Yaiza Canosa, emprendedora con ingresos anuales de 70 millones, destaca los desafíos de ser mujer joven en un sector dominado por hombres

Frente a la ausencia de referentes, que sigue afectando la trayectoria profesional de las mujeres, la empresaria resalta la necesidad de modelos alcanzables y de visibilizar la igualdad en el entorno laboral

El salario promedio de las mujeres en España es un 16% menor que el de los hombres, y la brecha salarial persiste.

En España, el denominado ‘techo de cristal’ continúa actuando como una frontera que separa a mujeres y hombres en el mercado de trabajo. Los datos muestran que, a pesar de los avances en igualdad, los cargos ejecutivos más destacados permanecen en manos de hombres. La participación femenina en puestos directivos descendió este año al 38,4% desde el 40% registrado dos años atrás, según el informe Women in Business 2025 de Grant Thornton. La disparidad es aún mayor en los puestos de mayor responsabilidad: solo una de cada cinco compañías españolas cuenta con una mujer como CEO.

Las vivencias de Yaiza Canosa ilustran los retos diarios que enfrentan las mujeres jóvenes en roles de liderazgo en sectores tradicionalmente dominados por hombres como la logística. En una entrevista reciente, la emprendedora afirmó a TheObjective: “Me han preguntado en numerosas ocasiones de quién soy la secretaria, recibo esa pregunta aproximadamente una vez al mes”. Esta situación se repite a pesar de ser fundadora de tres empresas con una facturación anual de 70 millones de euros.

Canosa relata un episodio tras una reunión con varios hombres mayores: uno de ellos le indicó que debería reducir su sonrisa si quería proyectar seriedad. Su respuesta fue inmediata: “¿Puedo darte uno yo? Deberías sonreír un poco más para que no parezcas tan amargado”. Para ella, esos comentarios carecen de importancia. “No voy a cambiar mi forma de ser por un consejo así de absurdo. Cada persona establece sus propios límites. Uno de los logros en la vida consiste en la habilidad de ignorar a imbéciles, en saber cómo neutralizarlos”, señala a TheObjective.

La relevancia de contar con referentes

Respecto a la presencia de mujeres en la alta dirección, Canosa observa que, aunque hay progresos, aún es poco común encontrar mujeres CEO, algo evidente al revisar cualquier medio económico. “Si no existen referentes, ¿cómo puede una niña de ocho años imaginarse al mando del mayor banco de Europa? En mi generación no existía ninguna: ¿cómo ibas a concebir la idea de ser presidenta de un banco si nadie lo había logrado?, ¿cómo podría ser posible para ti?”, explica.

Canosa destaca la importancia de tener modelos tangibles: “Ahora, las niñas de ocho años pueden pensar en la directora de Bankinter y en Ana Botín. Porque demuestran que a veces sí es posible. Además, no solo queremos heroínas, necesitamos mujeres reales. Marie Curie y Coco Chanel son heroínas, figuras extraordinarias, pero no podemos reflejarnos en sus biografías; necesitamos ejemplos mucho más cotidianos”.

Una mujer trabaja en una

Ante la cuestión sobre su posición, la empresaria expresa con claridad: “Soy feminista, y negar esto equivaldría a manifestar ignorancia. Las personas que no se identifican como feministas, desde el principio, pierden mi respeto. Probablemente desconocen en profundidad qué significa ser feminista. No comprenden bien el concepto. Y quienes sienten temor a eso, para mí, reflejan falta de carácter o… pura tontería”.

La conciliación, un obstáculo para las mujeres en el mercado laboral

Más allá de los obstáculos mencionados por Canosa, factores como la dificultad para equilibrar empleos exigentes y las expectativas en la vida personal de las mujeres continúan condicionando sus carreras, tanto directivas como trabajadoras. Según datos del V Barómetro de FEDEPE, cerca del 60% de las mujeres en alta dirección está dispuesta a sacrificar su tiempo personal o familiar para progresar profesionalmente, reflejando la presión de un entorno laboral aún poco flexible.

La falta de corresponsabilidad en las tareas de cuidado afecta directamente su bienestar, especialmente para aquellas que no pueden permitirse estas renuncias en la vida familiar para enfocarse en el trabajo: el 98,7% afirma que esta desigualdad repercute negativamente en su vida, y casi nueve de cada diez reportan consecuencias físicas y emocionales al asumir solas el cuidado de los hijos. Además, la brecha salarial persiste, con las mujeres cobrando en promedio un 16% menos que los hombres.

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