Errejón apela ante la Audiencia de Madrid la decisión judicial de procesarlo: acusa a Mouliaá de falso testimonio

La actriz Elisa Mouliaá, en una imagen de archivo.

La defensa de Íñigo Errejón ha presentado un recurso ante la Audiencia Provincial de Madrid contra la propuesta de juicio por presunta agresión sexual a la actriz Elisa Mouliaá, acusando a la denunciante de falso testimonio.

El escrito argumenta que no existen pruebas racionales de un contacto sexual no consentido y sostiene que la versión de Mouliaá resulta inverosímil, incoherente y refutada por testigos y evidencias documentales.

Se subraya que la denunciante eliminó mensajes y conversaciones posteriores al incidente con Errejón, hecho que la defensa interpreta como un intento de ocultar la verdad y un comportamiento contradictorio.

Además, la defensa señala que Mouliaá ha alcanzado notoriedad y recibido 54.000 euros por sus apariciones en programas televisivos tras la denuncia, insinuando un interés económico y mediático en torno al caso.

La defensa del exvocero de Sumar, Íñigo Errejón, solicitó a la Audiencia Provincial de Madrid revocar la decisión del juez instructor Adolfo Carretero que propone su juicio por presunto delito de agresión sexual contra la actriz Elisa Mouliaá. En su declaración judicial, «cometió un delito de falso testimonio», sostiene.

El recurso afirma que no hay indicios racionales que confirmen un contacto sexual no consentido por parte de Mouliaá, cuya declaración sirvió de base para la resolución del instructor.

Para la defensa, el testimonio de la denunciante «no cumple los requisitos para ser considerado prueba suficiente tras haber sido desvirtuado por numerosas diligencias testificales, periciales y documentales que el instructor ignoró».

El recurso califica de inverosímil e incoherente la versión de Mouliaá desde la denuncia interpuesta tres años después de los hechos: la actriz afirmó que ocurrieron en septiembre de 2021 en un domicilio de amigos en la calle Alonso Cano, Madrid, cuando en realidad sucedieron el 8 de octubre de 2021 en la calle Modesto Lafuente. «La denunciante erró tanto en el tiempo como en el lugar», apunta la defensa.

Critica que Carretero no haya valorado el testimonio «coincidente y sin contradicciones» de los amigos de Mouliaá que estuvieron en la fiesta donde, según ella, Errejón la llevó a una habitación y realizó tocamientos sin su consentimiento tras besarla inesperadamente en el ascensor. Los testigos negaron su versión y aportaron mensajes que la contradicen.

También señala como «extremadamente llamativo» que el instructor omita la conducta procesal reprochable de Mouliaá durante la instrucción, lo que, según la defensa, «demuestra que intentó ocultar lo ocurrido la noche de los hechos denunciados, dificultando la labor investigativa y obstaculizando la aclaración de los hechos».

En este sentido, resalta que la denunciante reconoció «haber destruido pruebas al eliminar de su móvil y de Instagram conversaciones con Errejón posteriores al supuesto abuso sexual».

«No tiene lógica ni coherencia que, si verdaderamente hubiera sido víctima de abuso, siguiera manteniendo contacto con Errejón», sostiene la defensa.

Se destaca que seis días después del incidente Mouliaá le escribió a Errejón lamentando no haber podido hacer planes juntos por haberse pasado la fecha del concierto de Silvio Rodríguez.

Más adelante, volvió a contactarlo para pedirle el nombre de una abogada penalista relacionada con un proceso activo por agresión sexual contra su exmarido.

«Lo más incongruente es la decisión de la denunciante de borrar estos mensajes para evitar dejar rastros, claramente consciente de, en este proceso penal, la incoherencia de su conducta posterior a los hechos imputados, lo que descarta la veracidad de los hechos en sí», señala.

La defensa asegura que Mouliaá no solo no impulsó sino que «intentó impedir» que tres testigos presentes en la fiesta declararan, negándose a facilitar al juzgado sus correos electrónicos.

También presentó junto a la denuncia una conversación «parcial y recortada» con su amiga J., ocultando el final que la policía pudo recuperar. En ese chat por Whatsapp, la denunciante expresó que «estaban conectando y que podía ser algo muy bueno, pero iba demasiado rápido».

Mouliaá se negó asimismo a someterse a una entrevista clínica con el psiquiatra forense designado por la defensa y a entregar el informe médico de la psiquiatra que la atendió.

«Lo más difícil de entender es que, tras los actos sexuales supuestamente no consentidos durante la noche y madrugada (en el ascensor y la habitación) y atribuidos a Errejón, Mouliaá accediera voluntariamente a tomar un taxi con él para ir a su domicilio, a pesar de que minutos antes, durante el trayecto, recibió una llamada de su padre informándole que tenía fiebre alta», argumenta el recurso.

La defensa indica que, hasta la fecha, Mouliaá ha recibido oficialmente un total de 54.000 euros por sus intervenciones televisivas hablando de la denuncia contra Errejón.

«El único motivo que la ha impulsado a denunciar a una figura pública como Errejón fue obtener notoriedad e ingresos que no tenía, tras años sin empleo, aprovechándose de la repercusión mediática de la dimisión del acusado para beneficiarse de una ola mediática que aún no ha abandonado, ganando una notable popularidad y presencia regular en medios», concluye.

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