Psicólogos y múltiples investigaciones sostienen que este hábito, una vez integrado en la rutina diaria, persiste
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En alguna ocasión, hemos sorprendido a un familiar o amigo hablando completamente solo, lo que puede causar sorpresa o inquietud. Sin embargo, esta percepción suele estar equivocada, puesto que la psicología confirma que comunicarse consigo mismo funciona como un recurso para la autogestión.
Cotidianamente, enfrentamos una lucha constante contra nuestros propios pensamientos, emociones y comportamientos. Por eso, es esencial crear un diálogo interno que establezca metas y ayude a centrar la atención.
Aunque hablar en voz alta sin compañía pueda parecer raro, incómodo o incluso insano, varios psicólogos, entre ellos Laura E. Berk, ya respaldan este hábito y sus beneficios asociados. Entre estos se encuentran: la mejora de la memoria, el desarrollo cognitivo, el estímulo a la reflexión y el incremento de la motivación…
Hablar solo contribuye a recordar mejor
Gary Lupyan, profesor adjunto de psicología en la Universidad de Wisconsin, indica que la comunicación privada consigo mismo permite una mayor retención de la memoria. “Pronunciar un nombre en voz alta es una potente clave para la recuperación”, comenta para el medio digital de BBC.
En uno de los estudios más reconocidos sobre el tema, los investigadores demostraron que expresar verbalmente el nombre de un objeto facilita su identificación visual. Durante el experimento, los participantes vieron diversos objetos en una pantalla; algunos dijeron su nombre en voz alta y otros solo lo pensaron.

Los datos revelaron que quienes pronunciaban la palabra hallaban los objetos de forma más rápida. Este resultado se confirmó en pruebas similares con productos de supermercado, indicando que articular una palabra en voz alta puede activar información adicional en el cerebro y mejora la concentración.
El diálogo interno fortalece la confianza
Hablar consigo mismo en voz alta puede funcionar como una forma de autoafirmación que aumenta la confianza personal. Diversas investigaciones concluyen que este tipo de diálogo interno motivacional facilita a las personas enfrentar situaciones desafiantes con mayor sensación de control.

Existen múltiples contextos, como el deporte, los exámenes o situaciones estresantes; donde pronunciar mensajes de ánimo ayuda a disminuir la ansiedad y a mantener la concentración. Laura E. Berk, junto con varios estudios que apoyan su idea, señala que este hábito, una vez integrado en la rutina, perdura en el tiempo.
El otro lado de la moneda
El refuerzo positivo frente al espejo puede influir directamente en la autoestima y, en algunos casos, generar una sensación de realización en la realidad. De igual manera, ocurre con el refuerzo negativo.
Así, el psiquiatra estadounidense Aaron T. Beck advirtió que un diálogo interno sumamente negativo, hostil o caótico puede provocar una proyección negativa. En especial, cuando se repite con frecuencia, está asociado a trastornos depresivos y ansiedad.

Los pensamientos que suelen desencadenar estos trastornos psicológicos incluyen la culpa, la desesperanza o la sensación de inutilidad. Ser conscientes del tipo de discursos, pensamientos o comentarios que nos dirigimos a nosotros mismos puede ser fundamental para la actitud o el estado de ánimo que deseamos cultivar en nuestra vida.
