Personas mayores de 65 años cobran hasta un 50% más de ingresos que jóvenes con formación universitaria

Los datos oficiales revelan una notable reducción del poder adquisitivo en menores de 30 desde la crisis de 2008

(Imagen Ilustrativa Infobae)

En España, el hecho de estudiar ya no asegura una mejora en las condiciones económicas. Los datos recientes evidencian una brecha generacional sin precedentes: las personas mayores de 65 años ganan, en promedio, hasta un 50% más que los jóvenes de 20 a 29 años, incluso cuando estos cuentan con estudios superiores. Así lo refleja un análisis del economista Pablo García Guzmán basado en cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) y Eurostat, que muestran una marcada diferencia en las rentas de ambos grupos desde la crisis de 2008.

En aquel momento, la renta neta media de jóvenes y mayores era prácticamente equiparable. Hoy, la situación ha cambiado radicalmente: mientras la renta individual de los jóvenes ha disminuido un 12%, la de los mayores de 65 años se ha incrementado un 28%.

Los jóvenes han visto reducir su renta media anual en 1.500 euros

Entre 2008 y 2023, el segmento poblacional que experimentó la mayor caída en su renta fue el de 20 a 29 años. Su renta neta media anual descendió alrededor de 1.500 euros, resultado de una reducción de 1.100 euros en ingresos laborales y 400 euros menos en prestaciones públicas. Ningún otro grupo etario registró una caída tan pronunciada.

La pérdida no afecta solamente a los jóvenes. Los grupos entre 30 y 59 años también presentan retrocesos en su renta disponible, tanto en salarios como en prestaciones. Según los datos del INE revisados por García Guzmán, todos los grupos de edad, excepción hecha de los mayores de 65 años, sufren recortes en prestaciones netas respecto a 2008.

En el caso de los mayores, la renta neta se incrementa en aproximadamente 3.700 euros, impulsada por un aumento de 2.700 euros en prestaciones y 1.000 euros en renta laboral neta. Es el único grupo que mejora su situación tanto por pensiones como por ingresos laborales.

La brecha alcanza el 60% al considerar las rentas del capital

La diferencia intergeneracional se amplía aún más cuando se suman las rentas del capital. Al agregar ingresos por alquileres, intereses, dividendos y renta de capital imputada a los ingresos laborales y prestaciones, la brecha entre jóvenes y mayores se ensancha considerablemente.

Según los cálculos del economista con datos del INE, en 2023 la renta de los mayores de 65 años superaría en un 60% a la de los jóvenes. Esta disparidad apenas varía según cómo se imputen esos ingresos dentro del hogar, lo que evidencia que el patrimonio —vivienda en propiedad y ahorro acumulado— está concentrado principalmente en generaciones mayores.

Lo que le costó comprar una casa en Madrid a la generación X y lo que pagan los ‘millennials’ o los Z: el precio de la vivienda crece hasta un 46% en una década.

Paradojicamente, con estudios superiores la brecha se acentúa

Ni siquiera contar con un nivel educativo superior logra cerrar esta brecha. Entre los titulados, la diferencia de ingresos entre jóvenes y mayores se duplica. En 2023, los jóvenes de 20 a 29 años con formación universitaria o de grado superior disponían de una renta neta media de 13.800 euros anuales. En contraste, los mayores de 65 con igual nivel educativo alcanzaban 27.400 euros, casi el doble.

Aunque en menor medida, las diferencias también son significativas entre quienes poseen estudios básicos: los jóvenes con educación no superior reportaban 9.800 euros anuales, frente a los 14.600 euros anuales de los mayores.

Estos datos se observan antes de que el grueso de la generación del baby boom comience a jubilarse, un proceso que probablemente incrementará la cantidad total de pensionistas en los próximos años.

El estancamiento salarial no es la única causa

La brecha entre generaciones no se explica únicamente por la evolución reciente del mercado laboral. Las diferencias tienen raíces más profundas: desde 1995, la pensión media contributiva de jubilación ha aumentado alrededor de un 1,9% anual en términos reales, frente al 0,2% anual de la compensación por asalariado, según fuentes oficiales.

Durante tres décadas, los salarios en España se han mantenido prácticamente estancados, mientras las pensiones han seguido una tendencia al alza. Para el economista, este patrón, lejos de ser temporal, explica gran parte de la disparidad acumulada entre generaciones.

Incluso si los salarios crecieran al mismo ritmo que las pensiones (o más), la estructura demográfica dificulta la sostenibilidad del sistema sin modificaciones. Con la configuración poblacional proyectada para 2050, España se aproximará a una proporción de dos jubilados por cada tres trabajadores.

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