Sagrada Familia en los evangelios apócrifos: actitudes inusuales de Jesús, María y José

Cuadro de María, Jesus y José...

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    • Autor, Edison Veiga
    • Título del autor, BBC News Brasil
  • 24 diciembre 2025
  • Tiempo de lectura: 10 min

Un niño Jesús descrito como «rencoroso y testarudo» que causaba la muerte de personas y animales. María, su madre, hija de un hombre adinerado, criada por religiosos en el templo de Jerusalén y que quedó embarazada siendo adolescente. Por su parte, José, un hombre mayor, viudo y padre de seis hijos biológicos.

Mientras que en los evangelios canónicos – Mateo, Marcos, Lucas y Juan – que forman parte de la Biblia no se aportan muchos detalles biográficos sobre los tres miembros de la llamada Sagrada Familia, los textos considerados apócrifos sí contienen abundante información que llena esos vacíos.

Estas narraciones, que en ocasiones contradicen la imagen popularmente aceptada de la familia de Jesús, generan sorpresa en numerosos lectores.

Cuando se interpretan como obras literarias, estos textos se entienden dentro de ese marco, lo que no excluye su posible veracidad.

«Los evangelios canónicos presentan muchos huecos sobre la infancia de Jesús e incluso acerca de la vida de la Sagrada Familia, porque se concentran únicamente en la misión apostólica de Jesús», explicó a la BBC el investigador Thiago Maerki, miembro de la Hagiography Society en Estados Unidos.

«Así, durante los primeros siglos del cristianismo, varios autores y grupos comenzaron a escribir y producir evangelios (denominados ahora apócrifos) con información que de algún modo complementa esos espacios vacíos», añadió.

El especialista señala que este género literario se encuentra también en otras tradiciones religiosas. «Forma parte del género de vidas, es decir, cualquier estilo narrativo que relate la vida de un héroe, un santo o una figura relevante”.

Cuadro de Jpse y Jesús.

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Para André Leonardo Chevitarese, profesor de la Universidad de Río de Janeiro y autor de «Descubriendo al Jesús Histórico», estos textos, al igual que los canónicos, deben entenderse como literatura y no atribuirles carácter sagrado.

«El material neotestamentario disponible aporta muy poca información sobre el nacimiento, infancia y adolescencia de Jesús», explicó Chevitarese a la BBC.

«Estos temas, sin embargo, despiertan interés tanto en el público lector como en quienes consumen historias relacionadas con Jesús», agregó.

Fue precisamente en ese contexto que surgieron los textos apócrifos en los primeros siglos del cristianismo.

«Nadie consultó archivos para esas informaciones. Se trata de relatos transmitidos oralmente, creados para satisfacer el deseo de conocer más, calmar la curiosidad de los cristianos sobre la vida de Jesús, María y José», detalló Chevitarese.

«Esa es la esencia fundamental de esa clase de literatura», añadió.

Pura fantasía

El padre franciscano Jacir de Freitas Faria, presidente de la Asociación Bíblica de Investigadores de la Biblia (Abib) y autor de seis obras sobre textos apócrifos, publicó a principios de este año el libro «Biblia apócrifa», una edición comentada que compila estos escritos.

«Estos documentos proporcionan más detalles sobre la Sagrada Familia porque fueron redactados para complementar la información de fe que los canónicos no incluyen», explicó.

«Se trata de curiosidades que pueden ser ciertas o falsas. Algunos textos poseen un carácter aberrativo, es decir, pura invención», agregó.

La literatura apócrifa probablemente fue escrita entre los siglos II y VII. Comprende decenas de documentos; según Faria, existen siete sobre la infancia de Jesús, 15 sobre María y uno sobre José entre los textos llegados hasta la actualidad.

En cierto sentido, buscaban responder interrogantes latentes en los primeros grupos cristianos.

«Los debates sobre la humanidad y divinidad de Jesús dieron origen a la literatura apócrifa sobre su niñez. Al resolverse esas cuestiones teológicas, las comunidades solicitaron a la Iglesia pronunciarse sobre el rol de María en la historia de la Salvación. Frente a esto, la vida de José, reconocido carpintero, padre y educador de Jesús, no podía quedar excluida», explicó.

Jesús

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El especialista resaltó que estas narraciones literarias, por su amplia difusión, tuvieron un «gran impacto en el cristianismo» de aquellos primeros tiempos y contribuyeron al desarrollo posterior de una religiosidad «devocional y dogmática» que se mantiene hasta hoy.

Genio indómito

En el Evangelio de Tomás, el relato más famoso sobre la infancia de Jesús, el niño se presenta como un ser que realizaba milagros desde pequeño. Se narra que modeló 12 gorriones en arcilla y, cuando fue reprendido, los animó a cobrar vida y volar.

Otra historia relata que un niño arruinó un juego junto al río, y Jesús se vengó haciéndole perder su juventud. Asimismo, se menciona a un niño que chocó con Jesús y este le dijo que no continuaría su camino, tras lo cual el niño falleció.

«Es un texto desconcertante en varios aspectos, sobre todo por retratar a Jesús como un niño insensible y caprichoso», señaló Federico Lourenço, de la Universidad de Coimbra, en su obra «Evangelios Apócrifos – Griegos y Latinos».

Además, el texto dibuja a un Jesús con inteligencia superior al promedio, principalmente durante su interacción con un maestro de griego encargado de alfabetizarlo.

Esto coincide con la narración del evangelio canónico de Lucas, donde se relata que Jesús enseñaba las escrituras a los doctores del templo siendo apenas un niño de 12 años.

«La inteligencia de Jesús como niño fue tal que no necesitaba asistir regularmente a la escuela. Sabía más que sus maestros. Según estos textos, tuvo tres profesores que renunciaron por no soportar su inteligencia», indicó Faria.

«Uno afirmó que buscaba a un alumno, pero encontró a un maestro. Después del tercer intento para educar a Jesús, el maestro desistió. Jesús permanecía en la escuela y todos lo reconocían como una persona dotada de un poder sobrenatural, divino», recordó.

Este relato muestra que José, su padre adoptivo, lo regañaba en varias ocasiones y apoyaba su vocación. Además, Jesús también realizó milagros benéficos, como sanar enfermos e incluso resucitar a personas.

«Aunque la idea de un Jesús niño malvado y vengativo pueda resultar chocante, ese relato facilita su comprensión», apuntó Faria.

«Numerosos relatos apócrifos sobre la infancia de Jesús no son aceptados hoy, porque describen actos aberrantes a los que no estamos acostumbrados, pero que podrían ser atribuidos a Jesús niño. Los autores suponían que él ya era Dios desde entonces», agregó.

«De esta manera, los textos buscan presentar a un niño que era a la vez el señor de la vida y de la muerte. Algunos relatos sugieren que Jesús habría causado la muerte de personas y animales», indicó el académico.

María.

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«En los evangelios canónicos, Jesús hace secar una higuera por no dar frutos y expulsa demonios, enviándolos a un grupo de cerdos que luego mueren. Sin embargo, no hay relatos canónicos sobre Jesús matando y resucitando a personas, como sucede con el profesor de griego que lo desafió», comentó el especialista.

Para Faria, todas estas historias apócrifas tienen la función de mostrar que Jesús, como Dios, tenía dominio sobre la vida y la muerte, destacando así su divinidad.

El experto menciona que es posible trazar un paralelismo con narrativas del mundo greco-romano, en las que las habilidades del adulto se destacaban en su infancia:

«En los textos apócrifos sobre la infancia, aunque describen a un niño travieso, poderoso, malvado, gnóstico, sabio y capaz de realizar milagros, los autores no buscaban crear polémica, sino aclarar esa etapa de su vida y satisfacer la curiosidad cristiana».

Maerki señala que estos textos son hiperbólicos porque «exageran para enfatizar el poder de un niño. Un niño Jesús que se enfada con sus compañeros y usa sus dones sobrenaturales para dañarlos sería impensable en la perspectiva tradicional de la Iglesia».

Una adolescente embarazada

En cuanto a María, madre de Jesús, esta literatura apócrifa intenta responder preguntas relacionadas con su embarazo. Ya en los primeros años se discutían los dogmas de la virginidad y santidad de María.

«La literatura apócrifa sobre María, no reconocida como inspirada por la Iglesia, fue clave para el desarrollo del culto mariano. Más de diez textos apócrifos marianos relatan su historia», comentó Faria.

En el siglo II existió un filósofo griego llamado Celso, crítico del cristianismo, quien escribió un ensayo que otorgaba veracidad a la historia de que María había quedado embarazada de un soldado romano llamado Tiberio Julio Abdes Pantera.

«Aunque no se puede afirmar que esa versión de Celso sea verdadera, revela el papel de esa literatura respecto al nacimiento de Jesús. No solo buscaba llenar vacíos, sino también responder críticas», explicó Chevitarese.

Los textos apócrifos exponen claramente los dogmas relativos a la pureza de María, indicando que fue concebida sin que sus padres, pertenecientes a una familia acomodada, mantuvieran relaciones sexuales. Que quedó embarazada sin haber tenido intimidad con un hombre y permaneció así casta y virgen toda su vida.

«Estos textos reflejan cómo, en los inicios del cristianismo, la virginidad de María fue altamente valorada, producto de una visión que menospreciaba el cuerpo», aclaró Faria.

Los primeros cristianos fueron influidos por el pensamiento dualista, que proclamaba la separación entre alma y cuerpo, entre luz y oscuridad, vida y muerte, Dios y mundo. Todo lo mundano era rechazado como trampa de los poderes malignos», añadió.

María fue llevada al Templo de Jerusalén a los tres años, donde fue educada y criada en un ambiente reservado para vírgenes. Nueve años después, al entrar en la adolescencia, se decidió que debía «ser entregada en matrimonio».

La sagrada familia huyendo a Egipto

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En una asamblea de los hombres de la comunidad, un signo indicaba que el elegido debía ser José, un hombre anciano, viudo y considerado justo. Se dice que María se trasladó a vivir con el padre terrenal de Jesús a los 12 o 13 años y quedó embarazada a los 14.

Un anciano de 111 años

Poco mencionado en los evangelios canónicos, José adquiere rasgos biográficos en los textos apócrifos.

En «La historia de José, el carpintero», se le presenta como un hombre «versado en conocimiento y doctrina», dedicado al «arte de la carpintería» y que había sido «sacerdote en el templo».

El relato indica que «como cualquier hombre, se casó». Esto habría ocurrido a los 40 años y de esa unión nacieron cuatro hijos y dos hijas: Judas, Justo, Santiago, Simón, Assia y Lidia.

José enviudó a los 89 años. «Un año después, la bienaventurada María fue entregada a José por los sacerdotes para que la custodiara hasta el matrimonio», relata el texto.

Vivieron juntos dos años «sin ningún suceso especial» y, en el «tercer año de su convivencia, cuando María tenía 15 años», nació Jesús.

Los apócrifos cuentan que José, «ese anciano justo», murió a los 111 años cuando Jesús tenía 18.

Según Faria, es un «documento historiográfico» que «no puede clasificarse como histórico».

«José es presentado como esposo amoroso de María y padre terrenal de Jesús», explicó.

El propósito de mostrar la biografía de un anciano, según el fraile, era responder a cristianos que dudaban sobre la virginidad de María.

«Al destacar que era un hombre mayor, se subrayaba que no tuvo relaciones maritales con María, respetando su condición de virgen», señaló Faria.

Chevitarese añade que la intención era presentar a la Sagrada Familia como una familia tradicional en ese contexto. La clave para entenderlo está en lo ocurrido a fines del siglo I e inicios del II: «El hecho de que Jesús no supiera quién era su padre, y que nadie lo supiera, lo afectaba profundamente. Ese era el núcleo del problema», analizó el historiador.

José y María

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«El papel de José es respaldar a una madre que estaba incluso siendo acusada de prostitución», indicó Chevitarese y agregó: «Existía gran preocupación entre los primeros cristianos por construir la base familiar en la narrativa de Jesús».

Voces alternativas silenciadas

Para el fraile franciscano Faria, «la historia apócrifa de la Sagrada Familia representa simplemente una forma de mostrar la encarnación de Dios entre nosotros».

«Los apócrifos nunca serán considerados inspirados, y no debería ser ese nuestro enfoque de lucha. Basta con respetarlos como expresiones cristianas que aspiraban a ser auténticas, aunque no se reconocieran como tales», afirmó.

«También hay que entender que fueron voces alternativas sofocadas y perseguidas por la corriente hegemónica del cristianismo, que combinó poder y condenas a herejías».

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