«Para mostrarte arrogante, primero debes tener el control de la situación», advirtió el ex ministro a modo de advertencia en su entrevista con EL MUNDO

José Luis Ábalos, previamente conocido como «Jose» y ahora referido como «ese señor del que usted me habla», envía un mensaje a Pedro Sánchez. Manifiesta que resulta «muy arriesgado» lanzarse a la ofensiva contra él, ya que «todo se complica considerablemente». Esto es algo que el ex ministro anticipó en sus declaraciones a EL MUNDO antes de su ingreso en prisión, adquiriendo gran relevancia tras las palabras del presidente, quien afirmó ayer que no acepta «chantajes» y que el ex ministro «era un completo desconocido» para él «en el plano personal».
La última afirmación resulta, sin duda, sorprendente, ya que no concuerda con los mensajes de whatsapp que le enviaba, ni con el testimonio de Víctor Ábalos sobre cómo él y Begoña Gómez pernoctaban en su domicilio en Valencia, ni con el relato del resto del entorno cercano que impulsó al líder socialista a La Moncloa. En el PSOE, todos reconocen que la relación entre ambos era profunda, trascendiendo lo profesional hacia un ámbito humano. El propio ex ministro confirmó a este diario que su vínculo con el líder del PSOE era muy «estrecho» y «cotidiano», con un nexo fuerte en lo personal. «Existía una gran conexión entre el presidente y yo. Resulta absurdo minimizarlo», señaló.
Para ilustrarlo, basta recordar el whatsapp revelado por este diario. El 30 de julio de 2023, Sánchez escribió a Ábalos a las 21:29 horas, manifestando que añoraba los años de colaboración en el Gobierno. «Debo reconocer que en muchas ocasiones eché de menos trabajar contigo», confesó. «Siempre he valorado mucho tu criterio político, y también tu amistad. En fin, te mando un abrazo».

«También tu amistad». Y eso a pesar de que la relación personal no fue la razón principal de que Ábalos se comprometiera con Sánchez en las primarias. «Yo estuve allí sin ser amigo previo. Y luego participé en todos los cargos», explicó a este diario. Así lo detalla José Félix Tezanos, presidente del CIS y uno de los aliados más cercanos de Sánchez durante las primarias, en su obra Pedro Sánchez. Había partido: de las primarias a La Moncloa: «José Luis Ábalos, aunque no formó parte de los primeros equipos ni estuvo explícitamente destacado, se terminó transformando en un elemento clave de estos. En realidad, Pedro contactó con Ábalos al incorporarse al Parlamento, sin desarrollar una relación particularmente intensa» previa a ese momento.
No obstante, rápidamente se volvieron inseparables: «Cuando Sánchez renunció como secretario general y diputado, José Luis Ábalos se convirtió de inmediato en uno de sus principales apoyos (…) siendo posiblemente también uno de los que ejercieron mayor influencia para convencerlo de presentar nuevamente su candidatura», añade Tezanos en un libro que incluye diversas fotografías de Sánchez con Ábalos e incluso con sus respectivas esposas.
Pero hoy ya no existe amistad que importe. El Gobierno decidió confrontar al ex ministro, quien ha delegado en su hijo mayor la parte mediática de su defensa y atiende todo lo que le comunican. Antes de ingresar en el módulo 13 de Soto del Real, Ábalos lanzó una advertencia en declaraciones a este medio, justo cuando los ministros hablaban del «chantaje» que supuestamente les estaría ejerciendo: «El hecho de que hablen de chantaje implica que existe algo con qué chantajear. Solo quien tiene esa capacidad puede chantajear. Decir ‘No aceptamos chantajes’ me parece muy arriesgado». «Todo se complica mucho», añadió.
«Para mostrarte insolente, debes dominar la situación», sentenció a modo de advertencia. ¿Por qué? Porque «Koldo puede desencadenar todo». Y no se refiere solo a él: Ábalos dejó documentos que, aun sin provocar la caída del Gobierno por sí mismos, podrían dañar la imagen de Sánchez.
El detonante fue la entrevista que concedió Ábalos a este diario justo antes de entrar en prisión, en la que mencionaba la participación de Begoña Gómez en las presiones para salvar Air Europa: «Investigar Air Europa sería abrir un problema mayor, donde podríamos llegar hasta Begoña. Podemos llegar lejos». Añadió que el CEO de la empresa, Javier Hidalgo, «sin duda habló con ella» para que presionara a su esposo.
Desde entonces, Sánchez ya no tolera a su ex mano derecha. «Hemos sido claros. Todo lo que Ábalos dice es falso», afirmó ayer en entrevistas en RAC1 y TVE. «Ni el Gobierno ni el PSOE aceptarán chantajes ni amenazas». Aunque cree que miente, el Gobierno no considera interponer una querella contra Ábalos. «De ahora en adelante es momento de que los tribunales decidan estas cuestiones», aclaró el presidente.
Al ser cuestionado sobre su demanda a Mariano Rajoy por su responsabilidad en el nombramiento de Luis Bárcenas, Sánchez respondió así: «Asumí esas responsabilidades sin decirle ‘Luis, sé fuerte’ –refiriéndose al SMS que Rajoy le envió a Bárcenas cuando ya era sabido que guardaba millones en Suiza–, apartando a las personas y colaborando con la Justicia». Minutos después, Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, replicó con sarcasmo: «Decir que no conoce a Ábalos o Cerdán es como si yo dijera que no sé quién es Tellado. Al final intentará convencernos de que no conoce ni a su mujer ni a su hermano».
Mientras la tensión crece fuera, en prisión «hace mucho frío», según alertó Ábalos en X, ahora gestionada por partidarios y nutrida con lo que él mismo comunica a sus familiares. El ex ministro está leyendo capítulos del Código Civil, un libro que le pidió a su ex pareja Andrea, aunque su abogado, Carlos Bautista, aconseja mejor la lectura de El conde de Montecristo, de Alejandro Dumas, que relata la venganza de Edmundo Dantés contra quienes lo encarcelaron. Es la máxima historia de revancha literaria. «Solo puede chantajear quien tiene capacidad para ello».

