Una celebración exclusiva en el mundo, que transforma cada diciembre a este municipio en un referente de una devoción que perdura desde el siglo XVI
- Un monumento imprescindible a poca distancia de Madrid: una iglesia románica rural castellana con influencias mudéjares
- El apacible y poco conocido pueblo de Cuenca para desconectar: una ciudad medieval en ruinas que forma parte del Conjunto Histórico
La reciente anticipación de la celebración de una Nochebuena en un pequeño municipio de Guadalajara ha vuelto a situar en el centro una tradición sin igual en el mundo. Esta festividad, íntimamente ligada a la historia religiosa local, atrae anualmente a visitantes y curiosos que desean entender por qué un pueblo español celebra dos veces la Nochebuena.
Un privilegio papal que se mantiene desde 1518
Ese municipio es Molina de Aragón, donde se conmemoró recientemente su particular Nochebuena en la medianoche entre el 7 y 8 de diciembre. Esta costumbre, denominada Nochebuena molinesa, tiene sus orígenes en una bula emitida por el papa León X en 1518, un documento que concedió a la villa la autorización para celebrar una Misa de Gallo en la víspera de la Inmaculada Concepción. Se trata de un privilegio excepcional, exclusivo del Vaticano y, en su momento, también compartido por la localidad murciana de Mula, aunque esta última ya no lo mantiene. La devoción mariana del Señorío llevó a que clérigos y notables solicitaran esta concesión, afianzando una festividad que une fervor religioso, hogueras en el cerro de Santa Lucía, cánticos y encuentros familiares.
La historia de esta segunda Nochebuena ha perdurado más de cinco siglos, a pesar de la disolución del antiguo Cabildo de clérigos y los cambios sociales en el municipio. De hecho, en 1883 el papa León XIII confirmó de manera perpetua este privilegio, garantizando la celebración anual de esta misa nocturna. Hoy, la villa conserva el documento original, mientras los vecinos sostienen el voto realizado en 1554 para proteger y prolongar esta identidad cultural singular, que posiciona a Molina como un referente histórico en el calendario navideño español.
Un destino medieval imprescindible
Más allá de esta tradición inigualable, Molina de Aragón destaca por un patrimonio que atrae a quienes buscan turismo cultural y escapadas históricas. Su imponente castillo, uno de los mayores de España, domina el entorno y permite contemplar el valle del río Gallo desde sus torres. Bajo sus murallas, un mural dedicado al Cid Campeador homenajea su paso por estas tierras. El casco histórico, que incluye barrios judío y musulmán, el Monasterio de San Francisco, la iglesia de Santa Clara y el emblemático Puente Viejo, completan un recorrido que transporta al visitante a otra época. Además, espacios naturales como el Barranco de la Hoz y el Salto de Poveda convierten la zona en un lugar ideal para disfrutar de rutas y naturaleza.
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