Situación actual de los embalses en España al domingo 23 de noviembre

El Boletín Hidrológico Peninsular ha divulgado el estado actual de los embalses de agua en España

Por Rodrigo Gutiérrez González

Seguir enLa situación de los embalses

La capacidad de los embalses de agua en España se sitúa en un 53,33 %, según la última actualización del Boletín Hidrológico Peninsular, emitida por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco).

Conforme a estos datos oficiales, el volumen de agua almacenada en el país aumentó durante los siete días previos.

El rendimiento de los embalses funciona como indicador para evaluar la situación hídrica nacional. A medida que avanza el año, las cifras sobre la capacidad almacenada cobran mayor relevancia debido a la influencia del agua en la vida diaria e industrias diversas.

Evolución del agua embalsada en España

Fecha: domingo 23 de noviembre de 2025.

Capacidad total: 56.041 hm3.

Volumen de agua embalsada: 29.886 hm3.

Porcentaje de agua embalsada: 53,33 %.

Variación respecto a la semana anterior: 1.094 hm3.

Cambio porcentual semanal: 1,95 %.

Agua embalsada registrada hace un año: 28.717 hm3.

Porcentaje de agua embalsada hace un año: 51,24 %.

Capacidad de todos los embalses de España por comunidad autónoma

 Los embalses de agua

Andalucía: 45,01%.

Aragón: 53,29%.

Asturias: 57,24%.

C. Valenciana: 39,72%.

Cantabria P. Vasco La Rioja: 36,21%.

Castilla-La Mancha: 50,22%.

Cataluña: 71,69%.

Comunidad de Castilla y León: 54,93%.

Extremadura: 59,30%.

Galicia: 57,98%.

Murcia: 23,65%.

Navarra: 32,48%.

Consejos para disminuir el consumo de agua en el jardín

Independientemente del nivel actual de los embalses en España, es fundamental emplear el agua con responsabilidad. En este sentido, el Miteco publicó varias recomendaciones para economizar el agua en los hogares, enfocándose en particular en el jardín.

En nuestro país, las viviendas unifamiliares con jardín consumen de 2 a 5 veces más agua que los apartamentos. Por esta razón, los jardines suelen representar un gasto significativo de agua. Sin embargo, existen alternativas para reducirlo.

Una de las medidas más claras para minimizar el consumo de agua en el jardín consiste en elegir plantas con bajos requerimientos de riego o que, tras su arraigo, no necesiten riego frecuente. Esto no implica, en absoluto, llenar el jardín de cactus y chumberas. De hecho, la mayoría de las especies clásicamente empleadas en jardines mediterráneos (árboles, arbustos y matas) demandan poca agua.

Generalmente, más de dos tercios del agua destinada a un jardín se usa para mantener el césped. Así, no es exagerado afirmar que el césped supone el mayor consumidor de agua en jardines modernos. Por lo tanto, limitar su extensión es la forma más segura y eficaz para reducir el gasto hídrico.

Cubrir partes del jardín con materiales naturales como piedras, gravas o cortezas de árbol contribuye a disminuir considerablemente el consumo de agua, además de aportar efectos estéticos agradables. Estos recubrimientos previenen el calentamiento excesivo del suelo, protegen contra el viento y la erosión, impiden la proliferación de malas hierbas y facilitan la ocultación de los sistemas de riego.

Los sistemas de riego localizado suministran agua a las plantas mediante “goteros” que operan a baja presión. Estos sistemas ajustan la cantidad de agua que recibe cada planta, evitando pérdidas por evaporación. Por esta razón, usan entre la mitad y una cuarta parte del agua que requeriría un riego por aspersión.

El agua pluvial que cae sobre tejados y patios puede ser reutilizada para el riego del jardín. Al ser recogida por canalones o desagües, puede almacenarse en pequeños depósitos y posteriormente emplearse para regar.

Un depósito semienterrado es ideal para conservar agua de lluvia, aunque también pueden utilizarse otros recipientes improvisados, como toneles, bidones o incluso bañeras antiguas. Se recomienda situar el depósito en una zona elevada de la parcela, para poder regar por gravedad.

Se aconseja realizar el riego en las horas más frescas del día, ya que así se evita la evaporación y se protege a las plantas. Además, un riego excesivo reduce la resistencia de las plantas a la sequía y aumenta su vulnerabilidad a enfermedades.

Scroll al inicio