La reserva hídrica en el país aumentó un 0,22 % respecto a la semana pasada, según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico
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España mantiene sus reservas de agua al 54,02 % de su capacidad en este sábado 6 de diciembre, según la última actualización del Boletín Hidrológico Peninsular difundido por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco).
Los datos oficiales indican que la cantidad de agua embalsada incrementó con respecto a la semana previa.
La gestión de los embalses en España se ve condicionada por períodos alternos de sequía y lluvias intensas, lo que hace que la planificación sea crucial dadas las repercusiones del agua en la vida diaria y en diversos sectores industriales.
Estado general de los embalses en España
Fecha: sábado 6 de diciembre de 2025.
Capacidad total: 56.041 hm3.
Volumen de agua embalsada: 30.274 hm3.
Porcentaje de agua almacenada: 54,02 %.
Incremento respecto a la semana pasada: 126 hm3.
Variación porcentual semanal: 0,22 %.
Agua embalsada registrada un año atrás: 28.638 hm3.
Porcentaje de agua embalsada hace un año: 51,10 %.
Estado del agua en España por comunidades autónomas

Andalucía: 45,43%.
Aragón: 54,34%.
Asturias: 60,53%.
Comunidad Valenciana: 40,08%.
Cantabria, País Vasco y La Rioja: 37,26%.
Castilla-La Mancha: 50,22%.
Cataluña: 73,08%.
Comunidad de Castilla y León: 55,69%.
Extremadura: 59,14%.
Galicia: 61,55%.
Murcia: 21,62%.
Navarra: 37,88%.
Consejos para ahorrar agua en el jardín
Más allá de la capacidad actual de los embalses en España, es fundamental usar el agua con responsabilidad. Por esta razón, Miteco difundió diversas recomendaciones para optimizar el consumo desde los hogares, especialmente en los jardines.
En España, las viviendas unifamiliares con jardín utilizan entre 2 y 5 veces más agua que los apartamentos. Por tanto, el jardín constituye un gran consumidor de agua, aunque existen métodos para reducir esta demanda.
Una de las estrategias más claras para minimizar el consumo hídrico en el jardín es elegir plantas que requieran pocos riegos o que, una vez enraizadas firmemente, no necesiten riego frecuente. Esto no implica llenar el jardín exclusivamente con cactus o chumberas. La mayoría de las especies mediterráneas usadas habitualmente (árboles, arbustos y matas) demandan poca agua.
Generalmente, más del 66 % del agua utilizada en un jardín se destina al mantenimiento del césped. Por ello, no resulta exagerado afirmar que el césped es el principal consumidor de agua en jardines contemporáneos. Reducir su extensión es la forma más efectiva de disminuir el gasto hídrico.
Cubrir áreas del jardín con materiales naturales como piedras, grava o cortezas de árbol reduce notablemente el consumo de agua y aporta beneficios estéticos. Estas cubiertas evitan el calentamiento excesivo del suelo, protegen contra el viento y la erosión, impiden la proliferación de malas hierbas y facilitan la ocultación de sistemas de riego.
Los sistemas de riego localizado suministran el agua mediante “goteros” a baja presión. Estos permiten entregar la cantidad precisa que cada planta requiere, evitando pérdidas por evaporación, y utilizan entre un 25 % y un 50 % menos de agua que los riegos por aspersión.
El agua pluvial que cae sobre tejados y patios puede recolectarse para regar el jardín. Esta agua, canalizada a través de canalones o drenajes, puede almacenarse en depósitos pequeños para futuros usos.
Un depósito semienterrado resulta ideal para el almacenamiento de agua de lluvia, aunque pueden emplearse otros recipientes como toneles, bidones o antiguas bañeras. Se recomienda colocarlos en puntos elevados del terreno para facilitar el riego por gravedad.
Se aconseja regar en las horas más frescas del día para evitar pérdidas por evaporación y daños en las plantas. Además, es importante no excederse en el riego, ya que eso reduce la resistencia de las plantas a la sequía y las hace más vulnerables a enfermedades.
