
Fuente de la imagen, Cortesía de Narciso Barranco
Como padre dedicado, Narciso Barranco intentó inculcar en sus tres hijos valores como la ayuda al prójimo, la relevancia del esfuerzo constante y mantener un historial limpio.
Igualmente, les enseñó a ser agradecidos con Estados Unidos, país que lo acogió tras llegar hace treinta años desde México sin documentos.
Con el paso del tiempo, los hermanos Barranco ingresaron al Cuerpo de Marines de EE.UU., motivo de orgullo para toda la familia.
"Estoy orgulloso de ellos, pero imagine: mis hijos que han servido al país, que estuvieron dispuestos a dar la vida por él, y yo en el suelo tendido. ¿Cómo cree que me siento?", comenta Narciso a BBC Mundo.
Sucede que el 21 de junio, Barranco fue detenido por agentes federales de inmigración mientras trabajaba como jardinero en Santa Ana, California.
Las imágenes de su arresto, mostrando varios oficiales encapuchados reduciéndolo, golpeándolo y sujetándolo contra el pavimento, se hicieron virales y causaron una gran indignación.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) afirma que levantó su desbrozadora hacia un agente de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), intentó huir y opuso resistencia a las órdenes mientras se negaba a identificarse.
La familia sostiene que solo estaba asustado, buscando alejarse sin causar daño alguno.

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Barranco recuerda que mientras lo subían a la camioneta, les dijo que no tenía antecedentes, que lo único que había hecho era trabajar, y mencionó a sus hijos Marines y a su esposa estadounidense.
Fue liberado bajo fianza el 15 de julio tras permanecer 24 días detenido. Este hombre de 48 años observa el futuro con incertidumbre, rezando para no ser deportado.
De Morelos a California
Nacido el 2 de febrero de 1977 en Tlacotepec, Morelos —"un pueblo tranquilo de campo, donde se siembra maíz, frijol y tomates, y se aprende a ganarse la vida y el respeto"— pronto comprendió que un porvenir mejor para su familia implicaba migrar hacia el norte.
Al acercarse a la mayoría de edad, cruzó la frontera entre las dos Nogales, desde Sonora a Arizona, entrando a EE.UU. de forma irregular.
"Pasé un tiempo en Las Vegas, trabajando en construcción, pero como tenía mucho tiempo libre y el calor era muy intenso, decidí mudarme a California", relata a BBC News Mundo, compartiendo detalles típicos en el relato de muchos migrantes.
Una vez ahí, encadenó empleos. "Me paraba en las esquinas buscando trabajo porque no conocía a nadie. Empecé en construcción e hice de todo: lavé platos, limpié baños. Nunca me asustó ninguna labor".
Asegura que no planeaba quedarse en EE.UU.
"Pero conocí a la mamá de mis hijos, nacieron los muchachos… ¿Y para qué los iba a llevar a México? Tenían el privilegio de crecer aquí y no tener que luchar como hice yo", expresa.

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Los hijos crecieron como muchos niños de inmigrantes: con una identidad clara de sus raíces, pero totalmente integrados en la sociedad estadounidense.
En el Cuerpo de Marines, Alejandro Barranco —el mayor, de 25 años— se capacitó como ingeniero de combate y fue desplegado en Afganistán para colaborar en la retirada de las tropas estadounidenses. Actualmente es veterano.
José Luis Barranco, el mediano de 23 años, concluyó su servicio en agosto, mientras que el menor, Emanuel, de 21 años, sigue activo y está destinado en Camp Pendleton, cerca de San Diego, California.
Los tres podrían haber gestionado una residencia permanente o green card para su padre, pero desistieron por la duración y, sobre todo, el costo de los trámites.
"Por supuesto que lo valoramos", comenta Narciso Barranco a BBC Mundo tras un instante de silencio. "Pero cuando debes decidir entre comer o no comer, y dado lo que se gana… así que no pude legalizarme".
Divorciado de la madre de sus hijos, Barranco conoció a Marta Hernández en un almacén donde él guardaba sus herramientas de jardinería y ella sus muebles durante una mudanza. Él la ayudó a subir un colchón a una camioneta y le dejó su tarjeta para futuras necesidades.
Dos semanas después ella lo llamó, él ayudó con la mudanza, ella lo invitó a su casa, él a salir a comer, conocieron a las familias respectivas… y se casaron en segundas nupcias en febrero de 2023.

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Paralelamente, Barranco avanzaba profesionalmente.
Desde 2002 trabajaba para una importante empresa de jardinería y en los últimos años inició su propio negocio de paisajismo.
"Me estaba abriendo camino y me faltaba poco para ser independiente", calcula, aproximadamente un año.
Sin embargo, el 21 de junio sus planes quedaron congelados.
El día que todo cambió
En su hogar de Tustin, a unos 56 kilómetros al sur de Los Ángeles, Barranco comenzó aquel sábado como cualquier otro, a las cuatro de la mañana: tenía que cuidar los jardines de dos restaurantes y siete casas.
Después de terminar en Coronado, un pueblo cercano, llevó a su esposa un queso que compró en el camino y retomó su ruta.
Al llegar al centro comercial de Santa Ana, ciudad del condado de Orange entre Los Ángeles y San Diego, donde debía cortar el césped frente a un local de IHOP, apenas reparó en el Home Depot al otro lado del estacionamiento.
Frente a los locales de esta cadena minorista de material de construcción, decenas de jornaleros —muchos indocumentados— suelen esperar cada día para ser contratados.
Desde principios de ese año, se han convertido en objetivo de redadas migratorias ordenadas por la administración de Donald Trump en varias ciudades estadounidenses.
Barranco había escuchado de arrestos en otros Home Depot en California, que estaba en el centro de la tormenta luego de que Trump respondiera a protestas contra los operativos con el despliegue de 4.000 efectivos de la Guardia Nacional para "restaurar la ley y el orden" en Los Ángeles.
Esto provocó un enfrentamiento con el gobierno estatal, y tras esa tensión política se sucedieron más redadas, que se extendieron desde la metrópoli y sus suburbios hasta zonas rurales y más allá del condado.

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Consciente de los peligros que enfrentaba por su situación irregular, pero con la necesidad de continuar trabajando, Barranco se centró ese día en eliminar maleza y podar arbustos.
Mientras hacía eso, notó la llegada de una camioneta.
"Al ver bajar a varias personas enmascaradas, una, dos, tres, el miedo me invadió", confiesa.
Los videos grabados por testigos y difundidos en redes sociales no captan la secuencia completa de los hechos. De manera similar, la memoria de Barranco sobre el evento resulta fragmentada. "Es un día muy doloroso de recordar", se limita a indicar.
Sin embargo, recuerda claramente su mayor preocupación: que le robaran el cortacésped y el soplador de hojas que dejó en su camioneta Ford F150 pick-up, así como la desbrozadora quedada en el suelo. "No había terminado de trabajar, quedaron allí y no había nadie para recogerlas", relata.
Con las manos esposadas a la espalda, los agentes lo subieron a un vehículo sin identificación y lo trasladaron al Centro de Detención Metropolitana en pleno Los Ángeles.
Permanecería días en esas instalaciones —“sin ningún aseo”— antes de ser llevado al centro de detención gestionado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Adelanto, a 80 kilómetros de distancia.
Reacciones y libertad bajo fianza
"Nunca lo había escuchado tan abatido", narró Alejandro Barranco a la cadena ABC cuando, tras confirmar la detención de su padre en Los Ángeles, pudo hablar con él.
Alex Padilla, senador por California, y Lou Correa, representante de Santa Ana y áreas hispanas del condado de Orange en el Congreso estatal, intercedieron para asistir a la familia en localizar a Barranco.
"Lleva 25 años en el país, sin multas de tráfico, tres hijos Marines que juraron defender esta nación, y así recibieron a su papá los agentes. Es muy triste", declaró Correa a NBC Los Ángeles.
Para ese momento, la repercusión del caso ya se multiplicaba.
Valerie Amezcua, alcaldesa independiente de Santa Ana, publicó un video en redes calificando el arresto como "poco profesional" e "incorrecto en varios aspectos".
El suceso también resonó en México. Consultada al respecto durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum calificó el hecho como "una injusticia imperdonable" y afirmó que México mantendrá una política activa y firme en defensa de los migrantes que llegaron a EE.UU.
"Nuestros migrantes han contribuido toda su vida al desarrollo de Estados Unidos. Han cuidado sus jardines, edificado sus ciudades, provisto su alimento, siempre con dignidad. Son héroes y heroínas, y no permitiremos que sean tratados como criminales", sostuvo Sheinbaum en la Mañanera.

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Asimismo, la familia recibió muestras de apoyo de desconocidos. La Red de Respuesta Rápida del condado de Orange organizó una vigilia y una marcha pacífica para denunciar las redadas indiscriminadas contra inmigrantes.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional difundió un video de siete segundos en el que Barranco parece blandir la desbrozadora mientras los agentes lo rocían con gas pimienta.
Consultada por BBC Mundo, la agencia reiteró que Barranco levantó la desbrozadora frente a un agente, que huyó por una intersección concurrida, que él volvió a alzar la herramienta hacia el oficial y que se negó a obedecer órdenes e identificarse.
"Los agentes aplicaron las medidas adecuadas, siguiendo su capacitación para usar la fuerza mínima necesaria para garantizar la seguridad del público y la suya", indicó la subsecretaria Tricia McLaughlin en un comunicado dirigido a este medio.
Días después, en Adelanto, bajo supervisión de ICE y GEO Group, una empresa privada de prisiones de Florida, Barranco pasaba la mayor parte del tiempo en un pabellón con más de 170 detenidos, tratando de mantener el ánimo.
Mientras su hijo mayor concedía entrevistas, la familia recolectaba fondos mediante la plataforma GoFundMe para contratar un abogado que pudiera ayudar a sacarlo y representarlo para buscar su regularización.

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Con el apoyo legal de Lisa Ramírez, fundadora del US Immigration Law Group y actual representante, Barranco fue liberado bajo fianza el 15 de julio.
"Ese día fue bonito pero también muy triste. Pudiera abrazar otra vez a mi familia, sin saber si lo volvería a hacer, y sentí emociones encontradas", rememora aún emocionado.
"Fueron muchos días de detención, y hay personas que pasan meses y terminan deportadas. Fue duro, pero en ese aspecto tuve suerte", reconoce.
La abogada pidió un Permiso de Permanencia en el País o parole-in-place para su cliente, un beneficio migratorio que otorga un año de estatus legal, protección ante deportación y permiso para trabajar.
"Lo más valioso del parole-in-place es que, al tener estatus legal, podría luego solicitar el ajuste hacia residencia permanente", explica Ramírez a BBC Mundo.
Hasta ahora, no han recibido respuesta ni acuse de recibo sobre la solicitud.
¿Y si no se le concede?
"En nuestro despacho exploramos todas las defensas y alivios legales posibles", asegura Ramírez, indicando que existen otras vías legales.
La vida en suspenso
Mientras espera su próxima cita en corte en enero, Barranco procura conservar la esperanza y cumple con sus chequeos migratorios.
Sin permiso para trabajar, pasa dos horas chaque mañana estudiando inglés en línea, y después dedica tiempo a su huerto, a cuidar a sus mascotas y a las labores domésticas.
"Disfruto preparar la comida para mi esposa, que se va a trabajar, y esperarla para almorzar juntos, compartir el poco tiempo que queda. Con todo lo sucedido, uno aprende a valorar más las cosas", admite.
Aunque ya no lleva el dispositivo electrónico colocado antes de salir del centro en Adelanto, debe cumplir con los protocolos de monitoreo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, lo cual le genera miedo.
"Es una situación difícil, pero confío en que mi abogada está haciendo un buen trabajo", comenta.
Cuando se le pregunta si ha preparado planes para el peor supuesto, la deportación a México, asiente.
"Ya hemos hablado con mi esposa y tenemos planes. Esperemos no tener que aplicarlos".
"Si Dios quiere, me darán la oportunidad de quedarme. Si no, me iré derrumbado por no ver a mis hijos, pero orgulloso de ellos y con la frente en alto, porque sé que no hice nada malo".

