El especialista desmiente el mito y detalla las razones por las que puede contribuir a mejorar la calidad del sueño

La cena representa una de las comidas más relevantes del día, en parte porque es lo último que se ingiere antes de acostarse. Una creencia común es que no deberían consumirse platos con abundantes hidratos de carbono en esta hora, aunque esto podría no ser correcto.
El médico Antelm Pujol ha explorado este tema en un episodio del podcast Mentes Emprendedoras. “Los carbohidratos por la noche pueden ayudarnos a dormir mejor”, comenta el especialista durante la entrevista.
¿Son malos los carbohidratos consumidos por la noche?
De acuerdo con el especialista, esta percepción está obsoleta y no refleja los conocimientos actuales sobre el metabolismo y la estructura del sueño. En realidad, una ingesta moderada de hidratos de carbono en la cena puede activar mecanismos hormonales que preparan el cuerpo para un descanso óptimo.
Los carbohidratos de calidad, presentes en cereales integrales, legumbres, frutas o tubérculos, pueden estimular la producción de serotonina y melatonina al aumentar la disponibilidad de triptófano en el cerebro.
La tradicional desaprobación hacia los hidratos de carbono nocturnos se basaba en la idea de que, al no realizar actividad física durante el sueño, su energía se almacenaría automáticamente en forma de grasa. No obstante, este enfoque resulta demasiado simplista.
El cuerpo sigue activo durante la noche: repara tejidos, regula hormonas y lleva a cabo múltiples procesos que consumen calorías. Además, parte de las calorías ingeridas en la cena se utilizan en las primeras horas del día siguiente, cuando el organismo retoma su actividad.
Por esto, consumir carbohidratos por la noche no implica forzosamente un aumento de peso. Este efecto dependerá de que dichos alimentos se integren en una dieta equilibrada sin sobrepasar las necesidades nutricionales recomendadas. De hecho, ocurre lo contrario. Dormir bien mejora la regulación del apetito, disminuye picos hormonales relacionados con el hambre emocional y contribuye indirectamente a mantener un peso estable.
Dormir con el wifi encendido (TikTok)
Sin embargo, la calidad del alimento es fundamental. No todos los carbohidratos actúan de igual manera. Las opciones ricas en fibra y con digestión lenta evitan picos abruptos de glucosa y facilitan una digestión tranquila antes de acostarse.
Hábitos adicionales para un buen descanso
Además de cuidar la cena, existen otros hábitos que contribuyen a mejorar la calidad del sueño. Mantener un horario constante, acostándose y levantándose a la misma hora diariamente, favorece la sincronización del ritmo circadiano.
Crear un entorno adecuado en el dormitorio, con luz tenue, temperatura confortable y ausencia de ruidos, también ayuda a conciliar el sueño. Evitar la cafeína y bebidas estimulantes varias horas antes de acostarse disminuye la activación del sistema nervioso.
La práctica regular de ejercicio físico contribuye a un descanso más reparador, aunque se recomienda no realizar actividad intensa justo antes de dormir. Técnicas relajantes como la meditación, respiración profunda o estiramientos suaves reducen el estrés acumulado durante el día y preparan el cuerpo para un sueño de calidad.

