Se entrevistó a más de 2.400 personas residentes en todo el país, aplicando una novedosa metodología de ponderación
El Ministerio de Sanidad difundió los resultados de la tercera entrega del Barómetro Sanitario 2025, desarrollado en conjunto con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que proporciona una radiografía actualizada de la percepción ciudadana acerca del desempeño del sistema sanitario público.
El 48,5% de la población general mayor de 18 años valora de manera positiva el funcionamiento del sistema sanitario en España (frente al 52,5 % en la segunda entrega). No obstante, el 28,9% considera que, aunque ciertas áreas funcionan, requiere cambios fundamentales, y un 21,3% opina que el sistema sanitario demanda revisiones profundas.
En esta edición se llevaron a cabo entrevistas a más de 2.400 personas de todo el territorio nacional, aplicando la nueva metodología de ponderación que facilita la comparación con los datos recodificados de 2024. Los resultados evidencian un avance general en la percepción favorable del servicio sanitario público, especialmente en los niveles asistenciales más empleados: servicios de urgencias, atención primaria, consultas hospitalarias y hospitalización.
La atención primaria continúa siendo el principal acceso al sistema sanitario público y una de las áreas mejor evaluadas por los usuarios. Según el Barómetro, el 82,3 % de la población accedió al menos una vez a un médico de atención primaria del sistema público durante el último año.
Entre estos usuarios, la valoración positiva de la atención recibida alcanza el 80,1%, lo que representa una mejora considerable frente al 78,5% de la segunda entrega.
Este incremento en la satisfacción se atribuye en parte a la confianza y seguridad que ofrece el personal sanitario. El personal de enfermería obtiene una puntuación promedio de 8,04 sobre 10, y el personal médico, 7,76, manteniéndose como los aspectos mejor valorados del servicio. Además, el 16,8% de las consultas se llevaron a cabo por vía telefónica, modalidad que continúa gozando de amplia aceptación.
Sin embargo, al considerar el conjunto de la población general —incluyendo a quienes no utilizaron el servicio durante el último año (12,2%)—, la valoración global del sistema sanitario público desciende, situándose en 5,89 puntos sobre 10, frente a los 6,13 puntos del año anterior. Esta disminución refleja una percepción más crítica entre quienes no tuvieron contacto directo con el sistema en ese periodo.
Respecto a los tiempos de espera en atención primaria, solo el 22% de las personas que acudieron a su médico de familia el último año fueron atendidas el mismo día o al siguiente de solicitar cita. El resto reporta haber esperado un tiempo mayor debido a la falta de disponibilidad en fechas anteriores. En estos casos, el tiempo promedio de espera fue de 9,78 días.
Entre quienes experimentaron dificultades para acceder a consulta —el 23,7% de los encuestados—, un 53,3% terminó recurriendo al servicio de urgencias y un 29,3% señaló que, al llegar la fecha asignada, ya no necesitaba la visita.
En el último año, el 50% de la población encuestada afirmó haber acudido a algún servicio de urgencias del sistema sanitario público. De ellos, el 42,9% utilizó dispositivos de urgencia en atención primaria, el 50,8% acudió a servicios de urgencias hospitalarios y el 6% hizo uso de los servicios 061/112. En conjunto, estos servicios recibieron una valoración positiva del 71% entre sus usuarios.
Acerca de la atención hospitalaria, el 47,9 % de la población ha sido atendida en los últimos doce meses por un especialista del sistema público. La valoración favorable de la atención especializada alcanza el 78,1 %, ligeramente superior al 77,8 % de la segunda entrega. Este servicio es fundamental para el diagnóstico y seguimiento de problemas de salud complejos.
Entre los aspectos mejor valorados por la ciudadanía destaca la confianza que genera el personal médico (7,64 puntos) y la información recibida sobre el estado de salud y el tratamiento (7,58), elementos esenciales para el acompañamiento clínico y la toma de decisiones compartidas entre paciente y profesional.
En cuanto a la hospitalización, la atención durante el ingreso hospitalario presenta la mejora más destacada en comparación con el año previo. Un 11,5 % de la población estuvo ingresada en un hospital público en los últimos doce meses, y el 83,7 % de esos pacientes valora positivamente la atención recibida, cinco puntos más que en la segunda entrega (78,4 %).
Los cuidados durante el ingreso reciben las puntuaciones más altas de todos los niveles asistenciales evaluados: 8,21 puntos para la atención de enfermería y 8,18 para la atención médica. Estos resultados reflejan el reconocimiento ciudadano al trabajo y dedicación de los equipos hospitalarios, incluso en situaciones de alta presión asistencial.
El 20% de los encuestados manifestó contar con un seguro médico privado contratado por ellos mismos o algún familiar, mientras que un 11% dispone de un seguro proporcionado por su empresa. Estas cifras muestran una leve variación respecto a la segunda entrega del estudio, donde los porcentajes fueron 21,6% y 10,1% respectivamente.
A pesar de poseer cobertura sanitaria privada, la mayoría amplia de estas personas expresó su confianza en el sistema público para situaciones de mayor complejidad. En concreto, el 65,6% de quienes cuentan con seguro médico afirmaron que, ante un problema grave de salud, preferirían ser atendidos en la sanidad pública, frente al 61,4% que manifestó esta preferencia en la entrega anterior.
Pruebas diagnósticas: Por primera vez, el Barómetro Sanitario ha recogido datos específicos sobre la realización de pruebas diagnósticas por un problema de salud nuevo, así como sobre los tiempos transcurridos desde la indicación médica hasta la realización de la prueba. Según los resultados de la tercera entrega de 2025, el 20% de la población mayor de 18 años informó haberse realizado una ecografía en los últimos doce meses. Le siguen el TAC (16,5%), la resonancia magnética (15,3%) y la colonoscopia (5,1%). Estos datos aportan una visión más precisa sobre el acceso y los tiempos de respuesta en el ámbito del diagnóstico por imagen y la endoscopia digestiva.
En cuanto a los plazos de espera, se observa que más de la mitad de las pruebas se realizaron en menos de un mes desde su indicación médica en el caso de las ecografías (55,6%), TAC (52,7%) y resonancias magnéticas (50,7%). Por otro lado, las colonoscopias presentan un porcentaje menor de realización en este periodo (39,4%) y el mayor tiempo promedio de espera, con 109,8 días. Las resonancias magnéticas, con una espera media superior a 90 días, y los TAC, con 64,32 días, manifiestan el menor tiempo medio de espera dentro de las pruebas analizadas.

