Un plasma con un precio inflado de 300 euros que conlleva el pago de aproximadamente 60 euros en impuestos podría ser una opción adecuada para alguien que no posee televisor
Seguir en
Al momento de contratar un producto financiero con un banco, como puede ser un plan de pensiones o un fondo de inversión, es común que la entidad ofrezca varios incentivos para persuadir al cliente. Sin embargo, es fundamental que los consumidores comprendan que estos beneficios pueden implicar el pago de impuestos no deseados.
En este sentido, Rubén López, especialista en inversiones y planificación financiera, aclara en un video de Tiktok que existen tasas asociadas a la entrega de regalos por parte del banco, como por ejemplo una cafetera. Estos productos “sin coste aparente” se utilizan como estrategias para atraer o fidelizar clientes, sin que necesariamente sean la mejor opción para ellos.
Acciones tan simples como domiciliar la nómina en una cuenta bancaria y recibir a cambio un televisor valorado en 300 euros se consideran, desde el punto de vista fiscal, una retribución en especie. Aunque en un primer momento esta oferta parezca conveniente, el inconveniente aparecerá posteriormente cuando dicho valor se refleje como un ingreso en la declaración de la renta.
Revisa siempre la letra pequeña
Según lo indicado por Rubén López, ese televisor con un precio marcado en 300 euros es equivalente a recibir esa misma cantidad en efectivo o en dividendos (porción de ganancias). Por ley, todas estas formas de ingresos deben ser gravadas. Los impuestos varían según el monto percibido. En este caso, los rendimientos de capital mobiliario en España comienzan con un tipo impositivo del 19%. Por ende, el pago mínimo sería de 60 euros por un plasma que posiblemente no sea imprescindible.

Otro aspecto que suele pasar desapercibido es la sobrevaloración del precio que figura en el catálogo. El regalo aparece con un valor inflado, pues en tiendas de tecnología puede hallarse ese mismo producto a un coste inferior. El experto señala esta consideración para evidenciar que la base imponible al 19% se aplica sobre esos 300 euros, no sobre un precio real más bajo.
Cada persona tiene circunstancias distintas
Rubén López termina su vídeo planteando varias preguntas, tales como: “¿Vale la pena aceptar estos regalos?”, ”¿Depende mucho del tipo de compromiso que exigen a cambio?» o “¿Congelar mi dinero a cambio de una freidora de aire?”.
El concepto es claro en el ámbito financiero y cualquier experto en la materia suele afirmar lo mismo: Las decisiones financieras deben ajustarse a la situación particular de cada individuo. Estas situaciones pueden variar considerablemente y, en algunos casos, un plasma valorado en 300 euros con un impuesto de 60 euros podría representar la elección adecuada para alguien que no dispone de televisor.

En cualquier caso, no se deben tomar decisiones financieras de manera impulsiva o por imitación. La contratación de productos financieros requiere una actitud responsable, información adecuada y reflexión previa. Es esencial considerar la situación personal, los objetivos a corto y largo plazo, así como el nivel de tolerancia al riesgo. No existe una solución universal que sirva para todos: lo que resulta conveniente para un perfil puede no ajustarse a otro. Por ello, es crucial analizar cada decisión y adaptarla a las circunstancias propias.
