Entre acantilados y calas escondidas se oculta una de las rutas más impresionantes del litoral castellonense. Un itinerario que fusiona historia, naturaleza y mar en un recorrido accesible tanto para senderistas como para ciclistas
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Recorrer esta Vía Verde implica internarse en un sendero que sigue el antiguo trazado ferroviario que conectaba dos de las localidades más representativas del litoral de Castellón. Su trayecto, de algo más de cinco kilómetros y medio, mantiene viva la esencia del pasado ferroviario mediante túneles, trincheras y puentes metálicos que aún reflejan el esfuerzo ingenieril por dominar el terreno costero. Actualmente convertido en un espacio natural accesible, el camino alterna tramos asfaltados con sectores de tierra compactada, idénticos para peatones, ciclistas e incluso personas con movilidad reducida.
Se trata de la Vía Verde de Oropesa, cuya ruta transcurre a lo largo de un paisaje que representa la esencia mediterránea: pinares, acantilados y miradores sobre el mar. En el recorrido, el visitante atraviesa un túnel iluminado de aproximadamente 600 metros y varios falsos túneles que sortean la roca. A lo largo del camino hay áreas de descanso estratégicamente situadas, como la del Bovalar, donde los caminantes pueden hacer pausa para contemplar el entorno y disfrutar de un momento frente al mar.
Puentes, calas y patrimonio natural
Uno de los puntos más instagrameables del trayecto es el puente metálico que cruza la entrada del puerto deportivo, una estructura que antecede al túnel principal y brinda vistas únicas de la costa. La ruta sigue junto al Monte Bovalar, una zona donde se conserva vegetación mediterránea autóctona, y bordea parajes naturales como la Playa de la Renegà y Les Platgetes de Bellver, espacios con alto valor ecológico donde la interacción del mar y la roca forma un paisaje abrupto y contrastante.
Además de su valor natural, la Vía Verde de Oropesa acerca al patrimonio cultural local. En su recorrido se hallan restos como el Poblado íbero de Orpesa la Vella y las Torres vigías de la Corda y de la Colomera, declaradas Bien de Interés Cultural, que ponen de relieve la relevancia histórica de este segmento litoral. Gracias a la combinación de mar, historia y naturaleza, este trayecto se ha establecido como una de las caminatas imprescindibles para quien visita la costa castellonense y busca disfrutar de un entorno accesible y atractivo.
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Recorrer esta Vía Verde implica internarse en un sendero que sigue el antiguo trazado ferroviario que conectaba dos de las localidades más representativas del litoral de Castellón. Su trayecto, de algo más de cinco kilómetros y medio, mantiene viva la esencia del pasado ferroviario mediante túneles, trincheras y puentes metálicos que aún reflejan el esfuerzo ingenieril por dominar el terreno costero. Actualmente convertido en un espacio natural accesible, el camino alterna tramos asfaltados con sectores de tierra compactada, idénticos para peatones, ciclistas e incluso personas con movilidad reducida.

