Para algunos, estas cenas y comidas representan un verdadero reto. María Hernández y Elena Pérez, bioquímicas especializadas en nutrición clínica, explican cómo afrontarlas
La Nochebuena y la Navidad en España se destacan por su centro gastronómico. La costumbre es iniciar con aperitivos: langostinos, gambas, jamón, zamburiñas, tablas de quesos o pulpo, seguidos a menudo por platos principales más consistentes como cordero, cochinillo, solomillo o dorada al horno.
No obstante, para ciertas personas estas cenas pueden suponer un desafío significativo. Para María Hernández y Elena Pérez, bioquímicas expertas en nutrición clínica y salud pública, estas reuniones familiares pueden provocar una sensación de «pérdida de control», que aumenta el estrés o la angustia causada por malestares digestivos postcomida.
“Muchos incluso sienten presión de amigos o familiares para consumir más de lo habitual o probar alimentos inusuales, como el alcohol, lo que eleva la ansiedad y genera un círculo vicioso. Esta situación empeora y fomenta el deseo de seguir ingiriendo comidas poco saludables, especialmente cuando durante varios días consecutivos se consume más azúcar refinado y harinas”, explican a este medio.
Además, las fundadoras de Futurlife21, un método de reeducación alimentaria y estilo de vida fundamentado en la ciencia, señalan que “estamos saturados” con información acerca de los «beneficios medicinales» de ciertos alimentos o la relevancia de llevar una dieta sana. Por eso, agregan que uno, dos o tres días en que se coma menos “saludable” no afecta la salud a largo plazo: “Es fundamental comprender que la Navidad también posee una dimensión emocional que debemos aprender a disfrutar”.
“Lo que realmente influye en la salud son los hábitos de vida, no decisiones puntuales. Los alimentos son aliados; no debe existir obsesión ni culpa por comer roscón, panetone o turrón en Navidad, ya que eso también contribuye al bienestar. Priorizar lo saludable desde Nochevieja hasta Nochebuena es más valioso que obsesionarse del 24 al 31 de diciembre”, observan.
Relación con la comida
Al ser consultadas si estas fechas agravan la relación con la comida o simplemente la hacen visible, las expertas opinan que se trata de una combinación: “Cuando se mantiene una buena relación con los alimentos y claros los conceptos de hábitos saludables, comer diferente ocasionalmente no supone conflicto ni genera preocupación”.
En cambio, describen que, si la cotidianidad está marcada por la sensación de “no poder comer esto o aquello”, se puede caer en el pensamiento de “dieta compensatoria”: “Al saltarse la dieta, se consume en exceso todo lo no saludable y luego se restringe. Estas conductas causan daño emocional y deterioran la relación con la comida; el objetivo debe ser instaurar hábitos sólidos y disfrutar ocasionalmente de alimentos menos saludables sin darle demasiadas vueltas”.
De hecho, reconocen que esto sucede porque “la cultura de la dieta está profundamente arraigada en la sociedad”. “Se ve todo en términos de todo o nada, y esto en la alimentación requiere un cambio radical. Contar calorías, fijarse en el peso o excederse y luego compensar va en contra de una relación sana con la comida y el cuerpo. Es imprescindible combatir esto para lograr una sociedad más libre, informada y orientada a cuidarse por salud, no por apariencia”, aseguran.
Por ello, descartan mensajes como “quema lo que comas en Navidad”. “Son dañinos porque fortalecen la idea de que lo malo de comer mal es engordar, y que lo importante es quemar para evitar ganancias de peso. Ignorar la báscula y el peso, y comer sano para optimizar el funcionamiento del sistema inmunitario, es clave. Igual que con el deporte, hay que moverse porque se quiere cuidar el cuerpo, no para quemar lo consumido. Solo se vive una vez en nuestro cuerpo”, aclaran.
Espiral de atracones
Sobre cómo detener la espiral de culpa, restricción y atracones, manifiestan que “el conocimiento y los buenos hábitos son de gran ayuda”: “La mala relación con la comida es la que perpetúa este ciclo; es vital comprender que la comida no se trata solo de engordar o adelgazar. Es una dinámica compleja que solo se supera con conocimiento y aprendizaje práctico, para disfrutar de una alimentación saludable tanto en casa como al elegir fuera”, argumentan.
En relación con personas que padecen trastornos de conducta alimentaria (TCA), indican que las condiciones mentales “son muy complejas” y afectan de distintas formas: “Lo fundamental es que continúen avanzando y que, con ayuda profesional y de su entorno, logren mejorar su relación con la comida”.
Digestiones y microbiota
Respecto a la pesadez estomacal típica en Navidad, destacan que proviene del cambio de horarios, el consumo de alcohol o el exceso de dulces en lugar de verduras. “Todos estos factores impactan la microbiota, por lo que nuestras digestiones se vuelven más difíciles. El desequilibrio nutricional fomenta inflamaciones que generan sensación de hinchazón y retención de líquidos”, explican.
Por otro lado, mencionan que se producen picos de glucosa que “favorecen la inflamación”: si además se duerme poco, es habitual tener mucha hambre y sed al día siguiente. Lo esencial es conocer las causas y disponer de herramientas para recuperarse saludablemente, sin medidas extremas, simplemente volviendo a los hábitos habituales. Así, esas molestias desaparecen sin necesidad de restricciones, y se maneja con seguridad y sin culpa”.
Las bioquímicas recuerdan que los alimentos muy grasos, refinados, refrescos, alcohol y dulces “complican la digestión”. “Generalmente se come más de lo requerido y, al estar distraídos y querer participar en conversaciones, se mastica poco, lo que agrava aún más la digestión”.
Sobre “consejos realistas” para facilitar las digestiones sin restringir, indican que “no existen trucos, solo comer sano”: “Un desayuno con yogur natural, frutas, frutos secos y semillas acompañado de una infusión; en la comida, un caldo o crema de verduras ayuda a calmar el estómago, junto con beber suficiente agua, mantener tranquilidad o dar paseos suaves después de comer”, concluyen.

