El Ejecutivo de Pedro Sánchez descarta imponer sanciones a Juan Carlos I por sus declaraciones positivas hacia Franco en sus memorias, amparándose en la libertad de expresión.
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) había solicitado que se aplicara la Ley de Memoria Democrática, la cual contempla penalizaciones por la exaltación del franquismo.
El Gobierno sostiene que las afirmaciones del emérito se encuentran en un libro, no en un acto público, y que no existe una denuncia formal más allá de la solicitud mediática de la ARMH.
En sus memorias, Juan Carlos I reconoce su respeto y vínculo cercano con Franco, atribuyéndole incluso el mérito de haberle permitido acceder al trono.
El Gobierno de Pedro Sánchez rechaza atender la solicitud de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que pidió sancionar a Juan Carlos I por sus elogios al dictador Francisco Franco en sus memorias.
Desde Moncloa, fuentes consultadas por EL ESPAÑOL enfatizan que no existe una «denuncia formal» más allá del reclamo efectuado públicamente por dicha asociación. Asimismo, el libro del Emérito aún no ha salido a la venta en España, por lo que el Gobierno posee únicamente referencias indirectas sobre su contenido.
En sus memorias, Juan Carlos I expresa que «sentía un gran respeto» hacia Franco, resaltando «su inteligencia y su sentido político». Además, asegura que nunca permitió que le criticaran delante de él.
Estas declaraciones han provocado el rechazo de la ARMH, que exige la aplicación de la Ley de Memoria Democrática, la cual contempla multas de hasta 150.000 euros para quienes enaltezcan públicamente la dictadura franquista.
No obstante, desde el Ejecutivo recuerdan que estas afirmaciones figuran en un libro y no en un espacio público, por lo que consideran que la normativa no es aplicable en esta situación.
Además, destacan que la libertad de expresión es un «derecho fundamental» que no puede ser restringido por la legislación.
Emilio Silva, presidente de la ARMH, ha criticado con dureza que una persona que continúa disfrutando de privilegios financiados con fondos públicos exprese respeto hacia un dictador que «llegó al poder mediante la violencia».
Por esta razón, la asociación demanda que se analice y se sancione con la máxima severidad esta exaltación del dictador por parte del Emérito.
El 29 de octubre pasado, EL ESPAÑOL publicó algunos fragmentos de Reconciliación, el libro en el que el monarca revisa su trayectoria. Asimismo, medios internacionales como Le Monde, Le Point y Le Figaro Magazine han difundido su contenido.
¿Qué revela el libro?
En sus memorias, Juan Carlos I admite que «si pude ser rey fue gracias a él», refiriéndose al dictador. El emérito destaca que, pese al paso del tiempo y los obstáculos, «nadie consiguió derribar» a Franco «ni siquiera desestabilizarlo», lo que considera un mérito destacable en el marco de su extenso mandato.
Juan Carlos también describe una relación casi paternal con Franco, desde que llegó a España con apenas 10 años, procedente del exilio: aunque les separaban décadas, el dictador le transmitía «una certeza paternal», manteniendo con él un diálogo constante y fluido.
Incluso rememora noches junto a Franco en su lecho de muerte, cuando, según explica, el dictador le tomó la mano y le pidió: «Mantenga la unidad del país».
En particular, el libro relata que el dictador le comentó: «Alteza, sólo le pido una cosa: mantenga la unidad del país».
Juan Carlos I recuerda que Franco no le solicitó mantener el régimen ni los principios del Movimiento Nacional. «Entonces tenía libertad para emprender reformas, siempre que no se cuestionara la unidad de España. Sentí que me otorgaba la libertad para actuar», señala.

