Por qué es importante lavar los wikis antes de consumirlos y cómo hacerlo correctamente

Aunque su piel no se consume, los especialistas recomiendan lavar el kiwi antes de cortarlo para preservar la salud

Por Clara Barceló

Seguir en(Imagen Ilustrativa Inbfobae)

La costumbre de lavar las frutas antes de consumirlas está muy arraigada en la mayoría de las personas. Sin embargo, existe una excepción que suele pasarse por alto, y esta es el kiwi.

A primera vista, su piel peluda y resistente parece servir como un escudo natural, lo que hace pensar que no precisa una limpieza tan minuciosa, no obstante, esto es incorrecto y requiere la misma higiene que el resto de las frutas.

El kiwi es una de las frutas que más manipulación recibe durante su ciclo de distribución. Desde su cultivo hasta que llega al consumidor, atraviesa diferentes etapas donde se expone a contacto con pesticidas, polvo, tierra y otros residuos.

Aunque su piel con vello podría parecer una defensa contra agentes externos, en realidad acumula una considerable cantidad de suciedad y microorganismos con facilidad.

Por este motivo, aunque no se vaya a consumir la cáscara, es fundamental lavar el kiwi antes de cortarlo. De lo contrario, al cortar la fruta, el cuchillo arrastrará los restos y bacterias de la piel hacia la pulpa, contaminando la parte que sí se ingiere.

El riesgo de no lavarlo

 kiwi (Adobe Stock)

Los expertos en seguridad alimentaria indican que esta contaminación cruzada puede provocar infecciones digestivas leves o malestares estomacales, sobre todo en personas con defensas más vulnerables, como niños o personas mayores. Al cortar el kiwi, el cuchillo transfiere los residuos desde la piel hacia la pulpa limpia, contaminando así la parte destinada al consumo.

Además, los kiwis suelen tratarse con químicos para mantener su aspecto y extender su vida útil durante el transporte, por lo que un simple enjuague habitual no siempre basta.

Cómo lavar adecuadamente el kiwi

Para una limpieza segura del kiwi, solo enjuagarlo bajo el grifo no es suficiente.

Los nutricionistas aconsejan frotar suavemente la superficie con un cepillo de cerdas suaves mientras se limpia con agua corriente. Esta acción elimina tierra, polvo y posibles contaminantes que quedan atrapados en los pequeños vellos de la piel. Luego, es necesario secarlo correctamente con papel absorbente o un paño limpio.

¿Y si se consume con piel?

Esta fruta es una de las más nutritivas: favorece el sistema nervioso y presenta propiedades anticancerígenas.

Por otra parte, cada vez más personas optan por comer el kiwi completo, incluyendo su piel, ya que contiene gran cantidad de fibra, antioxidantes y vitamina E. En este caso, la higiene adquiere una importancia mayor porque se consume directamente la parte más expuesta a agentes contaminantes.

Un lavado y cepillado cuidadosos garantizan disfrutar todos sus beneficios nutricionales sin riesgos para la salud. Limpiar el kiwi correctamente toma solo unos segundos, pero representa una diferencia significativa para la seguridad alimentaria.

La creencia errónea de que pelar la fruta elimina todos los peligros puede conducir a errores diarios con efectos no deseados.

En conclusión, aunque la piel del kiwi aparente ser una barrera natural, la limpieza continúa siendo esencial. Frotar, enjuagar y secar son los tres pasos básicos para asegurar que esta fruta tan beneficiosa sea también completamente segura para el consumo.

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