Iñaki Gastón (62), ex ciclista, explica que su pensión no refleja sus ingresos debido a las retenciones fiscales realizadas por Hacienda.

Iñaki Gastón, durante una carrera. El exciclista lamentó que los años en los que ganaba dinero y desembolsaba «un mogollón en impuestos» no contaran para la Seguridad Social, obligándole a jubilarse a los 67 años.

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Iñaki Gastón, ex corredor profesional de las décadas de los 80 y 90, denunció hace dos meses que gran parte del ingreso recibido durante su carrera se destinó a Hacienda y que, a pesar de ello, posee pocos derechos a pensión porque no cotizó en la Seguridad Social como trabajador común.

Su caso ejemplifica el vacío legal que durante años perjudicó a numerosos deportistas de élite en España, quienes eran tratados como ‘deportistas’ en términos fiscales, pero no como ‘trabajadores’ a nivel de protección social.

Durante su etapa profesional, principalmente en equipos como Reynolds y CLAS, Gastón fue un atleta versátil que acumuló victorias y valiosos contratos, logrando ingresos considerables para la época.

No obstante, él mismo comenta que «pagaba mogollón» en impuestos y que la tasa efectiva podía alcanzar el 56% de sus ganancias en sus años más fructíferos.

En una entrevista para EUTSI —un canal de YouTube—, el deportista vasco explicó que le retenían más de la mitad del salario en impuestos estatales, principalmente mediante Hacienda.

Además, aclaró que, a pesar de ese considerable esfuerzo fiscal, esas cantidades no se reflejaban en cotizaciones a la Seguridad Social como ocurría con otros trabajadores.

Iñaki Gastón, exciclista.

Iñaki Gastón, exciclista.

Gastón sintetiza el problema con una idea simple: el dinero era descontado de su salario, pero no constituía base para derechos de jubilación. «Se pagaba a Hacienda, pero no a la Seguridad Social, no se consideraba que el ciclismo fuera un empleo, sino simplemente un deporte» lamentaba el vizcaíno.

En aquel entonces, el marco laboral de numerosos ciclistas profesionales no incluía su inscripción en la Seguridad Social bajo condiciones similares a otros asalariados.

Como consecuencia, tras una carrera extensa y destacada, su historial de cotización resulta muy inferior al volumen de impuestos entregados al Estado.

El exciclista señaló que las normas actuales lo obligan a prolongar su actividad laboral hasta la edad ordinaria para obtener una pensión modesta. «Mira, debo jubilarme a los sesenta y siete después de haber pagado una fortuna. No hay más», concluye con franqueza.

Al no haber cotizado como trabajador en la Seguridad Social durante sus años de mayor desempeño deportivo, esos periodos «productivos» no son tenidos en cuenta adecuadamente para la pensión.

Su situación representa una paradoja: contribuyó intensamente al sistema fiscal, pero no generó la protección social correspondiente para su vejez.

En entrevistas recientes, Gastón se mostró especialmente crítico al recordar esta circunstancia, la cual considera una injusticia estructural más que un problema individual. «He ganado mucho dinero, ganaba muy bien, pero pagaba mogollón. Sin embargo, luego no me ha servido de nada».

«Era profesional, ese era mi trabajo. Provenía de una familia humilde y debía ganar dinero, pero ahora veo que todo eso no cuenta para la jubilación como debería», agregó.

«Pagábamos un 56% a Hacienda y ni siquiera teníamos acceso a Seguridad Social. Eso todavía me duele».

Gastón insistió en que no es el único deportista atrapado en este limbo entre Hacienda y la Seguridad Social. Recordó que, al igual que él, muchos ciclistas de su generación han alcanzado la edad de jubilación con un historial de cotización incompleto, a pesar de haber tributado cuantiosas sumas durante su vida profesional.

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