Yolanda Díaz busca una nueva reunión con el PSOE mientras Sumar descarta abandonar el Gobierno

La mujer menguante.

Yolanda Díaz intenta concertar un nuevo encuentro con el PSOE, aunque desde Sumar insisten en no abandonar el Gobierno.

Sumar opina que el último encuentro con el PSOE no ha producido progresos y advierte sobre la posible amenaza a la legislatura.

Si Sumar abandonara el Ejecutivo, cuatro ministros sin escaño de diputado quedarían fuera, lo que disminuye el impacto de una posible ruptura.

El PSOE minimiza las exigencias de Sumar, mientras otros partidos perciben a Yolanda Díaz debilitada tras sus intentos fallidos.

No hay dos sin tres. Después de la reunión entre Yolanda Díaz y Pedro Sánchez a principios de esta semana, este viernes se realizó otra junta que reunió a representantes de Sumar, los Comunes, Más Madrid e IU con la Secretaría de Organización del PSOE.

Actualmente, el socio minoritario aguarda la próxima convocatoria de la «Comisión de Seguimiento del Pacto de Gobierno».

Sumar acumula encuentros. El último tuvo lugar este viernes en el Congreso de los Diputados en un contexto casi clandestino, sin presencia de fotografías.

El resultado fue muy desigual. Para el equipo de Yolanda Díaz, no hubo «ningún avance relevante» y la «legislatura corre riesgos». Por otro lado, los socialistas valoran la reunión como «positiva».

La formación de la vicepresidenta segunda exige «acciones de regeneración» y la «continuidad del Escudo social». Aun así, la diputada Tesh Sidi ya señala que descartan «la posibilidad de salir del Gobierno».

El inconveniente para Sumar es que una eventual retirada dejaría desempleados a cuatro ministros, dado que solo Yolanda Díaz cuenta con escaño de diputada.

Ni Ernest Urtasun (Cultura), ni Pablo Bustinduy (Derechos Sociales), ni Sira Rego (Juventud) ni Mónica García (Sanidad) tienen garantías de mantener un sueldo público si abandonan el Ejecutivo.

Por ese motivo, muchos opinan que la coalición de Sumar se fracturaría si Díaz propusiese abandonar el gobierno, ya que cada ministro representa a una formación distinta. Urtasun es la cuota de los comunes, Rego pertenece a IU y García pertenece a Más Madrid.

El caso de la ministra de Sanidad es el más delicado. Renunció al escaño en la Asamblea de Madrid, donde actuaba como líder de la oposición, y solicitó el ministerio para posicionarse frente a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, con la intención de regresar como cabeza de lista autonómica.

No obstante, su gestión ha estado marcada por conflictos con los profesionales sanitarios debido a la negociación del Estatuto Marco, mientras en la Asamblea de Madrid emergen nuevas figuras líderes.

«¿Qué camino tomará Mónica García si abandona el ministerio? ¿Tocará puertas en la Asamblea mientras Emilio Delgado le arrebata el protagonismo?», analiza un partido de izquierda que no forma parte de Sumar.

Los socios son conscientes de que Díaz debe permanecer en el Gobierno, y el PSOE también lo reconoce.

Por ello, los ministros bromeaban esta semana con los virajes de Yolanda Díaz, que primero solicitó una reestructuración del Ejecutivo, rechazada por Sánchez, y luego pidió una reunión urgente, aunque no mostró señales de irritación en el Consejo de Ministros.

«Sumar propone una cosa y nosotros actuamos a nuestro modo», comentaba un ministro en privado tras conocer la petición de Díaz para un encuentro.

En el resto de los partidos parlamentarios creen que Díaz ha salido debilitada tras esta semana. No solo incumple sus advertencias, sino que consideran que «plagia» iniciativas ajenas.

«Escuchó que Sánchez planeaba una crisis de Gobierno y se apropió la idea para luego atribuirse el mérito», afirmaban en otra formación.

Tampoco favoreció que después Díaz y, posteriormente, Enrique Santiago, exigieran reuniones urgentes tras escuchar la demanda de encuentro planteada por Gabriel Rufián (ERC).

Con los independentistas, Moncloa les recibirá con mayor solemnidad. Será en enero, en una reunión a la que acudirá Oriol Junqueras.

Además, será el primer encuentro entre el presidente del Gobierno y el líder de ERC tras su condena por sedición y malversación tras el referéndum del 1-O.

Un trato más preferente que al socio de Gobierno.

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