Un rincón discreto de Burgos guarda un vestigio romano sorprendente por su conservación. Entre paisajes cambiantes y un silencio rural inalterado, el visitante encuentra un tramo milenario que ha permanecido dos milenios sin modificaciones
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La calzada romana mejor conservada de España no está situada en una capital destacada ni en un yacimiento arqueológico famoso, sino en una pequeña localidad rural de Castilla y León, al norte de Burgos, perfecta para una escapada que combina historia, naturaleza y turismo sosegado. En este apartado lugar de Las Merindades, rodeado de barrancos, bosques y tierras de cultivo, un camino romano de casi 2.000 años se mantiene en un estado sorprendentemente perfecto y atraviesa un valle conocido por sus contrastes paisajísticos, donde confluyen senderismo, arqueología y patrimonio en un entorno todavía poco transitado.
Este tesoro está ubicado en el municipio de Valle de Losa, una pequeña población con poco más de 500 habitantes que preserva un tramo continuo de aproximadamente 1.600 metros de vía romana, considerado por expertos como el mejor conservado en el país. Formaba parte de la ruta antigua que enlazaba Flaviobriga (actual Castro Urdiales) con Uxama Barca (Osma) y recorre el valle de oeste a este sobre un terraplén que supera el metro de altura. Levantada con varias capas combinadas de piedras, áridos y arcillas compactadas, esta calzada no ha sido alterada por maquinaria moderna; en su origen medía más de siete kilómetros, aunque la concentración parcelaria y la actividad agrícola redujeron el tramo visible a la sección actual. El ingeniero e historiador Isaac Moreno Gallo la define con firmeza: “Es una carretera que probablemente sea la mejor conservada de España”, un argumento relevante para quienes disfrutan del turismo cultural.
Un valle con tres paisajes y vestigios romanos ocultos
Más allá de la calzada misma, el Valle de Losa se presenta como el denominado ‘valle de los tres paisajes‘: en las zonas bajas, el río Nabón irriga cultivos de cereal; en las alturas predominan bosques y pastizales; mientras que el valle del río Jerea exhibe formaciones geológicas sorprendentes. Este municipio forma parte de la comarca de Las Merindades, un área con grandes contrastes que incluye amplias depresiones, páramos coloridos, montañas escarpadas, valles glaciares, desfiladeros y cascadas, junto a ríos caudalosos y hayedos frescos que hacen de cualquier recorrido a pie una experiencia visual completa. En sus proximidades, lugares como Berberana, Villalba de Losa y el entorno del puente de Galbarra albergan yacimientos arqueológicos como Ostuño, Las Cascajas o El Pedregal, donde se han hallado asentamientos antiguos y cerámicas romanas, incluyendo la típica sigillata de los siglos II al IV d. C.
El visitante que llegue a este lugar encontrará un legado histórico notable disperso en el valle. En San Martín de Losa se halla la villa romana de Los Casajeros, declarada bien cultural protegido y conservada con mosaicos, restos de una sala fría y un sistema de calefacción romano. Torres medievales como la de Río de Losa, Lastras de la Torre o la de San Llorente, junto a iglesias románicas, templos góticos, castillos y casonas blasonadas de Las Merindades, completan un catálogo donde el turismo rural se une a siglos de historia. El Ayuntamiento de Valle de Losa trabaja en la señalización de esta vía milenaria como recurso turístico principal, de modo que recorrer a pie sus 1.600 metros elevados sobre el paisaje representa una manera única de conocer la Hispania que aún permanece bajo nuestros pasos.
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