descripción de la biodiversidad, incluso para organismos macroscópicos”, concluyen.

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