La aerolínea española ha completado las actualizaciones de seguridad en su flota tras el aviso del fabricante, que detectó este viernes un fallo en el sistema de control de sus aviones más vendidos

Mientras los fallos identificados por Airbus en sus aeronaves A320 provocan cancelaciones y demoras en aeropuertos a nivel global, Iberia ha confirmado que este inconveniente no afectará sus vuelos programados para el fin de semana. La compañía aérea española, parte del grupo IAG, ha asegurado a sus pasajeros que su equipo técnico trabajó “sin pausa durante la madrugada” para corregir posibles riesgos y mantener la operatividad habitual.
Según Airbus, el defecto detectado en el sistema de control de vuelo que involucra a alrededor de 6.000 aviones de esta familia (incluyendo modelos A319, A320 y A321), de acuerdo con fuentes del sector, puede resolverse en el 85% de los casos con una simple actualización de software, sin necesidad de intervenciones adicionales más allá del cambio informático. No obstante, para el 15% restante de las aeronaves afectadas, el fabricante indica que será preciso un procedimiento más complejo o incluso la sustitución de equipos, lo que podría obligar a algunas aerolíneas a mantener parte de su flota en tierra.
En un comunicado, Iberia valora el esfuerzo del personal involucrado en estas labores, resaltando que “la seguridad de sus pasajeros y tripulantes” es su prioridad principal. A la vez, la empresa asegura que la mayoría de los ajustes informáticos requeridos ya han sido completados, y que la “mínima porción” restante se resolverá durante la jornada sin afectar los vuelos previstos para hoy ni mañana. En cambio, otras aerolíneas como Air France, la australiana Jetstar, la japonesa ANA, la mexicana Volaris y las filipinas PAL y Cebu Pacific sí han tenido que modificar sus itinerarios para afrontar esta situación.
El incidente que dio origen a la investigación
El 30 de octubre, un vuelo operado por JetBlue entre Cancún y Newark experimentó un descenso abrupto no comandado por la tripulación, lo que motivó un aterrizaje de emergencia en Tampa. Durante el suceso, el avión perdió altitud súbitamente, causando heridas a algunos pasajeros. El análisis técnico posterior determinó una alteración inesperada en el sistema de control de vuelo, lo que generó alertas en Airbus por las posibles consecuencias para la seguridad en caso de que otras aeronaves presentaran el mismo problema.

Las investigaciones se centraron en el ELAC (el ordenador responsable de la gestión de elevadores y alerones), identificado como el origen de la falla. Los estudios concluyeron que una intensa exposición a la radiación solar causó la corrupción de datos críticos en este sistema. El ELAC tiene un papel fundamental en los aviones A320, ya que traduce las órdenes provenientes de los controles electrónicos en cabina hacia las superficies móviles de las alas y la cola, componente que reemplazó los sistemas mecánicos tradicionales por gestión electrónica. Cuando falla, pueden ocurrir situaciones similares a la del vuelo JetBlue, en las que el movimiento del avión no responde a las instrucciones del piloto.
El aviso de emergencia a las aerolíneas
En respuesta a estos hechos, Airbus emitió el 28 de noviembre una Alerta a los Operadores (AOT), advirtiendo a las aerolíneas sobre el riesgo identificado y estableciendo métodos para instalar solo equipos en condiciones óptimas. Simultáneamente, la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA) activó una Directiva de Aeronavegabilidad de Emergencia, que obliga a revisar y actualizar los componentes afectados y prohíbe operar con ELACs vulnerables a este tipo de problemas.

