María Guardiola logra tres metas clave, aunque no alcanza la mayoría absoluta

Alberto Núñez Feijóo y Jorge Azcón, desde Génova, celebran con María Guardiola su victoria en Extremadura por videoconferencia.

El PP dirigido por María Guardiola sale victorioso en las elecciones de Extremadura, obteniendo 29 escaños, apenas uno más que en 2023, pero sin alcanzar la mayoría absoluta, que queda a tres diputados.

Guardiola logra tres de sus cuatro metas electorales: supera el 40% de los votos, consigue más escaños que toda la izquierda combinada y disminuye la dependencia de Vox.

El PSOE experimenta su peor desempeño histórico en la región, perdiendo más de 14 puntos y cayendo hasta 18 escaños, ubicándose como tercera fuerza en Badajoz.

Vox duplica sus resultados con 40.000 votos adicionales, mientras que la baja participación marca la jornada en Extremadura.

La victoria del PP de María Guardiola en estas elecciones anticipadas en Extremadura fue categórica, aunque tuvo más que ver con la grave caída del PSOE que con un crecimiento significativo del propio PP.

A pesar de haber incrementado su porcentaje en más de cuatro puntos, el PP sólo suma un escaño, pasando de 28 a 29, quedando a tres escaños de la mayoría absoluta que se esperaba rozar con los dedos.

De este modo, Guardiola cumple tres de sus cuatro objetivos electorales: supera la barrera del 40% de votos, obtiene más escaños que toda la izquierda conjunta y reduce su dependencia de Vox para formar gobierno.

Sin embargo, no alcanza los 30 diputados que consideraba fundamentales para consolidar una victoria de alcance «total». Aun así, la investidura de Guardiola parece prácticamente garantizada.

La presidenta del PP podrá ser investida con solo la abstención de Vox en la segunda votación, dado que suma «más votos y escaños que toda la izquierda conjuntamente», resaltaba Miguel Tellado, pasada la medianoche desde Génova.

Minutos antes, la candidata del PP fue ovacionada en su sede electoral mientras afirmaba que su triunfo era «indiscutible». Guardiola instó a Vox a «reflexionar y no bloquear nuevamente Extremadura», ya que los ciudadanos «han decidido que sigamos liderando la región».

Este detalle es clave, como trataba de enfatizar de noche un abatido Miguel Ángel Gallardo, para considerar su victoria como un triunfo agridulce. Así se anticipó la disolución, algo inédito en la historia de la Comunidad Autónoma, en busca de mayor estabilidad.

El Parlamento extremeño será mayoritariamente de derechas (un 60% del voto y 40 de 65 escaños), y aunque ella creció más de cuatro puntos, el que más aumento registró fue Vox: duplica resultados con 40.000 votos más, en unas elecciones con una participación siete puntos menor (62,74%) que en 2023.

A 244 votos del escaño 30

Al cierre de esta edición, fuentes del centro de datos de Mérida confirmaban a este diario que el esperado escaño número 30 para el PP estaba a solo 244 votos de distancia.

El recuento del voto del Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) en la provincia de Cáceres, que continúa este lunes, podría otorgar un incentivo adicional a los populares. «Es un censo donde habitualmente gana el PP», señalaban las fuentes oficiales consultadas.

Con tres de cuatro objetivos logrados (y el último posiblemente en camino), el PP proclamaba haber cumplido su finalidad «principal».

Miembros del partido de Alberto Núñez Feijóo celebraban «haber derrotado históricamente al PSOE de Pedro Sánchez», considerando que ese objetivo estaba «más que superado».

El PSOE obtuvo su peor resultado histórico en la región. En estas elecciones del 21-D perdió más de 14 puntos y descendió a 18 escaños… además, podría perder el diputado por Cáceres si el voto del CERA mantiene la tendencia habitual.

«Todos los partidos suben excepto el de Pedro Sánchez», comentaban desde la cúpula del PP. «Se trata de la mayor derrota en la historia democrática para un partido que, además, venía de ganar las elecciones generales».

Un dato destacable es que en Badajoz, la ciudad con más habitantes en Extremadura, el PSOE ocupa ahora el tercer lugar. El PP lidera, y Vox supera a los socialistas.

«Es una derrota histórica», celebraba Tellado en su comparecencia desde Génova. «El PSOE se presenta hoy como un partido debilitado, más próximo a la tercera posición que a la primera«.

Miguel Tellado, secretario general del PP, comparece ante los medios en la noche del 21-D extremeño.

El marco histórico intensifica la relevancia del resultado. El PSOE ganó 10 de las 11 elecciones autonómicas en Extremadura desde 1983 y obtuvo mayoría absoluta en siete de ellas.

La región fue, junto a Andalucía, el bastión principal del PSOE en España. Este dominio se deshace ahora, y «es un logro exclusivo de Pedro Sánchez», afirmaban desde el PP. «Guardiola crece más de cuatro puntos y tiene un porcentaje similar al de Juanma Moreno actualmente».

En Génova intentaban evitar interpretaciones que relativizaran la victoria por no alcanzar 30 diputados, agregando que la derrota no es de Gallardo, sino del presidente del Gobierno, quien debería haber asumido su fracaso esa misma noche.

Por ello, en la dirección del PP se esforzaban en mostrar imágenes optimistas a la prensa, incluyendo algunas de Alberto Núñez Feijóo conversando con Guardiola pasada la 22:00 por videoconferencia para felicitarla.

Jorge Azcón, presidente del PP en Aragón, acompañó a Feijóo en la sede nacional. «Después de esta victoria, ya trabajamos para repetir el triunfo el 8 de febrero», afirmó Jorge Azcón, refiriéndose a las elecciones aragonesas.

El mensaje desde el entorno de Feijóo fue contundente, quizás más que la propia victoria del 21-D: «Extremadura es solo el inicio de una serie de superdomingos electorales que esperan a Sánchez en los próximos meses». «Las políticas basadas en levantar muros entre españoles están siendo derribadas en las urnas».

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