Este imponente palacio español albergó un zoológico medieval que incluyó animales exóticos e incluso un dragón mecánico ideado para el entretenimiento de la corte
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La grandiosidad del castillo de Olite en Navarra, su pasado palaciego y el notable zoológico que albergó en la Edad Media, han vuelto a captar atención merced a un análisis reciente en Clarín. El periódico argentino ubica este Monumento Nacional entre las fortalezas más impresionantes del país, resaltando su herencia real y su conservación excepcional.
Un lugar medieval que seduce a la prensa internacional
El renovado interés en el castillo de Olite surge en un momento en que medios globales revisan el patrimonio histórico español, señalando a esta construcción navarra como uno de los principales referentes de la arquitectura medieval. Clarín lo integra en una selección que abarca miles de castillos y fortalezas españolas, desde edificaciones romanas hasta grandes palacios góticos, subrayando el papel crucial de Olite dentro de la Navarra real. “Su diseño, combinación de fortaleza y palacio, sobresale por sus torres, balcones y pasadizos que evocan relatos caballerescos”, afirma el diario argentino sobre esta joya arquitectónica.
Ubicado a unos 40 kilómetros de Pamplona, su silueta se impone sobre el casco urbano gracias a las torres, galerías y patios construidos entre los siglos XIV y XV, período en el que se consolidó como sede cortesana durante el reinado de Carlos III. La variedad estilística y la influencia europea lo transformaron en un símbolo de prestigio y elegancia, distante de las funciones puramente militares que caracterizaban otras fortalezas medievales.
El asombroso zoológico que marcó su época dorada
Entre los elementos que más han fascinado del castillo, destaca el excepcional zoológico que existió dentro de sus muros. Allí convivían ejemplares exóticos como jirafas, búfalos, felinos, aves, reptiles y un pequeño dragón mecánico ideado para el entretenimiento de la corte. Su renombre se extendió por Europa como una demostración de poder, riqueza y la fascinación por lo desconocido.
Este ambiente cultural y festivo se sostuvo gracias a una corte que congregaba eruditos, artistas y artesanos, mientras el palacio consolidaba su papel como centro de ocio y saber. La educación del príncipe Carlos, nieto de Carlos III, reforzó su significado histórico, pues su formación literaria y filosófica estuvo ligada a las estancias que actualmente visitan miles de turistas en busca de entender la riqueza cultural de la Navarra medieval.
De la ruina total a Monumento Nacional
La historia del castillo cambió notablemente con el paso de los siglos. Tras sufrir incendios, conflictos y el asalto durante la Guerra de Independencia, sus muros quedaron en ruinas quemadas. Durante un siglo, el edificio permaneció abandonado, vulnerable al saqueo y a la desaparición. Sin embargo, la Diputación Foral de Navarra emprendió su restauración en 1913 y lo declaró Monumento Nacional en 1925.
Desde entonces, la reconstrucción a cargo de José Yarnoz Larrosa recuperó su perfil original, rehabilitando torres, patios y galerías que hoy integran el recorrido turístico. Su imagen actual conserva la naturaleza irregular y sorprendente que siempre lo distinguió: un conjunto arquitectónico con formas caprichosas, torres en ubicaciones inesperadas y ventanas colocadas sin simetría aparente, capaz de impresionar incluso a distancia.
Las entradas para la visita libre mantienen precios accesibles: los adultos pagan alrededor de 4,40 euros, mientras que niños de 6 a 13 años, mayores de 65 y quienes disponen de Carné Joven abonan aproximadamente 2,50 euros. Los menores de 6 años acceden gratuitamente.
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La grandiosidad del castillo de Olite en Navarra, su pasado palaciego y el notable zoológico que albergó en la Edad Media, han vuelto a captar atención merced a un análisis reciente en Clarín. El periódico argentino ubica este Monumento Nacional entre las fortalezas más impresionantes del país, resaltando su herencia real y su conservación excepcional.

