El delantero que militó en clubes como Valencia o Manchester City compartió su experiencia con el dinero a lo largo de su trayectoria deportiva.
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Álvaro Negredo participó en el podcast Offsiders con la calma de un jugador que lo ha vivido todo: cerca de 500 partidos y más de 150 goles en las ligas más reconocidas, una trayectoria que incluye camisetas de Rayo Vallecano, Almería, Sevilla, Manchester City, Valencia y Cádiz.
A sus 40 años, Negredo destaca especialmente la necesidad de mantener la cabeza fría fuera del campo, sobre todo cuando el dinero llega, y lo hace de forma rápida, en la vida de un futbolista joven.
«Cuando llegué a Almería, fue allí donde mis hermanos me dieron un toque de atención», recuerda en el podcast, repasando el paso desde un entorno humilde en Vallecas, donde su padre trabajaba como taxista y la familia vivía el fútbol como una pasión, hacia un vestuario de Primera División.
Negredo admite que, de repente, todo cambió: «Comencé a comprar relojes, y otras cosas que antes no tenía». El salto del filial del Rayo y el Real Madrid Castilla a la élite llegó acompañado de un salario —y unas tentaciones— desconocidas hasta ese momento.
La reacción de su entorno fue rápida y decisiva. «Mis hermanos intervinieron con una especie de regaño de mi hermano mayor, algo así como ‘eh, por aquí no es por donde debes ir'». Esa advertencia fraternal, afirma Negredo, supuso un antes y un después en su relación con el dinero y su perspectiva sobre la vida de futbolista.
«Mis hermanos no estaban preparados para esa tarea. Mi padre tampoco. Mi padre ha sido taxista toda la vida, hacía su declaración del IRPF, pero cuando superas cierto límite, se complica. Él me decía: ‘Yo me pierdo, ¿en qué invertimos? No lo sé'».
Ante esto, Negredo optó por buscar asesoría profesional y pidió a su representante que le conectara con expertos: «En ese momento hablé con mi representante para encontrar a alguien que gestionara todo mi patrimonio«.
Así comenzó una relación prolongada con asesores financieros que hoy considera indispensable: «Son grandes cantidades de dinero, eres joven y es habitual que el ego del futbolista se eleve. Es normal. Firmas autógrafos, te sacas fotos, no pagas en ciertos sitios… Uno se siente por encima».
Ahora, con más experiencia, Negredo recalca la importancia de estar informado y supervisar el patrimonio propio: «En los últimos años he estado más pendiente. Al principio no tanto. Confié bastante y tuve suerte de no equivocarme, pero actualmente exijo que me informen de todo, porque al final es tu dinero».
Critica la ingenuidad común en el fútbol: «No basta con comprar dos pisos y pensar que vivirás de eso toda tu vida. Si no los alquilas o te los ocupan, pierdes ese dinero. La clave es conocer bien dónde está el dinero y en qué se invierte».
Alejado de los focos y los estadios, Negredo lanza una advertencia para las próximas generaciones: contar con el entorno adecuado y no perder el sentido común. «Por suerte, tuve la cabeza y esos hermanos que me lo dijeron y me apoyaron».
Una lección que va más allá de los goles, reflejando decisiones sensatas tanto dentro como fuera del campo.

