El propósito central de este proyecto es prever y reducir el efecto de las epidemias estacionales, asegurando la continuidad en la atención sanitaria

La Comisión de Salud Pública, compuesta por representantes del Ministerio de Sanidad y de las consejerías de salud de todas las comunidades y ciudades autónomas, ha alcanzado un consenso para implementar el Protocolo Común con el objetivo de fortalecer el Sistema Nacional de Salud (SNS) y afrontar los contagios de gripe, Covid-19 y otras infecciones respiratorias agudas (IRAs). Este acuerdo se produjo pocos días después de su presentación el viernes 28 de noviembre en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (Cisns).
A partir de este momento, el Documento Marco de Recomendaciones fungirá como la guía para la temporada 2025-2026, con la finalidad de optimizar la capacidad de respuesta del sistema sanitario frente a las epidemias estacionales de virus respiratorios. Cabe recordar que el contagio masivo podría saturar el sistema sanitario, impidiendo una correcta atención. Por ello, y apoyándose en la experiencia acumulada durante la pandemia de COVID-19, la Comisión de Salud Pública cuenta con un sistema reforzado de vigilancia que sigue además las directrices del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
De esta manera, el propósito principal del proyecto es prever y aminorar el impacto de las epidemias estacionales, garantizando la continuidad asistencial. Entre los sistemas empleados destacan el Sistema de Vigilancia de las Infecciones Respiratorias Agudas (SiVIRA), el sistema de monitorización de la mortalidad diaria (MoMo), las coberturas vacunales del Sistema de Información de Vacunaciones (SIVAMIN), y los datos sobre ocupación hospitalaria y de unidades de cuidados intensivos (UCI). La integración semanal de esta información permitirá detectar con anticipación los cambios en la evolución epidemiológica y posibilitará una evaluación constante del riesgo, al servicio de cada Comunidad Autónoma.

Los cuatro escenarios de infección
De acuerdo con información del Ministerio de Salud, existen cuatro escenarios de riesgo que se definen según los niveles de transmisibilidad y el impacto en los recursos asistenciales y la población susceptible. Se consideran una situación interepidémica o basal, epidemia de nivel bajo o medio, epidemia de nivel alto y epidemia de nivel muy alto. En función de este esquema, se aplicarán medidas de forma progresiva y escalonada.
Entre las acciones generales recomendadas para todos los escenarios están la promoción de la vacunación frente a agentes respiratorios, el refuerzo de los sistemas de vigilancia, la capacitación del personal sanitario y la revisión de los planes de contingencia en centros sanitarios y sociosanitarios. Además, se impulsa la ventilación adecuada de espacios cerrados, la higiene respiratoria y de manos, el uso de mascarilla quirúrgica por parte de quienes presenten síntomas respiratorios, especialmente si tienen contacto con población vulnerable, y la reducción de las interacciones sociales en esos casos.
Esta estrategia fue celebrada por la ministra, Mónica García, al anunciar el acuerdo, quien afirmó en su red social X que “el teletrabajo o las mascarillas en centros sanitarios salvan vidas”. A continuación, se detallan las medidas adoptadas para cada nivel:
- En el escenario basal (0), se mantienen las medidas preventivas generales y se recomienda el uso de mascarilla para personas sintomáticas, en especial al estar en contacto con personas vulnerables.
- Con una epidemia de nivel bajo o medio (1), se intensifica la coordinación interinstitucional y la comunicación con la ciudadanía, reforzándose la recomendación del uso de mascarilla en entornos vulnerables y áreas hospitalarias sensibles.
- Si la epidemia alcanza un nivel alto (2), se adaptan los planes de continuidad asistencial y se aconseja el uso generalizado de mascarilla en espacios comunes de centros sanitarios, junto con la revisión de las políticas de visitas en residencias.
- Finalmente, en una epidemia de nivel muy alto (3), se activa la coordinación extraordinaria entre territorios y se pueden establecer medidas excepcionales para controlar la transmisión en contextos o colectivos especialmente expuestos.
Desde la Comunicación de Salud Pública también enfatizan la importancia de la coordinación entre los servicios de salud pública autonómicos y el Ministerio de Sanidad, así como la necesidad de evaluar periódicamente la situación epidemiológica para ajustar las respuestas. De igual forma, subrayan la atención especial en los entornos más vulnerables, como residencias de mayores o unidades hospitalarias específicas, donde la detección temprana y la actuación rápida son esenciales.

