Juventud Guevarista

Chile: Terrorismo, fase superior del imperialismo. (11 de setiembre, 1973-2004)

Federico Boga

12.10.04

En tiempos en que el imperialismo se ha propuesto erradicar el «terrorismo» de la faz de la tierra, nos vemos en la obligación de aclarar nuestra visión, o nuestra concepción de terrorismo. Partiendo de la base de que la sociedad está dividida en clases sociales, la burguesía y el proletariado tienen diferentes visiones de la realidad. Para ellos terrorismo va desde la lucha de las FARC-EP de Colombia, las zonas liberadas de Sendero Luminoso del Perú, la defensa de la revolución cubana, la heroica resistencia de palestinos e iraquíes, las luchas de los piqueteros argentinos, la del Movimiento Sin Tierra del Brasil, las luchas de los indígenas bolivianos; hasta un atentado perpetrado por un grupo separatista, un comando guerrillero o un suicida extremista islámico, que busca jaquear a quienes conducen el sistema que oprime a las mayorías.

Nosotros entendemos por terrorismo la gente que se muere por no poder acceder al agua en África y Asia, los que se mueren de hambre en todo el mundo, las mujeres que se mueren por abortos mal realizados, los 4.000 millones de pobres que hay en un mundo de 6.000 millones de habitantes. Este es el terrorismo que nos aplican utilizando esa democracia que tanto proclaman y que no es otra cosa que una dictadura de clase burguesa con su expresión más violenta que es la dictadura terrorista de estado. Es por eso que nos referiremos al golpe de estado militar perpetrado el 11 de setiembre de 1973 contra la presidencia del socialista Salvador Allende en la República de Chile, por parte del ejército chileno a las órdenes del General Augusto Pinochet. Allende llega al gobierno de Chile mediante las elecciones dentro del régimen de democracia burguesa. Lo hace al frente de la Unidad Popular que significaba una alianza entre los partidos Socialista, Comunista y Socialdemócrata. Allende encabezaba lo que se hizo en llamar la vía chilena al Socialismo, como una forma pacífica de llegar al poder (y mantenerlo) encarándolo del punto de vista humanista, rescatando los valores humanos y tratando de dignificarlos. Una coalición que intentaba expresar los intereses del proletariado, el campesinado, la pequeña y mediana burguesía urbana, industrial y comercial, los artesanos y trabajadores independientes y semiproletarizados, y las profesiones liberales, funcionarios y estudiantes. El programa de la UP contenía nacionalización de minas, bancos, monopolios, sectores de base, reforma agraria, un vasto programa social y una política exterior independiente ingresando en el grupo de los no-alineados. La Unidad Popular accede al gobierno el 4 de setiembre de 1970 después de ser elegido Allende por el Congreso Nacional, ya que con un 36 % de los votos no lo podía hacer por vía directa. Ya en el gobierno la Unidad Popular se encontraba con un Chile absolutamente dependiente económicamente y con los principales resortes de la economía en manos de empresas extranjeras, fundamentalmente norteamericanas. Los Estados Unidos no se podían permitir otro país socialista en su “patio trasero” de América Latina. Mucho menos si ese país era una “mina de cobre”. Se calcula que entre 1930 y 1969 las empresas norteamericanas se llevaron de Chile cerca de U$S 3.700 millones por la extracción del cobre, lo que hacía a más del 40% de la riqueza total de Chile, del esfuerzo acumulado por más de 400 años por los trabajadores chilenos. A esto debemos sumarle la cifra de U$S 5.900 millones rapiñados por el imperialismo norteamericano por concepto de extracción de hierro, salitre, la electricidad y los teléfonos; lo que sumado a lo anterior nos da la riqueza total de Chile.

Intervención de la CIA, instrumento terrorista del imperialismo, y la ITT en el proceso chileno.

Está más que claro que los yanquis no iban a permitir que el marxista Allende nacionalizara el cobre, la banca, el comercio exterior, reformara el agro, etc. Por medio de la CIA intentaron sobornar a los dirigentes de la democracia cristiana (ex-presidente Frei) y a los altos mandos del ejército, no pudieron impedir que Allende fuera proclamado presidente de la República de Chile. Una vez Allende en el gobierno utilizaron todos los medios y métodos para desestabilizarlo. Además a esto se le sumaba la negativa de Allende de generar el “poder popular”, o sea el pueblo armado militarmente para poder equilibrar la relación de fuerzas existentes y defender el proceso revolucionario. El trabajo de la CIA pasaba por bloquear y desestabilizar política y económicamente al gobierno chileno. La CIA presionó a los organismos de crédito internacionales (FMI, BID, BM) para que no otorgaran créditos al gobierno socialista y además influyó en otros países latinoamericanos para que Chile fuera expulsado de la OEA. También se sabe hoy que la CIA pagó U$S 35.000 a un grupo de militares chilenos para que asesinaran al general René Schneider en 1970, comandante en jefe del ejército leal a Allende. Por otro lado también en 1972 financiaron la llamada “huelga patronal”, las manifestaciones de las “cacerolas” en los barrios ricos, la oposición de los “gremios” corporativos y el viraje paulatino de las capas medias hacia la derecha. La ITT también colaboró con los boicots además de un expreso y probado apoyo económico a los opositores a Allende.

La posición de la izquierda revolucionaria.

Tanto los sectores radicales de la UP, como el MIR criticaban al gobierno de Allende por no profundizar las nacionalizaciones y las expropiaciones de propiedades y capitales norteamericanos. Es más, hasta fueron perseguidos por el gobierno, encarcelados y les fue exigida la entrega de las armas. El MIR acusaba a Allende y su gobierno de “simplemente reformista” y centraba sus criticas sobre el Partido Comunista. Obviamente al MIR lo guiaba su programa que decía que el socialismo se establecería en el poder mediante una revolución armada y que se nacionalizaría la banca, el cobre, el comercio, etc., y se pondría en manos de la clase obrera. Pero ni Allende ni el partido Comunista estaban de acuerdo con esta posición y terminaron por estar en una posición antagónica.

La revolución electoral y pacífica llega a su fin.

Los militares golpistas se habían fortalecido con el apoyo de la burguesía nacional, la pequeña y mediana burguesía y el apoyo de los Estados Unidos por intermedio de la CIA. Del otro lado, la izquierda revolucionaria había sido desacreditada y desarmada por el gobierno. A esto se le suma que a mediados de 1973 el general constitucionalista Prats es obligado a renunciar y en su lugar Allende coloca a quien sería su verdugo: Augusto Pinochet. El 11 de setiembre de 1973 el ejército al mando del general Pinochet asalta el Palacio de la Moneda (Palacio Presidencial), Allende no abandonó su cargo y murió defendiendo sus ideas.

PARA NOSOTROS EL 11 DE SETIEMBRE SIEMPRE SERA CHILE

El 11 de setiembre del 2001 los yanquis la vieron de cerca. Es cierto que murieron cerca de 3.000 personas en los atentados a las Torres Gemelas, pero coincide que en su mayoría eran latinos que trabajaban en la limpieza y que no había ningún gerente de las grandes empresas trasnacionales que dominan el mundo. El 11 de setiembre les sirvió a los genocidas de Bush y Blair como justificativo, fue el detonante para una agresión que ya estaba fijada, producto de la crisis energética que tanto EEUU como Inglaterra tienen y lo que hacen es someter a los pueblos como Afganistán, que está dentro de los más pobres del mundo, para quedarse con el dominio de los gasoductos que por allí pasan; y una ubicación estratégica para el control de todo el medio oriente. En Irak el interés es el petróleo, como era el cobre en Chile, como lo son nuestras materias primas, nuestros campos y nuestra agua. El capitalismo está en franca crisis y necesita de la expoliación de los países del Tercer Mundo para seguir subsistiendo. Para nosotros la cosa es clara, no hay una vía pacífica al socialismo, no hay una revolución por etapas, la revolución es una lucha ininterrumpida hacia el socialismo. La experiencia de Allende nos deja claro que “o es revolución socialista o es caricatura de revolución” (Che). La burguesía no acepta cambios humanistas o reformistas sin oponerse, sin luchar, no va a permitir de ninguna manera que sus intereses producto de la explotación sean perjudicados. No hay que darle un solo minuto de tregua al imperialismo, hay que denunciarlo y combatirlo sea donde sea que esté y que estemos, sean cuales sean nuestras fuerzas, sea quien sea a quien agreda. Y quienes aspiren a conciliar con el imperialismo, estamos convencidos de que están condenados al fracaso, el intento del modelo chileno lo demostró. Con el imperialismo no se dialoga, se lo combate. Por eso seguimos insistiendo en crear una unidad de los revolucionarios, en eso estamos para eso trabajamos, por eso luchamos.

Setiembre de 2004

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