Movimiento Revolucionario Oriental

Propuesta de Construcción de un Espacio Revolucionario

FRAS

18.10.05

Propuesta: Por la construcción de un movimiento u organización política común de todo el espacio radical La experiencia de la lucha de clases en los últimos años ha ido decantando la conformación de un espacio radical que expresa la voluntad de un importante sector de la militancia de izquierda de luchar contra el capitalismo y por la transformación revolucionaria de la sociedad, hacia una sociedad sin clases, sin explotadores ni explotados. La lucha por la derogación del Art. 29 de la ley de inversiones fue solo la última experiencia de un largo camino recorrido. En este espacio confluyen compañeros, agrupaciones y corrientes de distinta tradición ideológica, de adentro y fuera del FA, que en forma mayoritaria han tenido una expresión electoral en la campaña y en la votación de la Corriente de Izquierda. Proponemos poner a discusión la conformación de un movimiento político único de todo el espacio radical que, respetando las tradiciones políticas distintas, de un paso adelante en calidad y cantidad, plasmando en una orientación política común lo que ya se viene conquistando en la práctica unitaria del movimiento en lucha. La base metodológica organizativa en este nuevo movimiento político común no puede ser otro que la más plena libertad de expresión y discusión de las distintas corrientes internas, agrupaciones y militantes que confluyan en su constitución. Las divergencias existentes no solo no pueden ser un obstáculo para la construcción de este movimiento político común, sino que ellas mismas ofrecen la oportunidad de debatir con seriedad y en profundidad el balance de las distintas experiencias y concepciones de la izquierda a lo largo del siglo XX. La refundación teórica y política de una nueva izquierda no puede realizarse sin abordar este balance. Pero centrado en el objetivo de constituir un movimiento político unitario, el debate servirá realmente para avanzar, para delimitar claramente las divergencias reales y probablemente para desechar otras ficticias e imaginarias. Por esto mismo servirá para sentar las bases para una orientación política común. No se trata de buscar una homogeneidad imposible (y hasta dañina en el largo plazo), sino romper las barreras organizativas artificiales que traban el verdadero debate de ideas y por consiguiente la verdadera elaboración política, que solo es posible confrontando fraternalmente distintas opiniones y tradiciones, Creemos que el objetivo debe ser la constitución de una organización o movimiento político unitario y no el de una mera coordinación porque hay que evitar de entrada el camiseterismo y el aparatismo que ha hecho estragos en todas las tradiciones y experiencias de la izquierda. Creemos que muchas veces detrás de la idea de una mera coordinación de grupos existe el objetivo, consciente o no, larvado o manifiesto, de preservar aparatos políticos que se disputan espacios de poder, sin que nunca se terminen de poner en juego o en discusión las verdaderas bases teóricas o ideológicas de las divergencias, supuestas o reales. El modesto primer paso que proponemos, aunque parezca redundante o de Perogrullo, es la discusión de este propósito de constituir un movimiento u organización política común porque la discusión de esta propuesta es la que permitirá reconocer y delimitar los obstáculos y darnos entre todos un método y un plan de trabajo para abordarlos, por lo menos entre todos los que nos manifestemos con la clara voluntad política para encararlo. Hace falta ver la realidad tal cual es. Es cierto que la experiencia de lucha nos ha ido acercando a la práctica. También es cierto que por algo no estamos unificados en una organización política común. ¿Será posible? Nadie a priori puede contestar esta pregunta. Si lo que podemos afirmar categóricamente es que es necesario. Si queremos avanzar no hay otro camino que ponerse a andar. Proponemos a todos los militantes, agrupaciones y corrientes que estén de acuerdo en explorar este camino de unidad a organizar a la brevedad un primer plenario o reunión para intercambiar ideas al respecto. Febrero del 2000 ————

PROPUESTA DE ACUERDO EN LAS DEFINICIONES POLÍTICO-IDEOLOGICAS ALCANZADO HASTA EL MOMENTO

Este espacio que buscamos construir se identifica antes que nada como anticapitalista y de intención revolucionaria. Vemos al capitalismo como un sistema social basado en la explotación del trabajo humano, y por ello injusto e insultante de la dignidad humana. En él, la relación capital trabajo es la base para la división de los seres humanos en clases sociales. Su existencia lleva implícito su lucha, la confrontación de elementos antagónicos, no reconciliables: explotados y explotadores, y en un sentido más amplio oprimidos-opresores. La intencionalidad revolucionaria se debe plasmar en lucha a distintos niveles (económico, político, ideológico) contra el capitalismo, por su destrucción y superación. Su destrucción implica eliminar las relaciones de producción existentes basadas en la explotación, eliminar las instituciones políticas burguesas, y eliminar el orden jurídico que las sostiene y combatir las creencias que lo justifican y refuerzan. Ese cambio, esa destrucción y construcción se darán inevitablemente por medio de la fuerza, implica el uso de la violencia contra los opresores. La construcción del socialismo, de una sociedad sin explotados ni explotadores, tiene como elemento imprescindible la destrucción del estado, la eliminación de la institución estatal burguesa, la desarticulación del ordenamiento político y jurídico de la sociedad capitalista. La tarea revolucionaria implica eliminar las instituciones políticas propias de la democracia liberal burguesa, suprimir las funciones de los cargos estatales (dedicados al control, recaudación, etc.), eliminar los cuerpos armados del estado. Esta destrucción de la organización estatal debe ir acompañada de la creación, fortalecimiento, y consolidación de instancias de organización de la sociedad que permitan la reapropiación por parte de los trabajadores y los oprimidos todos de la conducción de su propio destino, que posibilite el uso y goce de las riquezas que pertenecen únicamente a la humanidad toda. Estas nuevas instancias creadas por el pueblo en lucha deben brindarle el control político-económico que permita reorganizar la producción en base a nuevas relaciones sociales, fundadas sobre la igualdad y la solidaridad, que posibilite combatir la reacción contrarrevolucionaria con el pueblo en armas, que habilite el defender las conquistas alcanzadas en el proceso revolucionario y profundizarlas. Por ello estas instancias deberán basarse en la más amplia democracia para todos los sectores del pueblo, el mayor respeto para todas las expresiones revolucionarias, no deberán permitir la consolidación de ámbitos políticos separados del pueblo, el cual deberá mantener siempre el control directo; deberán impedir la conformación de burocracias y elites de poder. El proceso de revolución socialista no puede pensarse como un acontecimiento circunscrito a un país; el mismo es un proceso internacional en el cual los oprimidos ven coincidir sus intereses más allá de fronteras. El internacionalismo es un principio irrenunciable, por el cual los oprimidos – saltando las fronteras de los estados nacionales – no deben ver otros límites que los que demarcan las clases. Esta larga y compleja tarea revolucionaria es exclusivamente obra del pueblo; todas las organizaciones revolucionarias que forman parte de él tienen – por serlo – parte de responsabilidad en esta obra, pero la tarea revolucionaria no puede pensarse identificada con una corriente político-ideológica, sino que resulta de las diversas acciones y pensamientos que en el seno del pueblo se desarrollan. Hoy por hoy los revolucionarios nos encontramos en un escenario muy desfavorable para llevar adelante nuestra lucha. La actual etapa nos muestra una ofensiva del capital en todos los planos: deterioro de las condiciones de trabajo, aumento del grado de explotación, marginalización de amplios sectores, ataque político al campo popular, consolidación en el imaginario social del actual orden social. Dentro de la izquierda se constata un notable predominio de posiciones socialdemócratas, con sectores reformistas que continúan planteando la necesidad del gradualismo, de adaptar ritmos, de “abrir los ojos ante la coyuntura”, y sectores que directamente plantean la inevitabilidad de la adaptación, la imposibilidad de superar el actual orden establecido, y ante esto el deber de trabajar para modificar sus aspectos más negativos. Este crecimiento está amparado por la necesidad del sistema de rotaciones políticas que lo fortalezcan en el imaginario social, teniendo como garantía que no serán cuestionados los pilares fundamentales ni las condiciones que actualmente resultan necesarias imponer a los oprimidos. Para el proyecto revolucionario resulta una necesidad estratégica el desarrollo de un polo de la izquierda revolucionaria, de un espacio donde se trabaje hacia la unidad de los revolucionarios – con toda su diversidad – que permita la visualización desde el campo popular de una alternativa política, que sea un elemento fortalecedor para la acumulación de fuerzas dirigidas hacia el campo popular, que supere la atomización e identifique una opción clasista y combativa. Febrero del 2001 Convergencia Socialista, Movimiento Revolucionario Oriental, Organización Libertaria “Cimarrón”, “Octubre” Izquierda Revolucionaria.

Propuesta del temario

A – Caracterización de la lucha de clases y del sujeto histórico de los cambios en el actual escenario.

– Situación actual de la clase trabajadora. – Situación de otros sectores del movimiento popular (estudiantil, cooperativo, barrial, etc.) – Capacidades y límites de cada uno de estos sectores del movimiento popular en el marco de una estrategia rupturista.

-Conclusiones:

¿Cuáles son las características actuales de un sujeto histórico revolucionario? – ¿Qué papel cumple la clase obrera organizada? – ¿Qué papel cumplen otros sectores del movimiento popular?

B – Metodología de lucha – Orientación política común.

– Valoración de la actividad de inserción en el movimiento popular. – Valoración de la actividad política específica (propia de la organización) – Importancia del marco de acción habilitado por la democracia liberal burguesa. – Valoración de la actividad político-electoral en relación a la acumulación de fuerzas. – Definición y caracterización de las ideas fuerzas para la elaboración de un programa político común. Marzo del 2001

CS – MRO – OLC – OIR

Scroll al inicio