La UE intensifica el impuesto fronterizo al carbono para la industria pesada y garantiza apoyo a los productores nacionales

Containers at a port in Nanjing in eastern China's Jiangsu province.

Los productores europeos de acero y aluminio afrontarán costos más elevados por las emisiones de CO2, pero la Comisión Europea planea destinar parte de los ingresos del impuesto fronterizo al carbono de la UE para apoyar la descarbonización de las industrias pesadas.

El impuesto fronterizo sobre el carbono, denominado así por la Unión Europea, será aplicable a los importadores de frigoríficos, lavadoras, piezas de automóvil y otros productos, según una propuesta de ampliación del alcance del gravamen publicada por la Comisión Europea el miércoles.

Desde enero de 2026, cuando comenzará la fase operativa del impuesto, productos como acero, aluminio, cemento y fertilizantes empezarán a asumir costes por las emisiones vinculadas a su producción.

El impuesto, cuyo nombre completo es Mecanismo de Ajuste Fronterizo del Carbono (CBAM), busca garantizar igualdad de condiciones para las empresas europeas, que deben cumplir con el mercado de carbono de la UE, conocido como Sistema de Comercio de Emisiones.

El CBAM es una estrategia climática destinada a evitar la deslocalización de la producción hacia países con políticas medioambientales menos estrictas, una práctica denominada “fuga de carbono”.

“Queremos asegurarnos de que el sector del acero y el aluminio permanezca en Europa en el futuro,” declaró el vicepresidente ejecutivo de la Comisión, Stéphane Séjourné, durante una rueda de prensa el miércoles.

Al mismo tiempo, la UE pretende incentivar a otras naciones a monitorizar sus emisiones y asignarles un coste.

“No pedimos más a otros que lo que nos exigimos a nosotros mismos,” comentó el Comisario de Acción Climática, Wopke Hoekstra, a la prensa el miércoles.

Los principales importadores de aluminio y acero de la UE corresponden a países como Turquía, Estados Unidos, Reino Unido, Suiza, México e India, según datos comunitarios.

No obstante, el Comisario Hoekstra indicó que la medida apenas impactará en las exportaciones estadounidenses, apuntando que ya se han incluido “numerosas simplificaciones” para aliviar las preocupaciones transatlánticas.

Sector industrial pesado afectado por mayores costes

Las nuevas normas del CBAM elevarán los costes de producción para los importadores de industrias pesadas que no cumplan con los estándares ambientales de la UE, ya que la Comisión impondrá criterios más estrictos de estandarización de CO2 para los sectores ya cubiertos.

La selección de productos afectados se basó en un análisis del riesgo de fuga de carbono de cada artículo, su relevancia climática y la viabilidad técnica, según explicó la Comisión.

“Estamos terminando con la competencia desleal extranjera,” afirmó Hoekstra. “CBAM fortalecerá la posición de la industria europea tanto dentro como fuera del continente.”

La Comisión Europea anunció también la introducción de un esquema temporal de apoyo para productos exportados, en respuesta a las inquietudes de empresas europeas respecto a que el incremento fiscal pueda mermar su competitividad. Se prevé utilizar un 25 % de los ingresos del CBAM en 2026 y 2027 para respaldar la transición energética y la reducción de emisiones de las industrias pesadas europeas.

La incorporación de nuevos productos a los mecanismos financieros del bloque incrementará los ingresos en un 23 %, generando alrededor de 500 millones de euros para 2030, según declaró el Comisario Hoekstra. La UE calcula que para ese año el total recaudado por CBAM alcanzará aproximadamente 2.100 millones de euros.

“Destinaremos los ingresos para mitigar los riesgos,” añadió Hoekstra.

Andrea Spignoli, gestor de políticas de mercados sostenibles en la ONG ambiental Bellona Europa, valoró positivamente el uso limitado de estos fondos para apoyar a los exportadores europeos.

“Los ingresos de CBAM deben traducirse en reducciones efectivas de emisiones y estar regulados bajo criterios transparentes, estrictos y creíbles,” recomendó Spignoli.

Sin embargo, Bellona Europa mostró reservas respecto al posible uso de créditos de carbono, también conocidos como créditos contaminantes, señalando que esta práctica puede “socavar” los objetivos del CBAM.

“Un productor de acero podría cumplir las obligaciones del CBAM manteniendo una producción intensiva en carbono y comprando créditos internacionales, en lugar de desarrollar y acatar medidas domésticas de fijación de precios al carbono,” explicó Amélie Laurent, asesora de políticas de la ONG.

CBAM y el comercio internacional

Algunas de las mayores economías globales han expresado su oposición al CBAM, con voces destacadas de China, India, Brasil, Rusia y Sudáfrica. Argumentan que el mecanismo puede equivaler a proteccionismo y que podría infringir normas internacionales de comercio.

Un alto funcionario de la Comisión, que habló bajo condición de anonimato, rechazó estas preocupaciones legales, asegurando que el CBAM es “totalmente compatible” con las reglas del comercio mundial.

“Estimamos que estas dos nuevas legislaciones (revisión del CBAM y Fondo Temporal de Descarbonización) entrarán en vigor el 1 de enero de 2028,” añadió el funcionario.

El proyecto será ahora sometido a debate en el Parlamento Europeo y los gobiernos de la UE. La próxima Presidencia cipriota de la UE mediará en las negociaciones políticas.

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