A los habituales retrasos causados por la epidemia de gripe se añade el efecto embudo generado por los parones (con suspensión de consultas, pruebas y actividad programada), lo que incrementa la cantidad de pacientes que acuden a los hospitales y agrava las esperas
La huelga de médicos llega a su punto medio con las urgencias hospitalarias completamente saturadas. La epidemia de gripe, que ya había empezado a afectar duramente los servicios hospitalarios hace una semana —como suele ocurrir cada invierno—, con esperas que alcanzan hasta 14 horas y tres días para ingresar en planta, se ha visto agravada con los parones históricos que se registran en estos días, incrementando aún más la saturación.
En esta temporada, los virus respiratorios han llegado casi un mes antes, y, por coincidencia, en una semana se ha cuadruplicado la incidencia de la gripe en algunas regiones, coincidiendo con la huelga de facultativos que protesta contra el borrador del Estatuto Marco de Mónica García.
Por consiguiente, si las urgencias ya estaban saturadas, la combinación del aumento de virus respiratorios, el puente de la Constitución y la huelga médica ha provocado un incremento del 20% en la presión asistencial en urgencias hospitalarias en un solo día, según datos de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes).
Aunque los servicios mínimos se mantienen casi al 100% en la mayoría de Urgencias de hospitales en España, los parones representan un efecto embudo que conduce a prolongar las horas de espera e incluso puede llegar a causar el colapso de estos servicios. «Nosotros somos los servicios mínimos del sistema y prácticamente contamos con todo el personal», comenta a El Confidencial Javier Millán, vicepresidente de Semes. Esto significa que urgencias no se cierran, pero el sistema sanitario no funciona con normalidad.
Por una parte, en los hospitales se detienen consultas, pruebas y actividades programadas; además, dependiendo de la región, también se paraliza parte del circuito hospitalario que contribuye a absorber ingresos. En la práctica, hay mayor congestión interna y menos capacidad para responder. Por ejemplo, este miércoles en el Hospital Can Misses (Ibiza), los quirófanos solo han realizado cirugías urgentes, y se han cancelado citas con especialistas.
Por otra parte, el vicepresidente de Semes indica que la Atención Primaria se ve afectada: aunque exista un mínimo de atención, la percepción de los pacientes es que resulta más complicado obtener cita o solucionar problemas en el centro de salud. Un caso ejemplar es Murcia, donde se ha notado impacto en consultas y pruebas, coincidiendo con un aumento de las urgencias vinculadas a la gripe.
Como consecuencia, Urgencias se convierte en la opción más accesible. Si el centro de salud no dispone de citas inmediatas o las ofrece con demora, y el paciente presenta fiebre, tos, dificultad para respirar o un niño pequeño con agravamiento, la decisión «lógica» es acudir al hospital.
A todo ello, Millán añade que el aumento de la demanda choca con un cuello de botella específico: la escasez de camas disponibles en planta. Cuando el hospital no puede dar salida, Urgencias se transforma en un embudo: pacientes a la espera de ingreso permanecen horas o incluso días ocupando espacios que deberían rotar, incluyendo camas en pasillos, generando un atasco que se retroalimenta.
El colapso como manifestación de fracaso del sistema
Desde la perspectiva del representante de los urgenciólogos, actualmente los servicios de Urgencias son una «red de seguridad» frágil y sometida a una gran presión. «Su colapso refleja el fracaso de nuestro sistema sanitario», según Millán, al ser incapaces de satisfacer las necesidades de la población.
En el contexto de la huelga, Millán, además de solicitar más personal para momentos críticos como este, finaliza con una reflexión: «Basta imaginar la fragilidad del sistema: si un servicio de urgencias cerrara unas pocas horas, y mucho más un día entero, el país se paralizaría. Esa es la paradoja: somos la red de seguridad fundamental… y también la más tensionada».

