Problemas como la inflación, el aumento del consumo en ciertos productos y las enfermedades animales han impulsado la subida de precios

El incremento continuo en los precios de alimentos y bebidas no alcohólicas desde enero de 2020 hasta octubre de 2025 ha impactado directamente en la economía doméstica de los españoles, generando modificaciones en los patrones de compra y en la calidad nutricional, según el economista Gonzalo Bernardos. Durante este intervalo, el alza en el coste de estos productos alcanzó un 37,5%, cifra claramente superior tanto a la inflación acumulada del 21,7%, como al aumento salarial, que apenas llegó al 17,7%.
El consumo de productos de marca blanca se consolidó como la principal respuesta de los hogares frente a este incremento, aumentando su participación en supermercados hasta el 45,9% entre enero y agosto de 2025. Este fenómeno favoreció especialmente a Mercadona, que alcanzó un 27,3% de las ventas totales en el sector, la cifra más alta registrada por una cadena, según señaló el propio Bernardos.
Asimismo, numerosas familias decidieron reemplazar parte de los alimentos frescos por productos elaborados, dado que los primeros experimentaron un encarecimiento mayor (40,1%) frente a los segundos (33,9%), afectando negativamente la adhesión a la dieta mediterránea tradicional.
El estudio sobre sesenta subclases de productos, basado en datos del INE, indica aumentos superiores al 50% en artículos como huevos (77,2%), chocolate (65,6%), zumos de frutas (64,4%), carne de vacuno (54,2%), leche entera (53,3%) y café (53%). Solo en cuatro casos el aumento no superó la subida salarial pactada en los convenios.
Bernardos atribuye la inflación alimentaria a varios factores. En primer lugar, los eventos meteorológicos adversos relacionados con el cambio climático han reducido considerablemente la oferta agrícola. El cacao y el café registraron las subidas más significativas: el primero aumentó un 135,2% y el segundo un 70,7% durante el último año.
El impacto de las enfermedades animales
“Por cuarto año consecutivo, la demanda de cacao superó ampliamente la oferta”, advirtió Bernardos, identificando como causas el incremento del consumo de chocolate en Asia y el interés de mercados occidentales en tabletas con mayor concentración de cacao. En cuanto al café, el crecimiento del consumo en China e India y la reducción de producción en Brasil y Vietnam, causadas por sequías y desastres naturales, agravaron el desequilibrio.
Las enfermedades animales constituyeron otro factor crucial: la gripe aviar llevó al sacrificio de millones de gallinas en Estados Unidos y Europa Occidental, lo que elevó el precio de la docena de huevos en EEUU por encima de los ocho dólares (más de 7 euros) en marzo, cuadruplicando el costo en comparación con el año anterior. En España, hasta 2,5 millones de aves (aproximadamente el 5% del total nacional) fueron sacrificadas, aunque Bernardos especifica que “el fuerte aumento anual del precio de los huevos (22,5%) se explica más por el incremento de exportaciones que por la reducción del número de aves”.
La reducción gradual de agricultores y ganaderos, fomentada por indemnizaciones otorgadas por la Comisión Europea a quienes optaron por abandonar la actividad, también contribuyó al aumento de precios. Según el experto, para la Comisión el objetivo fue disminuir el presupuesto de la PAC y el impacto ambiental del sector primario, relegando la soberanía alimentaria a un segundo plano.
El impuesto a los plásticos no reciclados, implementado en 2023 con una tasa de 0,45 céntimos por kilogramo, afectó especialmente a la industria agroalimentaria, trasladándose este costo al precio final de diversos productos. El aumento de los costes laborales, vinculado a incrementos en el salario mínimo superiores a la inflación, también se reflejó en el encarecimiento de la producción agrícola y ganadera.

Un mercado inestable para ciertos productos
Entre los motivos expuestos no figura el incremento de márgenes por parte de intermediarios, fabricantes o supermercados. Bernardos mencionó a la organización COAG para destacar que la diferencia entre el precio de origen y destino de la cesta básica disminuyó del 345% en enero de 2020 al 308% en octubre de 2025, refutando la idea de que las empresas incrementaron sus beneficios durante la crisis inflacionaria.
La evolución de productos como el aceite de oliva virgen ejemplifica la volatilidad de estos mercados. Mientras que entre enero de 2021 y diciembre de 2023 el precio al productor subió un 276,6%, en los veinte meses siguientes descendió un 53,4%. Sin embargo, Bernardos recuerda que “lo sucedido con este producto no ha sido la norma, sino la excepción”.
Los datos también reflejan diferencias en el impacto social: los hogares con menores ingresos fueron los más afectados, ya que destinan una proporción mayor de su renta a la compra de alimentos. “Nuestros políticos han mostrado poca sensibilidad”, afirma Bernardos, observando que no se han impulsado medidas efectivas para mantener una cesta básica accesible para los sectores más vulnerables.

