El fraude está entre los más peligrosos y su número de víctimas sigue creciendo
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La estafa denominada ‘doble disparo’ se destaca por su alto nivel de sofisticación. Se basa en una táctica de dos fases. Primero, la víctima recibe un mensaje de texto o una llamada telefónica. En el mensaje se informa de un pequeño cargo en la tarjeta bancaria (en ocasiones apenas unos céntimos), relacionado con un servicio que efectivamente utiliza.
Con este primer paso, los estafadores buscan generar una oportunidad, provocar la respuesta del cliente o verificar que el correo electrónico o teléfono estén activos. Tras esta etapa y la confirmación inicial, llega la segunda fase, que consiste en una llamada telefónica. Al contestar, la víctima se encuentra con un supuesto experto que asegura haber detectado una amenaza o actividad sospechosa en su perfil. Gracias a la información recopilada en la primera fase, la víctima no duda y, en un tono alarmante, el estafador ofrece ayuda. Convencida de sus buenas intenciones, la víctima sigue las indicaciones, facilitando datos clave como contraseñas, información bancaria y otros detalles financieros.
Según reporta el diario francés Sud Ouest, las instrucciones que siguen las víctimas incluyen validar un código SMS, instalar un software de acceso remoto y, finalmente, transferir fondos a otra cuenta, supuestamente para protegerlos. En este punto, el estafador ejecuta la acción definitiva y vacía la cuenta en cuestión de minutos.

Este fraude es complejo, ya que se fundamenta en la generación de confianza y la coherencia aparente del escenario. Los estafadores crean esta situación utilizando técnicas de persuasión. Manejan eficazmente códigos institucionales, adoptando un lenguaje profesional, un tono calmado pero insistente y un léxico técnico propio de la banca.
No obstante, existen señales claras que pueden alertar a la víctima. En primer lugar, los bancos reiteran que sus asesores jamás solicitarían validar operaciones ni la instalación de software de acceso remoto. También aconsejan desconfiar de mensajes que inciten a actuar con urgencia, miedo o culpabilidad.
La OCU advierte sobre el “timo de la doble llamada”: los estafadores engañan para cambiar la tarifa del servicio.
Aumentan las estafas en España
La ciberdelincuencia en España ha crecido un 25% durante los últimos dos años. Un 35% de los usuarios ha sufrido phishing telefónico, conocido como vishing (donde los atacantes se hacen pasar por organizaciones confiables). Otro 35% ha recibido SMS con enlaces fraudulentos, un 28% a través de WhatsApp, y un 30,63% declara haber sido contactado telefónicamente por bots con intentos de venta.
La grabación de voz es otra de las tácticas más frecuentes de los estafadores. Consiste en simular una llamada comercial para obtener la voz del consumidor. Mediante una pregunta, cuando se responde ‘Sí’, los delincuentes usan esa grabación para suscribirlo a servicios de pago sin consentimiento.
La regla principal es nunca confirmar ni reenviar códigos recibidos por SMS. Ante dudas, lo recomendable es contactar al banco para verificar. Las entidades cuentan con equipos especializados en fraude que actúan con rapidez. También es posible denunciar a la policía, que recomienda actuar cuanto antes.
