El nuevo movimiento logró en poco más de un mes que miles de autónomos se manifestaran en las calles de más de veinte ciudades españolas el pasado 30 de noviembre, desde donde exigieron mejores condiciones para este sector
Entrevista a Ana María Estrada, responsable de RRSS de Madrid de la Plataforma Autónomos 30N
Miles de trabajadores por cuenta propia salieron a protestar el 30 de noviembre en más de veinte ciudades españolas para denunciar una situación que califican como “insostenible”. Bajo el lema “Autónomos asfixiados, basta ya”, las movilizaciones convocadas por la Plataforma por la Dignidad de los Autónomos 30N quisieron visibilizar a un colectivo diverso, aunque la mayoría comparte las mismas demandas: cuotas desproporcionadas, excesiva burocracia y una protección social considerablemente inferior a la que reciben los trabajadores asalariados.
Ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Sevilla fueron escenarios de estas marchas, que destacaron por su gran alcance y cobertura territorial, así como por su simbología. Los participantes vestían de negro en señal de “luto por los negocios que cierran” y portaban un guante rojo para representar “la sangría económica” que, según denuncian, afecta a miles de profesionales. Datos de Hacienda y la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) indican que más del 55% de los autónomos en España ganan menos que el salario mínimo interprofesional, y entre 2023 y 2024 se cerraron aproximadamente 1,2 millones de negocios.
Una de las integrantes de este movimiento es Ana María Estrada, responsable de redes sociales de la plataforma, quien explicó a Infobae cómo surgió esta iniciativa, cuáles son sus reivindicaciones principales y por qué decidieron mantenerse al margen de partidos políticos y sindicatos.
“Desde hace años sentimos que el sistema nos considera ciudadanos de segunda”
Según Estrada, la Plataforma por la Dignidad de los Autónomos no sigue una estructura clásica. “Nació de manera espontánea, desde la base, sin líderes ni jerarquías previamente establecidas”, afirma. Subraya además que su crecimiento ha sido horizontal, impulsado por redes sociales y canales propios. “Somos miles de profesionales —fontaneros, comerciantes, transportistas, hosteleros— que llevamos años pagando cuotas incluso sin facturar, cerrando negocios y sintiendo que el sistema nos discrimina como ciudadanos de segunda”.

Esta sensación de abandono explica en parte la insistencia de la Plataforma en definirse como un movimiento independiente de cualquier institución u organismo. “Nuestra credibilidad radica en la independencia”, sostiene Estrada. “Rechazamos que nos etiqueten; tenemos nuestra propia agenda, que consiste en luchar por la dignidad laboral y una justicia fiscal verdadera”. Ellos mismos rechazan intermediarios porque, según su experiencia, “cuando te vinculas a estructuras externas, tu mensaje se diluye o se utiliza con otros fines”.
Las manifestaciones del 30 de noviembre fueron la presentación pública del movimiento. Comenzaron con movilizaciones en 21 ciudades españolas, pero la participación superó las expectativas. “En solo unas semanas, más de 80.000 personas salieron a la calle ese día de forma simultánea y pacífica”, asegura Estrada. La clave, agrega, fue expresar una realidad común a la mayoría de autónomos, que llevan mucho tiempo “pagando cuotas, enfrentando una burocracia asfixiante y sin protecciones sociales”.
Demandas principales: IVA, cuotas y protección social
Entre sus peticiones más destacadas se encuentra la exención del IVA para quienes facturen menos de 85.000 euros anuales. Estrada puntualiza que “estas medidas no son privilegios, sino herramientas para la supervivencia”, recordando que esta posibilidad está recogida en la directiva europea desde hace cinco años. Sin embargo, denuncia que España solo la aplica “de forma parcial y no generalizada”. Si se implementara adecuadamente, “más de medio millón de autónomos se liberarían de una carga administrativa muy pesada y contarían con más liquidez para invertir o sobrevivir en meses difíciles”.
La Plataforma también exige cuotas “proporcionales a los ingresos reales mensuales”, con suspensión automática en caso de baja médica, hospitalización o cuidados de familiares. “Miles de autónomos cierran porque deben pagar, aun cuando no ingresen”, resume Estrada. Según su criterio, estas reformas reducirían la economía sumergida y evitarían cierres prematuros.
Otro aspecto que consideran urgente reformar es el denominado “paro del autónomo”. Aunque existe formalmente, la Plataforma lo considera ineficiente. “El problema no es la inexistencia, sino la inoperancia”, denuncia. Según Estrada, el cese de actividad se rechaza en el 60% de los casos. “Queremos una prestación real, automática y suficiente, equivalente a la de un asalariado”, insiste, sin “trámites burocráticos engorrosos ni requisitos inalcanzables”.

Si bien reconoce que las ayudas sociales dependen “de lo que cotice” el autónomo, “actualmente la cuota alta no asegura nada”. “Es necesario simplificar requisitos, agilizar procesos y garantizar una duración y cuantía dignas”, concluye la responsable de redes sociales.
“Trabajar con dignidad, estabilidad y verdadera protección”
El manifiesto de la Plataforma 30N, leído durante la manifestación en Madrid hace semanas, resume estas demandas y añade otras reformas estructurales. El documento sostiene que “la actividad económica no debe poner en riesgo la vivienda ni los bienes esenciales de una familia” y apoya la “deducción inmediata de inversiones” para facilitar la modernización de los pequeños negocios.
Lejos de considerarse una protesta temporal, la Plataforma se plantea como un movimiento con proyección a largo plazo. “Nuestro objetivo es construir un movimiento sólido y duradero”, explica Estrada. En pocas semanas, ya se han extendido a 33 ciudades y preparan “acciones mensuales los días 30 para mantener vigente el mensaje”. Sin embargo, mantienen firme su línea roja de no negociar con partidos políticos ni asociaciones externas si esto implica perder su independencia. “No queremos que nadie nos represente ni que nuestras demandas se diluyan en mesas de negociación interminables”, aclara.
Si no reciben respuesta de las instituciones, su estrategia será continuar con las movilizaciones. “No descartamos ninguna acción que sea pacífica, coordinada y efectiva”. El 30 de noviembre fue solo el inicio de un colectivo que exige, según su manifiesto, “trabajar con dignidad, estabilidad y protección real”.

