El presidente francés Emmanuel Macron tiene previsto llegar a China el 3 de diciembre, con la esperanza de que su “diálogo estratégico” ayude a avanzar en prioridades cruciales tanto para la UE como para Ucrania.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, realizará una visita oficial a China del 3 al 5 de diciembre, centrada en fortalecer lazos bilaterales y reequilibrar las relaciones sino-europeas, además de intentar persuadir a Pekín para que deje de apoyar la guerra de Rusia contra Ucrania.
Los asuntos económicos encabezarán la agenda, ya que ambos países adoptarán posiciones estratégicas importantes en 2026: Francia será anfitrión de la cumbre del G7 y China dirigirá la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). Estas conversaciones tienen lugar en un momento económico crítico, mientras la Unión Europea enfrenta un creciente déficit comercial que amenaza su sector industrial.
La visita de Macron alcanzará su punto culminante el 4 de diciembre con una reunión a puerta cerrada con Xi, seguida de una segunda sesión que incluirá a varios ministros franceses. Para el Élysée, el objetivo principal es establecer un “diálogo estratégico” auténtico con China.
A continuación, lo esencial que se debe conocer.
Macron defenderá los intereses de la UE
Después de haber viajado a China en 2023 acompañado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, esta vez Macron visitará solo; sin embargo, dado que el comercio es una competencia de la UE, actuará como “emisario” europeo, informando a los Estados miembros y a la Comisión Europea.
Durante sus conversaciones con Xi, Macron mantendrá la postura oficial de la UE, que considera a China simultáneamente como socio para cooperación, competidor económico y rival sistémico.
Las relaciones entre la UE y China están deterioradas. En 2024, el déficit comercial de la UE con China alcanzó los 305.8 mil millones de euros, y las industrias europeas sufren por la débil demanda en el mercado chino.
La UE también ha sido afectada indirectamente por el conflicto comercial entre Estados Unidos y China, que se intensificó recientemente cuando China restringió la exportación de tierras raras, insumos fundamentales para sectores clave de la UE, como el automotriz, tecnológico y de defensa.
Por ello, Macron representará a la UE y defenderá la postura de que “Europa debe ser considerada un socio principal de China y no verse como un factor variable en las tensiones entre China y Estados Unidos”, según indicó una fuente del Élysée a varios periodistas.
Aunque las tierras raras no se discutirán directamente, varias disputas comerciales sí estarán en la agenda, incluyendo investigaciones chinas sobre productos porcinos y lácteos europeos.
El diálogo estratégico girará en torno a “compromisos recíprocos”. París busca lograr un cambio en la política china para que el gigante asiático consuma más y reduzca sus exportaciones. A cambio, la UE se comprometería a ahorrar menos y producir más.
“Se trata de garantizar un crecimiento sólido y sostenible que beneficie a todos,” añadió la misma fuente.
Innovación con beneficios compartidos
Las inversiones y la innovación serán prioridades clave durante las negociaciones.
China alberga numerosas empresas líderes en áreas como inteligencia artificial, baterías y drones, y está expandiéndose internacionalmente con nuevas compañías estableciéndose en el extranjero, incluida la UE.
Francia no es la puerta principal para China en el mercado europeo, pero recientemente ha invertido en sectores estratégicos chinos como la química, automotriz y energía.
Mientras que varios Estados miembros de la UE consideran imponer obligaciones sobre transferencias tecnológicas a empresas chinas, Macron promoverá la idea de “compartir los beneficios de la innovación”.
“Tras 30 años de globalización que han impulsado el crecimiento e innovación de China,” explicó la fuente, “es relevante reconocer que en varias áreas, los chinos poseen tecnologías avanzadas que pueden compartirse con sus socios de confianza, incluidos los europeos.”
Una delegación de directores ejecutivos franceses acompañará al presidente, con la intención de obtener mejor acceso al mercado chino.
Ucrania y Taiwán en la mira
El viaje de Macron también tendrá una fuerte dimensión de política exterior, con especial atención a dos focos geopolíticos: Ucrania y Taiwán.
El líder francés se reunirá con Xi en un momento en que Estados Unidos apura un acuerdo entre Ucrania y Rusia para poner fin a la guerra iniciada tras la invasión rusa en 2022. Los europeos están esforzándose por cerrar filasa favor de Ucrania para asegurar que el borrador respalde la soberanía de Kiev y mantenga la seguridad en el continente.
Aunque China no está directamente involucrada en el proceso acelerado, los europeos consideran esencial su papel en el conflicto. Pekín ha sido acusado de proveer ayuda vital a Moscú, incluyendo el 80% de los componentes necesarios para fabricar armamento.
A pesar de los reiterados llamados de líderes europeos, incluido Macron, China no ha modificado su apoyo a Rusia. Durante la visita, se espera que el presidente francés recuerde a Xi que como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, tiene la responsabilidad de preservar la paz mundial y la seguridad internacional.
No obstante, la atención de Xi está en otro lugar. China se encuentra envuelta en una tensa disputa con Japón por Taiwán, la isla democrática autónoma que Pekín considera una provincia separatista.
Recientemente, la nueva primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, manifestó ante el Parlamento que cualquier intento chino de bloquear o invadir Taiwán sería un asunto existencial para su país. Tal declaración permitiría a Japón desplegar sus fuerzas militares en el extranjero.
Pekín respondió con furia y aplicó varias contramedidas para causar daños económicos y presionar políticamente a Tokio, que hasta ahora ha mantenido el respaldo a las declaraciones de Takaichi.
Esta semana, Xi tomó la iniciativa y habló con el presidente estadounidense Donald Trump sobre el asunto. Posteriormente, Trump contactó a Takaichi para instarla a bajar la tensión.
Es casi seguro que Xi mencionará la cuestión de Taiwán cuando se reúna con Macron en la visita oficial. El presidente francés reflejará la postura consolidada de la UE: no reconocimiento de Taiwán como nación soberana y mantenimiento del statu quo en el estrecho de Taiwán para evitar que las tensiones se agraven.
«Dadas las declaraciones de la primera ministra japonesa, pedimos que todos respeten esta posición, que garantiza que no habrá escalada en torno a Taiwán,» concluyó la fuente del Élysée.

