El Gobierno busca reactivar las negociaciones con Junts, que podría reclamar más concesiones debido a la fragilidad del Ejecutivo.
Pedro Sánchez ha intensificado su apoyo a Junts, respaldando iniciativas y propuestas del partido con el fin de facilitar el diálogo.
Las conversaciones con ERC sobre la financiación singular para Cataluña continúan, aunque todavía no se ha alcanzado un acuerdo definitivo.
El Gobierno tiene previsto presentar una propuesta de financiación autonómica en enero, intentando conciliar las demandas catalanas con el sistema general.
El Gobierno inició oficialmente el período vacacional el 23 de diciembre. No es común ver un Ejecutivo que precise tanto un descanso que sirva como pausa política para recuperar fuerzas.
Pedro Sánchez afronta esta pausa en un momento complicado, marcado por un desastre electoral en Extremadura, presiones derivadas de escándalos de corrupción y el surgimiento de casos de acoso sexual. Aunque la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, insiste en que están «más sólidos que nunca».
Esta tregua también cumple la función de calmar a sus socios de coalición y apoyo parlamentario, a la vez que busca fórmulas para recuperar dinamismo político tras las vacaciones.
El miércoles 7 se celebrará nuevamente el Consejo de Ministros y, a mediados de enero, tendrá lugar un Pleno en el Congreso para ratificar los decretos relacionados con el escudo social y el abono de transporte.
En febrero, si Sánchez mantiene su compromiso, se procederá a aprobar en Consejo de Ministros los Presupuestos Generales del Estado, para su posterior presentación en el Congreso de los Diputados.
Desde Moncloa informan que, a pesar del llamado «ruido» y las limitaciones visibles del Gobierno, han verificado que existen posibilidades reales de que Junts reanude las negociaciones.
Para ello, Sánchez ha ordenado centrarse en tender puentes con sus antiguos socios de investidura. Por un lado, reactivando iniciativas suspendidas del partido de Carles Puigdemont y, por otro, enviando mensajes discretos que confirmen la disponibilidad de Junts.
Gestos hacia Junts
En público, los independentistas, a través de Míriam Nogueras, han señalado que la debilidad gubernamental permite obtener mayores concesiones de Sánchez. Es decir, una postura que Moncloa interpreta como intención de aprovechar la coyuntura para retomar el diálogo.
Desde que Sánchez protagonizó el acto de contrición pública exigido por Puigdemont el 2 de diciembre, el presidente ha intensificado sus señales hacia Junts.
Ha solicitado la inclusión de Cataluña y País Vasco como miembros de la UNESCO y la OMT (Organización Mundial del Turismo), además de haber profundizado en las negociaciones con Alemania para el reconocimiento de las lenguas cooficiales en la Unión Europea.
Asimismo, ha dado luz verde y respaldo a normativas impulsadas por Junts, como la que endurece las sanciones por multirreincidencia y la que compensa a propietarios afectados por la suspensión de desalojos por impagos de alquiler.
Con ERC, la mayor parte de los esfuerzos están enfocados en lograr un acuerdo pendiente desde el verano de 2004, cuando se pactó la investidura de Salvador Illa como presidente de la Generalitat: la financiación singular para Cataluña, modelo similar al concierto vasco y navarro, que permitiría a la Generalitat recaudar todos los impuestos y solo devolver al Estado una cuota de solidaridad.
Desde entonces, Hacienda trabaja con ERC, aunque sin cerrar aún un consenso.
En enero, Sánchez tiene previsto reunirse con Oriol Junqueras con el fin de avanzar, al menos, en esa negociación.
El Gobierno aspira a presentar una propuesta durante ese mismo mes, enfrentándose al desafío de compatibilizar las demandas de ERC con el sistema común aplicado a todas las comunidades autónomas.

