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Información del artículo
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- Autor, José Lemos y Jaqueline Abraches
- Título del autor, The Conversation
- 1 hora
En la transición entre los dulces de Halloween y las galletas navideñas, el cierre del año suele ofrecer múltiples ocasiones para el consumo de azúcar. Pero, ¿qué sucede realmente en la boca durante esos primeros minutos y horas tras ingerir dulces?
Aunque es probable que se conozca que el exceso de azúcar contribuye a la aparición de caries —es decir, daño en los dientes—, tal vez no esté tan claro cómo las bacterias usan esos azúcares para formar una capa pegajosa llamada placa dental justo al consumir el primer bocado de un dulce.
Este artículo proviene de un grupo de microbiólogos que investigan la manera en que las bacterias bucales inducen la formación de caries dentales.
Aquí se describe lo que ocurre en la cavidad bucal en el instante en que el azúcar toca los labios, así como las formas de proteger los dientes.
Una caída ácida
En apenas segundos tras el primer bocado o sorbo de un alimento azucarado, las bacterias presentes en la boca comienzan a aprovechar esos azúcares para crecer y reproducirse.
Durante la conversión de esos azúcares en energía, estas bacterias generan grandes cantidades de ácidos.
Esto causa que, tan solo uno o dos minutos después de consumir alimentos o bebidas con alta concentración de azúcar, la acidez en la boca se eleve hasta niveles que pueden descomponer el esmalte, es decir, los minerales que recubren la superficie dental.
Afortunadamente, la saliva actúa rápidamente para evitar que estos ácidos empiecen a dañar la superficie de los dientes. La saliva remueve los azúcares residuales y neutraliza los ácidos en la cavidad bucal.
Además, en la boca habitan otras bacterias que compiten tanto por nutrientes como por espacio con las que originan caries, jugando un papel protector y ayudando a restablecer la acidez a niveles que no perjudican el esmalte.
Sin embargo, un consumo frecuente de dulces y bebidas azucaradas puede proporcionar un exceso de alimento a las bacterias nocivas que ni la saliva ni las bacterias beneficiosas logran contrarrestar.

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Un ataque al esmalte
Las bacterias responsables de caries emplean también los azúcares de la dieta para generar una película pegajosa llamada biopelícula, que actúa como una barrera adherida a los dientes.
Estas biopelículas resultan difíciles de remover sin aplicar fuerza mecánica, por ejemplo, a través del cepillado constante o procedimientos de limpieza dental profesional.
Además, la biopelícula forma una barrera física que impide a la saliva cumplir su labor de neutralizar los ácidos.
Un agravante es que las bacterias causantes de caries sobreviven en ambientes ácidos, mientras que las bacterias beneficiosas que las combaten no resisten esas condiciones.
En estos refugios protectores, las bacterias dañinas continúan multiplicándose, manteniendo elevados los niveles de acidez y causando una mayor pérdida de minerales en los dientes, hasta que la caries se vuelve perceptible o dolorosa.
Cómo proteger tus dientes:

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Antes de disfrutar tu próxima porción azucarada, existen varias acciones que pueden ayudar a frenar a las bacterias que provocan caries y preservar la salud dental:
- Limita la cantidad de azúcar consumida y procura ingerir alimentos o bebidas azucaradas durante las comidas. De esta forma, el aumento en la producción de saliva que se genera al comer favorece la eliminación del azúcar y la neutralización de los ácidos en la boca.
- Evita picar dulces o bebidas azucaradas a lo largo del día, en especial aquellas con azúcar común o jarabe de maíz alto en fructosa. La exposición continua de la boca al azúcar prolonga los períodos de acidez elevada.
- No olvides cepillar tus dientes con regularidad, sobre todo después de las comidas, para remover la mayor cantidad posible de placa dental. El uso diario de hilo dental complementa esta limpieza eliminando la placa en zonas inaccesibles para el cepillo.
Este texto fue originalmente publicado en inglés por The Conversation. Se puede consultar aquí.

